'Apps' para reducir la huella de carbono personal: ¿misión imposible?

Las aplicaciones móviles ayudan a ser más conscientes de qué gestos o hábitos ayudan a reducir la factura energética individual, pero avisamos: no es nada fácil

ARANTXA HERRANZ

Si quieres reducir tu huella de carbono, tener unos hábitos de vida más sostenibles y contribuir a dejar un mundo mejor del que nos encontramos, puede que hayas pensado en descargarte alguna aplicación de móvil para que te ayude a conseguir estos objetivos. Sí, esas que miden la huella de carbono personal y te da consejos para reducirlo.

Durante los últimos 10 días hemos estado utilizando algunas de ellas y, aunque puede que no sean suficientes como para sentar cátedra, estas son algunas de las impresiones y conclusiones que compartimos para ayudar a quien se esté planteando como propósito para el próximo año rebajar la cifra del gasto energético individual.

  • 1

    UN PUNTO DE PARTIDA ALGO UTÓPICO

Calcular cuál es nuestra huella de carbono personal es algo bastante difícil porque son tantas las variables que hay que tener en cuenta que lo que en realidad podemos hacer es una estimación.

Nada más descargarte y abrir algunas de estas aplicaciones móviles ( usamos The Planet App o The Good Goal) hay que configurar un perfil del tipo de persona que eres: edad, tipo de casa en la que resides, consumo energético en el hogar, medios de transportes más utilizados, estilo de alimentación que se sigue en la familia…

Con esta información, la aplicación elabora un tipo de perfil y calcula cuál es tu huella de carbono total y por cada segmento, por lo que además te permite compararte con la media de otras personas de tu entorno.

Si, por ejemplo, eres una persona que sueles viajar en avión (aunque sea por motivos laborales), tu impacto se disparará. Si comes carne más de un día a la semana, también. Si usas cafetera de cápsulas monodosis, se te invita a cambiar de hábito.

  • 2

    DE LAS TAZAS AL COMPOSTAJE, PASANDO POR EL COCHE

A partir de este perfil, las aplicaciones también te preguntarán sobre tus hábitos con el objetivo de ponerte retos semanales: utilizar servilletas de tela, tazas reutilizables, compactar la basura, reutilizar ciertos residuos para hacer compost, comprar comida biológica, utilizar medios de transporte compartidos (tipo 'car sharing'), reutilizar el agua de la ducha, poner el lavaplatos solo cuando está lleno, subir escaleras en lugar de usar el ascensor…

Las acciones que realices deben ser registradas cada día. Es decir, que el primer hábito que debes añadir es el de consultar todos los días esta app para recordarte lo que tienes y lo que no tienes que hacer para conseguir reducir tu huella de carbono. Si un día olvidas registrar tus hábitos no podrás enmendarlo y ya no conseguirás el reto de esa semana.

Es cierto que para animarte a lograr estos objetivos algunas aplicaciones tienen pequeños artículos en los que te dan nuevos consejos: si no estás en forma al principio te costará subir las escaleras pero, conforme vayas adquiriendo el hábito, te sentirás mejor y te resultará más fácil; cómo debes colocar los utensilios dentro del lavaplatos para que esta tarea sea más eficiente; hacer una lista de la compra y nunca ir al mercado o súper con el estómago vacío…

  • 3

    LAS DIFICULTADES PARA ALCANZAR UN OBJETIVO REAL

En estos 10 días, las 'apps' no han variado los retos que me planteaban, quizá porque ya el segundo día se me olvidó apuntar mis logros. Todos los retos eran sencillos de cumplir y muchos de ellos ya eran hábitos adquiridos (subir siempre andando por las escaleras puede que no estuviera entre ellos).

Otros, sencillamente, eran imposibles: donde resido no hay patinetes o bicis eléctricas que se puedan compartir, así que esas alternativas no existen a la hora de querer dejar el coche en casa y optar por otros medios de transporte más sostenibles.

En cualquier caso, las aplicaciones te motivan y te felicitan por cada reto conseguido. En una de ellas se me considera como con un nivel de 'sostenibilidad concienciado' al 28%. En estos diez días de uso, he ahorrado 0,29 toneladas de CO2, lo que supone reducir un 5,50% mi huella de carbono.

En otra de estas herramientas para llevar en el móvil el resultado de mis esfuerzos añade otros parámetros: he reducido 0,6 kilos la generación de residuos, he ahorrado 80 litros de agua y he dejado de emitir 12,8 kilos de CO2. Eso sí, aún no he conseguido ningún buen hábito sostenible, según esta misma 'app'.

  • 4

    A MODO DE CONCLUSIÓN

Quizá 10 días sean muy pocos para hacer un juicio de valor de estas aplicaciones. Quizá estas sí tengan más sentido cuando se plantean retos a nivel corporativo y todos los empleados de una empresa pueden participar y sumar puntos (opción que recoge alguna de ellas).

En cualquier caso, son una herramienta útil para tener un cálculo aproximado de todo lo que conlleva, medioambientalmente hablando, cada uno de nuestros hábitos de vida y cuál es el impacto que puede tener una mínima alteración en estas rutinas.

Sin embargo, no dicen nada que, en términos generales, no sepamos ya: que el coche contamina; que es mejor el transporte público o vehículos compartidos; que debemos apostar por frutas y verduras de temporada; que el consumo animal (especialmente de carne) también debería reducirse; y que deberíamos usar más vajillas y 'tupper' reutilizables frente al plástico.

Puede que nadie que no esté concienciado con el reto medioambiental que tenemos por delante se bajaría una aplicación de estas características. Pero para los interesados que no sepan por dónde empezar, pueden ser una buena ayuda (o un buen recordatorio) de cosas que se pueden hacer aunque no siempre se cumpla con ellas.