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El acusado, con una chaqueta oscura sentado entre las dos letradas. F. J. F.
Condenado a 18 años por atacar a una pareja de campistas y violar a la mujer en Playa de Vargas

Tribunales

Condenado a 18 años por atacar a una pareja de campistas y violar a la mujer en Playa de Vargas

Amenazó al hombre con un cuchillo, lo amordazó con bridas y luego agredió sexualmente a su pareja dentro de un alpendre cercano

Francisco José Fajardo

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 7 de junio 2024

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La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas dictó una sentencia condenatoria contra Santiago P.H., imponiéndole una condena de 18 años y dos días de prisión por la comisión de los delitos de agresión sexual con acceso carnal e intimidando con el uso de un arma y detención ilegal. Los hechos ocurrieron el 1 de abril de 2020, cuando el acusado irrumpió en una tienda de campaña en Playa de Vargas, Agüimes, donde se encontraban una mujer y su pareja pasando el confinamiento.

Según la sentencia, que tuvo como ponente al magistrado Pedro Herrera y que ha sido recurrida por la defensa, el acusado actuó ocultando su identidad con una sudadera y un pasamontañas y armado con un cuchillo de 20 centímetros, se presentó ante las víctimas diciendo ser policía. Ordenó a la mujer que amarrara a su pareja con bridas bajo la amenaza de usar el cuchillo. «La víctima, bajo amenazas de muerte, ató a su pareja con las bridas proporcionadas por el acusado, quien decía ser policía», sostuvo el fallo.

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Después de inmovilizar a la pareja, Santiago P.H. obligó a la mujer a caminar con él hasta una finca abandonada, situada a unos 300 metros. Durante el trayecto, la víctima fue sometida a amenazas constantes, y al llegar al cuarto de aperos, el acusado la agredió sexualmente. «En dicho lugar», detalla la resolución, «procedió a agredir sexualmente a la víctima, quien se encontraba bajo un estado de shock y miedo extremo».

Tras la agresión, Santiago P.H. dejó a la mujer en la finca, donde fue encontrada por un hombre que paseaba con su perro al amanecer. La pareja, mientras tanto, permaneció atada en la tienda de campaña hasta que logró liberarse parcialmente usando una lata y un mechero para cortar las bridas. A las 22.45 horas, logró llamar al 112 y fue encontrado por la Guardia Civil pasada la medianoche, aún con las manos atadas.

Testimonio de peso

Los testimonios de las víctimas fueron fundamentales para la redacción de la sentencia. La perjudicada describió con detalle el horror vivido durante su secuestro y agresión. «La identificación del acusado se basó en la voz y en detalles reconocidos por la víctima, ya que era conocido de su pareja», señala la sentencia.

La pareja también aportó un relato coherente de su inmovilización y de cómo logró pedir ayuda.

Mientras, agentes de la Brigada de Delitos contra las Personas de la Policía Judicial de la Guardia Civil encontró las bridas utilizadas, que coincidían con las halladas en la casa del acusado y contenían el ADN de la pareja. Además, identificaron el cuchillo y el móvil del acusado como las herramientas usadas en estos hechos.

Santiago P.H., por su parte, negó las acusaciones. Alegó no haber estado en el lugar de los hechos y argumentó que las pruebas presentadas eran insuficientes y afirmó que los denunciantes estaban confabulados y las lesiones podían haber sido causados por otros factores no relacionados con él.

El acusado también cuestionó la validez de los análisis del ADN y las pruebas forenses, sosteniendo que los objetos encontrados (el cuchillo y las bridas) podrían haber sido manipulados para incriminarlo. «El acusado sostuvo que nunca había estado en la escena del crimen y que las pruebas eran insuficientes y manipuladas», expuso la letrada de la defensa en el juicio.

La Sala condenó a Santiago P.H. a 13 años y un día de prisión por un delito de agresión sexual con acceso carnal, cometido especialmente con intimidación y uso de arma capaz de causar con su uso la muerte o lesiones graves y a cinco años y un día por la detención ilegal .

También fue penado a cinco años y un día más por la comisión de un delito de detención ilegal, con la concurrencia de la agravante de disfraz.

Santiago P.H. también deberá indemnizar a la mujer con 75.000 euros y a la pareja con 25.000 euros.

Informes concluyentes

En el juicio, recoge la sentencia que la médico forense detalló las lesiones sufridas por la mujer, describiendo de manera precisa que sufrió unas heridas compatibles con una agresión sexual violenta. «Las lesiones observadas en la víctima son coherentes con el uso de fuerza física y resistencia durante la agresión», señaló. Además, se constató la presencia de traumatismos y laceraciones en varias partes de su cuerpo que corroboraba su relato de los hechos.

Asimismo, se realizaron exámenes psicológicos a la víctima para evaluar el impacto emocional sufrido tras la agresión. El informe concluyó que la mujer presentaba síntomas claros de estrés postraumático, incluyendo ansiedad severa, insomnio y flashbacks recurrentes de la agresión. «La víctima muestra signos evidentes de trauma psicológico, que son consistentes con su experiencia de una agresión sexual y detención forzada», afirmó la forense.

Los análisis realizados en las bridas utilizadas para inmovilizar al varón, revelaron la presencia de su ADN, lo que confirmaba que fue atado contra su voluntad. Además, se identificaron restos biológicos de Santiago P.H. en el cuchillo utilizado durante el ataque. «Los resultados del análisis de ADN son concluyentes y demuestran la presencia del acusado en la escena del crimen», declaró el forense.

El especialista destacó que las lesiones observadas en la mujer eran incompatibles con cualquier otra causa que no fuera una agresión sexual. «Las características de las lesiones, tanto físicas como psicológicas, son congruentes con el relato de la víctima sobre la agresión sufrida», subrayó.

En su testimonio, la médico forense hizo hincapié en la importancia de la intervención inmediata y el tratamiento continuo para mitigar las secuelas psicológicas de la víctima. «Es fundamental que la víctima reciba apoyo psicológico a largo plazo para superar el trauma experimentado», concluyó.

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