Las filtraciones de agua y la humedad dejan huella en la basílica de Teror

Los desprendimientos en el interior del templo han obligado a la colocación de una malla de seguridad en la cúpula. la última reforma profunda se acometió hace 50 años.

P. V. S. / TEROR

Los recientes desprendimientos en el interior de la Basílica de Nuestra Señora del Pino, en Teror, han puesto de manifiesto el estado en el que se encuentra el templo.

Aunque desde la iglesia ya se han tomado medidas preventivas con la colocación de una malla en la cúpula interior, diferentes voces apuntan a que la basílica necesita una restauración profunda.

Varios elementos que configuran los escudos episcopales que adornan el interior de la cúpula de la basílica terorense cayeron a comienzos de la semana pasada sobre las baldosas del presbítero. Por suerte en ese momento no se oficiaba ningún acto religioso y en el interior de la basílica solo se encontraba un reducido grupo de personas, turistas en su mayoría.

Todo apunta a que las filtraciones de agua, con origen en la cubierta, y la humedad han hecho mella en el edificio, cuya última reforma profunda se acometió hace 50 años.

A raíz de los desprendimientos de parte del escudo que adorna la cúpula interior del templo, el cronista oficial de Teror, José Luis Yánez, afirmó que el lugar requiere una «lógica y contundente actuación de restauración», teniendo en cuenta además la belleza de un edificio extraordinario, el más visitado de la Villa de Teror y que cada año atrae a miles de personas.

La necesaria intervención para atajar las humedades y filtraciones se encaminaría a mejorar la cubierta, el órgano y la misma imagen de Nuestra Señora del Pino, que fue restaurada por última vez hace ya 45 años. Tanto en el interior como el exterior de la basílica de Teror se aprecian a simple vista los efectos del tiempo, la humedad y el agua. Por lo pronto, una malla de seguridad evita que la caída de nuevos cascotes afecte al funcionamiento del tempo.

Desprendimientos. La semana pasada se registraron desprendimientos de parte del escudo que adorna la cúpula interior de la basílica de Nuestra Señora del Pinto, en Teror. Los cascotes cayeron sobre las baldosas del presbiterio. La iglesia ya ha colocado una malla de seguridad a la espera de llevar a cabo una reforma más profunda en el interior del templo y en su cubierta, donde tienen origen las filtraciones de agua cuyos efectos ya se evidencia tanto en la fachada de la iglesia como en su interior.

Temas

Teror