Almacén de hidrógeno. / Archivo

Gigafábrica de hidrógeno, la otra apuesta para acelerar en la transición energética

La planta estará disponible en 2027 y podría producir una décima parte del total de energía que necesita Alemania

ROSALÍA SÁNCHEZ Berlín

La industria alemana no se ve capaz de cumplir con los plazos de transición energética establecidos por el «gobierno semáforo», del que forman parte, junto a los socialdemócratas del canciller Olaf Schoz, los liberales (FDP) y Los Verdes. Pero el ministro de Economía y Clima, el verde Robert Habeck, se guarda un as en la mango con el que espera poder ganar la partida. Se trata de una «gigafábrica» de hidrógeno que comenzará en breve a ser construida y que convertirá a Wilhelmshaven, en la costa norte alemana, en la puerta de entrada de suministro del 10% de la energía que consume Alemania.

El punto estratégico señalado es Voslapper Groden, un montículo ganado al Mar del Norte. La inversión belga inicial de 2.500 millones de euros hará posible que en 2027 esté produciendo un volumen de 25 teravatios hora, lo que supone una muy buena noticia para la descarbonización. Solo la industria alemana del acero necesita 15 teravatios hora de hidrógeno para volverse climáticamente neutral y hasta ahora se planificaba una capacidad de tres teravatios hora. La puesta en marcha de esta factoría requerirá de una gran capacidad logística.

Desde su inauguración, el metano sintético procedente de Oriente Medio, con un contenido energético de 25 teravatios hora, arribará por barco a un puerto de nueva construcción en Wilhelmshaven y servirán de base para la producción de alrededor de medio millón de toneladas de hidrógeno, casi toda la producción de hidrógeno alemana prevista por el gobierno federal para 2030.

La planta debería poder suministrar una décima parte del requerimiento total de energía en Alemania

La planta debería poder suministrar alrededor de 17 millones de toneladas de gas climáticamente neutral con un contenido de energía de 250 teravatios hora en 2045, lo que supone una décima parte del requerimiento total de energía de Alemania.

Al mismo tiempo, 43 millones de toneladas de CO2 dañino para el clima serán transportados desde Wilhelmshaven en un sistema circulatorio complejo. De cuatro a seis petroleros de gas licuado de la clase Suez Max mantendrán una especie de tráfico circular con instalaciones de producción de hidrógeno verde en Oriente Medio, según el proyecto en el que la empresa Tree Energy Solutions (TES) lleva ya tres años trabajando.

El ministro regional de Medio Ambiente, Energía y Protección del Clima de Baja Sajonia, Olaf Lies, contempla el proyecto como «una oportunidad gigantesca, no solo para la región, sino para la transición energética en su conjunto». En declaraciones al diario alemán Die Welt, el socialdemócrata ha vaticinado que el norte de Alemania «se convertirá en la puerta de entrada a las energías renovables para todo el país». Ulrich Schilling, de Wilhelmshaven Hafen-Wirtschaftsvereinigung, ha considerado por su parte que el proyecto es el más avanzado del sector en Alemania, con un tamaño industrial que va «mucho más allá de los proyectos piloto que hasta ahora solo se han implementado a escala de contenedores».

Detrás de TES está el grupo financiero belga Atlasinvest del exgerente petrolero Marcel van Poecke, convencido de que el plan para un centro internacional de CO2, metano e hidrógeno en Wilhelmshaven combina la eliminación de CO2 de las empresas alemanas con la importación de fuentes de energía basadas en hidrógeno, neutras para el clima, de Oriente Medio.

El concepto prevé operar plantas de electrólisis a gran escala con empresas asociadas en la Península Arábiga. Con costes de electricidad solar de menos de un céntimo por kilovatio hora, se producirá hidrógeno extremadamente barato. Espera poder anunciar la identidad de los socios específicos del proyecto en tres o cuatro meses, según ha adelantado el gerente de ventas de TES, Otto Waterlander. La demanda está asegurada en Alemania, donde, además de la industria del acero, una gran parte del tráfico aéreo, marítimo y de mercancías pesadas solo puede prescindir del carbón, la forma de energía más contaminante, si se dispone de gases sintéticos y combustibles a base de hidrógeno.

Obstáculos por resolver

El único obstáculo que es proyecto debe superar todavía es la logística. La molécula de hidrógeno volátil es difícil de transportar a largas distancias. Según este proyecto, el hidrógeno verde producido por electrólisis será químicamente «metanizado», es decir, fusionado, con el gas de efecto invernadero CO2. Esto crea metano sintético, un gas neutral para el clima con las mismas propiedades que el gas natural. Licuado bajo presión y a bajas temperaturas, el metano verde se enviará a Wilhelmshaven.

El gran reto logístico es el transporte del hidrógeno: muy volátil y complicado de mover a largas distancias

En la antigua ciudad naval alemana, parte del gas verde puede entrar a alimentar directamente la red de gas natural alemana. Los clientes industriales y los operadores de plantas de energía pueden comprar una parte y recibir un crédito, de manera similar a los clientes de tarifas de electricidad verde en el mercado eléctrico.

Esto evita que los clientes industriales tengan que comprar derechos de emisión de CO2 en el comercio de emisiones europeo, cuyo precio ha aumentado drásticamente en los últimos años. Los clientes de TES se comprometen a filtrar el CO2 producido cuando el gas se quema en la chimenea y devolverlo a Wilhelmshaven en forma licuada. Los gases de efecto invernadero se llevarán al puerto por ferrocarril en camiones cisterna. TES ya ha negociado los detalles con el grupo logístico Rhenus. El principal operador alemán de gasoductos, Open Grid Europe (OGE), está considerando una participación en esta parte de la logística.