José Bolaños, su esposa Ana Marrero y el hijo de ambos, Francisco Javier, días después del robo. / c7

Bolaños: «Me dijeron que matarían a mi mujer e hijo si no les daba la combinación»

El empresario relató al juez de instrucción el horror vivido en su domicilio cuando le robaron y apalizaron junto a su esposa y su hijo

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas celebrará hoy el juicio por el caso del robo y secuestro del empresario José Bolaños, su esposa y su hijo en su domicilio en unos hechos ocurridos, nada más y nada menos que hace 18 años, 11 meses y 27 días. El propietario de una de las cadenas de supermercados más importantes del sureste de la isla no comparecerá en la vista oral ya que, a sus 87 años, se encuentra delicado de salud, pero la Sala contará con el testimonio que ofreció en su día ante el Juzgado de Instrucción número 8 de San Bartolomé de Tirajana, una declaración en la que narró, con pelos y señales, el brutal ataque que sufrió y que se puede resumir en una frase: «Me dijeron que matarían a mi mujer e hijo si no les daba la combinación de la caja fuerte», contó.

En el banquillo se sentará el ciudadano de origen lituano Siugzda Vaivaras, el único individuo que pudo ser acusado después de haber reconocido «arrepentido» y de forma sorpresiva en 2002, haber sido uno de los cinco componentes de la banda de atracadores que asaltaron el domicilio del empresario en Vecindario. Por el golpe, admitió que recibió 70.000 euros, en un testimonio controvertido y con luces y sombras que se produjo el 12 de marzo de 2012 después incluso de que la autoridad judicial hubiese archivado el procedimiento. Por estos hechos, Vaivaras se enfrenta a una petición de pena por tres delitos de detención ilegal, uno de robo con violencia y otros tres de lesiones, que suman los 11 años y nueve meses de cárcel, según el fiscal Mario Hernanz.

Para conocer los detalles de este caso Bolaños hay que echar una mirada al pasado, concretamente al 11 de mayo de 2002, que fue cuando el empresario prestó su primera declaración ante la Guardia Civil de Vecindario. Allí relató que sobre las 22.00 horas del día 9 llegó a su casa después del trabajo y al subir las escaleras y no escuchar ningún ruido, pensó que su mujer Ana Marrero y su hijo Francisco Javier estarían fuera.

En ese instante y nada más entrar al recibidor, vio como dos individuos con pasamontañas se le echaban encima y lo golpeaban en la cabeza con un «objeto contundente», dijo. Tras tirarlo al suelo, declaró que siguieron pegándole «por todo el cuerpo» hasta que lo ataron de pies y manos con una brida de plástico y lo amordazaron «con cinta de embalar color marrón».

Una vez inmovilizado, lo ladrones lo dejaron en el suelo para registrar el domicilio, todo ello sin conocer que anteriormente habían hecho lo mismo con sus familiares a quienes tenían encerrados en el baño.

Al no encontrar el botín que buscaban, Bolaños narró que los atracadores regresaron y empezaron a golpear y amenazarlo de muerte con la intención de que les diese la combinación de la caja fuerte que tenía en su despacho, a donde lo llevaron a rastras. El empresario en un primer momento les dijo que no la recordaba y luego que era su otro hijo -que no estaba en la casa- quien se la sabía de memoria y hasta les dio una falsa, pero los asaltantes no cayeron en esta maniobra de distracción. «Te crees que somos jilipollas», le respondieron los vándalos con «acento marroquí», aclaró.

Por este motivo, los tres encapuchados llevaron a Francisco Javier al despacho y tras preguntarle «¿este es tu niño, verdad?», le empezaron a pegar con contundencia y le dijeron que si no les daba la clave «matarían a mi mujer y a mi hijo tras darle un golpe en la cabeza», declaró. «Me amenazaron con cortarme una oreja a mí y a mi hijo y luego le pusieron una bola de plástico en la cabeza durante unos minutos para que se asfixiara. Me gritaron que hasta que no abriera la caja fuerte no se la iban a quitar y por eso les hice caso», relató a los agentes.

«Te crees que somos jilipollas», le dijeron los vándalos con «acento marroquí» cuando Bolaños le dio una contraseña falsa de la caja fuerte

José Bolaños vio como los ladrones empezaron a coger los fajos de billetes que había en la caja fuerte y se llevaron, según sus cuentas, un botín de « aproximadamente, 500.000 euros en billetes de 500 que metieron en bolsas de plástico», según pudo apreciar. «También se llevaron las joyas que encontraron y todo el asalto lo hicieron con las luces apagadas ya que llevaban linternas», explicó a los agentes.

Bolaños pudo describir a los tres individuos como extranjeros, que iban con monos azules, pasamontañas y guantes «de hilo verdes» y matizó que entre ellos «hablaban marroquí» y que se comunicaron continuamente con otras personas por teléfono».

El fiscal pide 11 años y nueve meses de prisión para Vaivaras por el secuestro, paliza y robo a los Bolaños. Les robaron 500.000 euros que guardaban en su domicilio.

Imagen de la vivienda donde sucedió todo. / arcadio suárez

Golpearon sin piedad a la esposa y al hijo del empresario en la vivienda de Vecindario

La banda de atracadores golpeó sin piedad y con una contundencia enorme a la esposa del empresario, Ana Marrero, y a su hijo Francisco Javier.

La mujer relató a la policía en su día que le habían «atacado por la espalda» cuando se encontraba en la cocina de su casa, le dieron «golpes en el pecho» y le aprisionaron la boca «hasta que me pusieron una cinta de embalar», declaró. Pero también contó como, a sus 60 años, se resistió al ataque de forma valiente y golpeó «en la cabeza» a uno de los asaltantes, les arañó e intentó «morder fuertemente un dedo» a uno de los ladrones.

Ana Marrero dio detalles como que no llegó a perder el conocimiento durante las dos horas que estuvo «encerrada en el baño», que cada 15 minutos se acercaba uno de los vándalos a ver «cómo estábamos» y que en un momento dado, su marido les gritó y ella le respondió que estaban bien. También dijo que intentó quitar la cinta de embalar de su hijo «con las uñas de los pies» hasta que éste pudo soltarse y no consiguió liberarla porque «se rompió la tijera» que utilizó para tal fin.

Francisco Javier, que el día de los hechos tenía 16 años, también relató que fue atacado por sorpresa cuando estaba costado viendo la televisión y el asaltante le golpeó y le hizo un mataleón que lo dejó sin conocimiento. Cuando se despertó, se encontró junto a su madre y ambos estaban atados de pies y manos. Consiguió zafarse, pero fue descubierto cuando lo fueron a llevar a la habitación donde se encontraba su padre. Al llegar, le colocaron «una bolsa de congelados en la cabeza y la cerraron poniendo cinta de embalar alrededor de mi cuello», manifestó, para «perder la respiración» y así obligar a su padre a que facilitara la combinación a los tres asaltantes. Mientras, los dos restantes esperaban en la calle a bordo de dos automóviles para huir con el botín.