Cadena de montaje de una factoría de Mercedes-Benz. / Mercedes-Benz

Las fábricas diseñan ya un futuro sin carbono

Mercedes-Benz se apoya en Tecnalia para descarbonizar su planta de fabricación en Vitoria

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

Sus cadenas de montaje ya tienen interiorizado el concepto de «electrificación». «Hoy en día se fabrican dos vehículos eléctricos», Ángel Guerrero, representante de medioambiente y energía de la fábrica de Vitoria de Mercedes-Benz España. Desde hace un cuarto de siglo, la planta vitoriana de la firma alemana ensambla las famosas furgonetas Vito y también la Clase V de sus afamados turismos. Dos automóviles que tienen su versión eléctrica, pero que su producción no está totalmente descarbonizada.

La electrificación es un hecho, pero la descarbonización de la actividad todavía es un debe en la lista de tareas de la planta vasca. «Queremos ser emisiones cero CO2 en 2039», apunta Guerrero. Un objetivo enmarcado en su estrategia Ambition 2039, la cual está centrada en alcanzar la neutralidad de emisiones.

Una meta negro sobre blanco, pero que encuentra algunos obstáculos para ser traducido a la realidad. «Hay sectores que dependen de ciertas tecnologías de descarbonización críticas que todavía no existen», explica Asier Maiztegi, director de desarrollo estratégico de la unidad de energía de Tecnalia.

La ruta hacia 2050 marcada por la Unión Europea es clara: cero emisiones de CO2. El sector de la movilidad, el transporte y la construcción. Nuevas medidas medioambientales, más requisitos verdes, planes de reforestación, todo esto son medidas de la Comisión Europea para reducir al 55% las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2030, un requisito previo al fin último de la neutralidad de carbono marcada para el año 2050.

«La producción y el uso de la energía representan el 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE»

Comisión Europea

«La producción y el uso de la energía representan el 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE», señala la Comisión Europea. La nueva Directiva de Energías Renovables, fijará un objetivo ambicioso: el 40% de la energía de los países de la Unión deberán ser renovable para el año 2030. «Ahora hay mucho interés por el hidrógeno como vector energético», destaca Maiztegi. «Es probable que sea una solución de descarbonización, pero a largo plazo», añade.

En la actualidad, la energía solar y la eólica son los proyectos más demandados y utilizados en la transición verde. «Desde 2013, nuestra energía eléctrica proviene de fuentes de energía verde», destaca Guerrero. «Parte de nuestro plan de descarbonización está avanzado, ahora queremos cambiar el gas natural», puntualiza.

¿Cómo se descarboniza una fábrica?

La Unión Europea es el tercer mayor emisor de dióxido de carbono (CO2) del mundo, pero también está decidida a liderar la descarbonización de su industria. «Llevamos cierto tiempo trabajando en la descarbonización de empresas y sectores», comenta Eneritz Barreriro, market manager y responsable de estrategia de ecosistema urbano en Tecnalia. Un interés que se ha disparado «con las políticas de la Comisión Europea y la adopción del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima en España», apunta Maiztegi.

Instalación fotovoltaica en la planta de Mercedes. / Mercedes-Benz

Bajo estas premisas y el objetivo cero emisiones en 2050, los teléfonos de Tecnalia no han parado de sonar. Una de esas llamadas fue, precisamente de Mercedes-Benz. «El proyecto surge como una idea de colaboración público-privada, y buscando entre las empresas de los parques tecnológicos más cercanos para este objetivo de descarbonización, ellos encajaban perfectamente en nuestras necesidades», responde Guerrero.

Esta organización vasca es el mayor centro de investigación aplicada y desarrollo tecnológico de España. «Llevamos décadas trabajando en el desarrollo de tecnologías con emisiones bajas en carbono», recuerda Asier Maiztegi. «Les ayudaremos a identificar y desarrollar iniciativas de I+D+i para alcanzar el reto de cero emisiones para el año 2039», señalan los responsables de Tecnalia.

«Llevamos décadas trabajando en el desarrollo de tecnologías con emisiones bajas en carbono»

Asier Maiztegi

Director de desarrollo estratégico de la unidad de energía de Tecnalia

«Llevamos mucho tiempo trabajando por conseguir la descarbonización de nuestros procesos», revela el representante de medioambiente y energía de la fábrica de Vitoria de Mercedes-Benz España. No obstante, el camino para alcanzar el objetivo marcado por la matriz alemana pasa por «la sustitución del gas natural» y el uso de «otras fuentes de energía verdes en nuestra fábrica de futuro», señala Guerrero.

El consumo de gas natural de la fábrica sirve para cubrir las necesidades de calor de la climatización y de las instalaciones productivas. Según su memoria de 2020, la planta de Vitoria pasó de los 120.263 MWh en 2018 a los 94.347 MWh de consumo de gas natural en la producción de vehículos en el año de la irrupción del SARS-CoV-2. «El consumo de gas natural a lo largo del año 2020 ha sido un 2,6% inferior al consumo teórico», afirma la fabricante de vehículos en su informe anual.

Precisamente, el consumo de gas natural fue la principal fuente de emisiones de CO2 a la atmósfera con 17.231 toneladas. «Aspiramos llegar al año 2030 con una reducción del 80% del CO2 (2018 año base de comparación) y tenemos que estar preparados desde ya para ser capaces de conseguirlo», acota Guerrero.

Nuevas fuentes de energía

Los «pilares» de la hoja de ruta de Tecnalia para que la planta vitoriana llegue a la neutralidad en carbono girarán en torno a «la mejora de la eficiencia energética y la implementación de sistemas de suministro sostenibles», destaca el grupo vasco.

«Hay que planificar las necesidades energéticas a largo plazo y con varios escenarios», apunta Maiztegi. «Realizaremos un diagnóstico de emisiones y elaboraremos escenarios para la descarbonización con las tecnologías más innovadoras y emergentes en el corto/medio plazo», añade.

Unas tecnologías que pasan «por el hidrógeno y estamos abiertos a estudiar biomasas, biocombustibles, así como otras fuentes de energía emergentes de kilómetro cero», relata Guerrero.

De momento, el convenio tiene una duración de tres años (2021-2023), «es un acompañamiento inicial de dos o tres años», revela Maiztegi. «La descarbonización es continua, porque cambia la regulación, aparecen nuevas tecnologías cada dos años y medio, tienes que retocarlo y adaptarlo a las novedades que han surgido».