Imagen de archivo de unas terrazas en la calle Joaquín Costa. / JUAN CARLOS ALONSO

El Ayuntamiento no cambia de rumbo en la lucha contra las molestias que genera el ruido

El gobierno local impone en el pleno una enmienda de continuidad que no altera su estrategia contra la contaminación acústica

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

El Ayuntamiento evitó este viernes la propuesta defendida por el concejal no adscrito José Guerra para tratar de mejorar la respuesta municipal a los problemas de ruido que hay en la ciudad e impuso una enmienda continuista con el trabajo actual.

Y eso pese a las denuncias hechas por Juristas contra el Ruido, que puso de manifiesto esta semana que las inspecciones por ruido llegan a demorarse hasta un año por falta de medios materiales y humanos.

Guerra rechazó la transacción que impulsó e impuso el tripartito por considerarla como «la definición del humo». En su opinión, «los problemas de una de las ciudades más ruidosas de España no se pueden afrontar con palabras vacías».

Se refería al texto de la enmienda, que determinaba que «el Ayuntamiento continuará llevando a cabo análisis y mejoras que resulten oportunas en materia de contaminación acústica para mejorar la convivencia».

Inspecciones de la Policía Local

El texto de la enmienda obviaba la propuesta inicial, que apostaba por la devolución a la Policía Local de las competencias en materia de ruidos, ya que desde el gobierno se entiende que los agentes no pueden realizar mediciones; la adaptación de la ordenanza a la ley estatal; y el compromiso del Consistorio de no recurrir las sentencias judiciales que son favorables a los vecinos, como ocurrió con los residentes de Joaquín Costa.

Los vecinos de esta calle criticaron la situación que padecen. «Queremos que se garantice el derecho al descanso, ustedes no lo hacen», les espetó uno de los afectados, Alberto Álamo, « cada vez hay más problemas de ruidos, no solo en Joaquín Costa, sino también en Vegueta, en Triana, en La Isleta... y ustedes no hacen nada, hemos ido a peor».

Estos ciudadanos pretenden que la calle Joaquín Costa sea declarada zona acústicamente saturada, lo que obligaría a la administración a actuar para devolver los niveles de contaminación acústica a parámetros legales.

Y lamentan que las zonas peatonales no se defiendan como una conquista ciudadana. «Han quitado los coches, pero no ganamos suelo, se lo queda el del bar», prosiguió Álamo, «el Ayuntamiento contamina, permite el ruido».

Actualización de la norma

La concejala de Seguridad, Lourdes Armas, defendió que el trabajo de la Policía Local está coordinado con Actividades Clasificadas. Y avanzó que se está trabajando en la actualización de la ley, que lleva 20 años de retraso.

La edila se escudó en el mapa del ruido para poner el foco en el impacto de la circulación. « El tráfico causa más del 80% de las emisiones de ruido», expuso.

Sin embargo, el mapa de ruidos de la ciudad no contempla el ocio nocturno como fuente de contaminación acústica, como le recordó el viceportavoz de Coalición Canaria, David Suárez.

Solo hay tres sonómetros y no se pueden usar

Para el concejal del PP Ángel Sabroso, el problema de los ruidos en la ciudad se explica por la «mala gestión», que ejemplificó en el hecho de que solo haya tres sonómetros y que no estén calibrados; que la Policía Local no haga mediciones; que solo se pueda atender una llamada en el centro de emergencias; que los agentes no dispongan de vehículos suficientes; que en Actividades Clasificadas se haya pasado de ocho técnicos a solo dos; y que se abandone a los vecinos, de modo que se les empuje a judicializar la reclamación de sus derechos.

«Las Palmas de Gran Canaria solo tiene problemas en cuatro zonas por dejadez», prosiguió, «hay que poner alfombra roja a los locales de ocio que cumplen con la norma y exigir la máxima contundencia al que incumple».

En su opinión, habría que proyectar el futuro de la ciudad en función de los usos y l levar las actividades ruidosas a puntos donde no generen molestias a los residentes, como la plaza de La Música o la zona portuaria.

Ciudadanos quiere una ciudad viva

Más polémica resultó la intervención de la portavoz del grupo municipal de Ciudadanos. Lidia Cáceres, quien defendió la necesidad de mantener «una ciudad viva» aunque esto pueda generar molestias. «Las Palmas de Gran Canaria no tiene demasiado ruido, tiene demasiado silencio», expuso en relación a la pérdida de actividades culturales relacionadas con la música en vivo o las grandes celebraciones.

Alberto Álamo, como afectado de Joaquín Costa, le respondió que «la ciudad tiene que estar viva, pero no a costa de la salud de sus vecinos».