Ángeles Fernández, la concejala de Servicios Sociales de El Paso. / Arcadio Suárez

La Palma: un año de la erupción

«Hay muchas familias que son cadáveres vivientes. No superan el luto»

Los afectados del volcán ven en esta mujer más que a una política a una amiga, ya que se ha involucrado en todos los casos y ha brindado su ayuda en medio de toda la burocracia. Dice que« vienen años complicados para el Valle»

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Los Llanos (La Palma)

Ángeles Fernández es la concejala de Servicios Sociales del ayuntamiento de El Paso (Coalición Canaria); sin embargo, para la mayoría de los vecinos que se vieron afectados por el volcán tanto de Los Llanos, como de El Paso o Tazacorte Ángeles no es una política sino una amiga. Es difícil encontrar algún afectado que no la conozca o no haya hablado con ella en alguna ocasión en el último año. Se ha involucrado personalmente en todos y cada uno de los casos que le han llegado y que le siguen llegando, tratando de dar soluciones inmediatas en medio de tanta burocracia y caos.

Por eso, como ella misma reconoce, al mes siguiente de que estallara el volcán necesitó medicación para dormir y hoy continúa con ella. En su caso no ha perdido nada pero ver y compartir el drama de los demás y contemplar la desolación de tantas familias le ha pasado factura anímicamente. «Todos los que hemos vivido este volcán tenemos una tristeza terrible y ganas de llorar todo el día. Es que nos ha quitado mucho», indica Fernández. «Ha sido una debacle para muchas personas. Además de los recuerdos, las vivencias y los lugares que quedaron bajo la lava», afirma la concejala.

«Vienen años complicados para la comarca y el valle»

De cara al futuro, Fernández cree que vienen años «muy complicados para la comarca y el valle de Aridane» tanto a nivel económico como social. Según explica, muchos afectados siguen en fase de negación y no son capaces de superar el luto por lo perdido. De ahí que la concejal estima prioritario mantener la ayuda sicológica. «Hay muchas familias que son cadáveres vivientes. Es dramático», señala.

Aunque el apoyo que prestaban los colegios de sicólogos de Canarias ha terminado, los ayuntamientos están tratando de mantener estos recursos. « Me preocupa mucho la salud mental de las familias damnificadas, sobre todo las personas mayores que además de perderlo todo sienten desarraigo porque no están en su entorno», apunta.

«Lo fundamental es dar un techo a todas las personas»

Además de este apoyo médico, para la concejal lo fundamental es darle un «techo» a las familias que lo han perdido todo. Como ella misma reconoce, la tensión se reduce cuando tienen una casa en la que vivir. «No tengo vivienda, esa es la queja de todos», señala Fernández.

En este sentido, el ayuntamiento de El Paso (CC) contempla ya viviendas para todos los afectados del municipio y le sobran para ceder a otros ayuntamientos. También este municipio fue el primero en repartir las donaciones entres sus vecinos.

En este punto, considera que el daño que ha hecho el volcán se puede minimizar si los gestores públicos «actúan bien».

En opinión de Fernández, las actuales generaciones de La Palma, y sobre todo las de los municipios afectados «no se reconciliarán» jamás con el volcán. «Provocó mucho dolor. Nos ha quitado mucho», señala González. En su opinión, los palmeros tenían una idea «muy romántica» de lo que era un volcán porque el Teneguía se lo había puesto «muy fácil» pero este volcán lo cambió todo, señala.

Un años después de la erupción, Fernández considera que el volcán «les vino grandes» a todas las administraciones de dentro y fuera de la isla. Considera que las cosas no se hicieron de todo bien. Como recuerda hoy, desde el ayuntamiento de El Paso se hizo un trabajo de información a sus vecinos desde 15 días antes de que entrara en erupción «por si acaso» y por ello se les acusó de «alarmistas».

«Se pudo hacer de otra manera. Esto nos vino grande a todos»

«El día anterior a la erupción hubo varias reuniones con vecinos y todo el mundo preguntaba si era posible que el semáforo cambiara de amarillo a rojo y la respuesta fue siempre que no. Yo creo que se pudo haber hecho de otra forma», manifiesta Fernández, a la que la erupción le pilló en la vivienda de una señora avisando de que tuviera las cosas preparadas «por si acaso».

Fernández aboga por un protocolo de actuación por si vuelve a darse una erupción. «No sabíamos qué hacer. Fuimos parcheando y esto no puede volver a suceder», manifiesta.