Imagen de una patera rescatada la semana pasada en Fuerteventura. / EFE

El Estado confía en taponar la Ruta Canaria al reactivarse las devoluciones a Marruecos

En enero han llegado a las islas más de 2.600 personas a bordo de 62 embarcaciones, la mayoría a las islas de Gran Canaria y Lanzarote

Ingrid Ortiz Viera
INGRID ORTIZ VIERA Las Palmas de Gran Canaria

El principal mecanismo disuasorio para la llegada de inmigración a ojos del Gobierno estatal siguen siendo las deportaciones hacia los países de origen. Así lo ha defendido el delegado en Canarias, Anselmo Pestana, quien confía en reactivar la periodicidad de cuatro vuelos semanales con Marruecos después de que el país alauita haya manifestado la reapertura de sus fronteras aéreas a principios de febrero.

El acuerdo preveía la salida de 80 personas en cada avión desde las islas hasta El Aiún, y con la particularidad de que solo admitía ciudadanos con pasaporte marroquí, a diferencia de otros países como Mauritania, que sí admite otras nacionalidades. Sin embargo, no es la primera vez que sufre altibajos: mucho antes de que El Rabat decidiera blindarse ante cualquier posible entrada internacional de la variante ómicron en noviembre, ya había tensado la cuerda diplomática. En marzo anunció el cierre del espacio aéreo para aviones procedentes de España y Francia por razones sanitarias y, aunque en principio se preveía mantener las deportaciones, terminaron por paralizarse al menos dos meses. Poco tiempo después, 5.000 personas entraron a nado en Ceuta y Melilla y la relación entre ambos países pendía de un hilo.

Por entonces, en plena crisis humanitaria, el Estado optó por rebajar la presión en las islas agilizando la coordinación de las derivaciones hacia la península. El Ministerio del Interior, que apenas ofreció datos al respecto, reveló la autorización de más de 4.300 personas a territorio peninsular hasta abril frente a las 2.100 que se produjeron durante todo el año 2020.

Ante la previsión de una nueva ola de llegadas, el Gobierno ve clave retomar los acuerdos con los países emisores. «Consideramos que no sólo bajará la presión sino que será beneficioso para los propios migrantes, porque hay que buscar alternativas que no sean la de aventurarse en una ruta tan mortífera», señala Pestana. « El cambio de tiempo y la precariedad de las embarcaciones tiene como consecuencia la pérdida de vidas humanas y eso es algo que no deberíamos permitir».

Presión

Los números ratifican que la situación no va a mejor. En base a las notificaciones efectuadas por los dispositivos de emergencias y la información recopilada por este periódico, durante el mes de enero habrían llegado alrededor de 2.663 personas a las islas a bordo de 62 embarcaciones, la mayoría de ellas a Gran Canaria, seguida de Lanzarote y Fuerteventura. Una tendencia que responde, sobre todo, a que desde hace varios meses parten desde zonas cada vez más al norte del continente y no desde Mauritania o Senegal como antes.

Si bien la cifra difiere ligeramente con respecto a la media del trimestre anterior, que se sitúa por encima de las 3.000 personas, continúa siendo alta. Además, supone un incremento del 28,2% respecto al mes de enero de 2021, cuando el archipiélago batió el primer récord de uno de los peores años en inmigración.

Por otro lado, cabría sumar el rescate de al menos otro centenar de personas en una operación conjunta entre efectivos de la Marina Real, la Armada de Estados Unidos y el Centro de Coordinación de Salvamento de Las Palmas o el de las numerosas víctimas, como el de las 18 encontradas la pasada semana cerca de Lanzarote. Un suceso que organizaciones como Caminando Fronteras ha señalado como ejemplo no solo de un sistema de rescate con fallos -la falta de personal o los conflictos en las competencias territoriales son algunas de las deficiencias ampliamente denunciadas- sino de la necesidad de establecer corredores seguros hacia Europa.

Entre el total de llegadas también cabe resaltar el número de mujeres, 247, y el de menores de edad, 62, de los cuales una decena eran bebés y uno nació a bordo de la misma patera.

Centros

La Delegación del Gobierno ha explicado, por otro lado, que la capacidad de los centros de acogida no está saturada. Según el último dato facilitado, hacia finales de este mes había 2.130 acogidos entre los cinco campamentos de denominado Plan Canarias, además de otras 462 personas en los recursos previos.

El objetivo, apuntan, es dotar al archipiélago de infraestructuras estables ante un fenómeno que no prevé desaparecer, pero con las derivaciones y las devoluciones también engrasadas.

Anselmo Pestana recordó ayer en rueda de prensa que t anto el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Barranco Seco, en Gran Canaria, como el de Hoya Fría, en Tenerife, siguen abiertos y han estado funcionando para deportaciones a Mauritania.

El internamiento en estos centros requiere de una autorización judicial que debe efectuarse tras las 72 horas máximas en las que una persona puede estar retenida. Una vez se solicita el traslado al CIE, esta puede permanecer hasta un máximo de 60 días a la espera de que se tramite el expediente de expulsión pertinente.