Nuria Rodríguez. / Virginia Carrasco

Naturgy: «La transición energética no va a ser más cara»

La energética garantiza que «trabajan para que haya suministro de gas este invierno»

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

El gas o, más bien, la posible falta de este combustible fósil es el auténtico quebradero de cabeza de los principales dirigentes europeos y también de millones de familias del Viejo Continente. «Trabajamos para que haya suministro en cualquier escenario y situación», responde Nuria Rodríguez, directora de medioambiente y responsabilidad social de Naturgy. Pero, también, es uno de los señalados en la transición energética hacia una economía de cero emisiones, «hay alternativa con los gases renovables», añade. El gas natural que llega a las casas de muchos españoles deja su huella casi dos millones de toneladas de CO2 en distribución (alcance 1 y 3), «tratamos de compensarlas», advierte. Una cifra que tiene que reducirse antes de 2050, «aunque 2022 no sea un año bueno no hay que perder la perspectiva»

-¿Cuáles son los objetivos de Naturgy en materia de sostenibilidad?

-Llegar a 2050 con emisiones netas cero. A corto plazo, tenemos un plan estratégico a 2025 reducir nuestras emisiones directas (Alcance 1 y 2) en un 24% con respecto a 2017. Para una empresa tradicionalmente gasista supone un desafío y por eso iniciamos esta transición en 2018 parando nuestras centrales de carbón y apostando claramente por las energías renovables. Queremos descarbonizar el gas natural y por ello apostamos por los gases renovables y por el hidrógeno.

-Cada vez está más cerca 2030 y 2050, ¿cómo va el camino hacia la descarbonización? ¿Se está cumpliendo la hoja de ruta o hay que retrasar la fecha?

-Se debe acelerar. En los últimos años, hemos desacoplado nuestro crecimiento económico de las emisiones de gases de efecto invernadero. Es cierto que 2022 no será un buen año de emisiones de CO2, pero hay que ver la serie histórica y hemos reducido la huella de carbono. Nosotros lo hemos hecho en un 38% frente a 2017. Pese a que un año determinado pueda ser distinto por la coyuntura de crisis energética y económica no nos puede hacer pensar que no vamos a cumplir con esos objetivos. Eso sí, tenemos que ser flexibles para tomar decisiones o actuaciones para asegurarnos que hacemos una transición justa y no se deja a nadie atrás.

«España es un país bien posicionado en energías renovables, pero aún nos falta camino»

-Y en concreto, una compañía como Naturgy, cuyo su negocio es el gas natural, ¿cómo busca esa alternativa?

-Con una decisión valiente en 2018 cuando se decidió cerrar las centrales de carbón y apostar por el desarrollo de energías renovables. Hemos podido aumentar nuestra generación de energía renovable y buscar los gases renovables. Es verdad que no están todavía desarrollados, pero sí hay tecnología para hacerlo y necesitamos un impulso. Está claro que el gas natural también tiene una alternativa renovable. Así, podemos garantizar el suministro con gas natural hasta que las renovables estén asentadas, pero también tenemos un producto descarbonizado y vamos a seguir apostando por ello.

-Entonces, el futuro de Naturgy pasa por el gas, ¿nada de solar y ni de eólica?

-La alternativa no pasa por electrificar 100% el negocio. No vamos a poder electrificar todo lo que nos gustaría y para ello tenemos una alternativa que es el gas renovable, como el biometano, que nos permite, por ejemplo, descarbonizar los usos térmicos o aquellos que sean costosos de electrificar.

-Pero, ¿el sector renovable está preparado para ser la alternativa ahora mismo o queda todavía camino por recorrer?

-España es un país bien posicionado en energías renovables, pero todavía nos queda. Hay que apostar por las energías renovables y por la descarbonización con una cabida del mix energético que no sea puramente eléctrico, porque hay hueco para los combustibles fósiles que serán sustituidos por gases renovables. Tenemos una posición privilegiada para poder seguir desarrollando alternativas que no sean emisoras.

-¿Las empresas tienen seguridad jurídica para avanzar en la descarbonización?

-En primer lugar, pedimos neutralidad tecnológica a la hora de regular, porque cualquier tecnología que descarbonice tiene que ser válida. Luego, seguridad jurídica en el tiempo, ya que nuestras inversiones son a largo plazo y necesitamos estabilidad que nos permita invertir con garantías. Y por último, la colaboración público privada es necesaria, los retos son grandes y complicados. Así que necesitamos colaborar con las administraciones, buscar las soluciones más óptimas para salir de esta situación y conseguir los objetivos tan ambiciosos que nos hemos propuesto como sociedad.

-Entonces, ¿la actual situación política y económica no va a truncar el cambio de modelo?

-No, nuestra apuesta es llegar a las emisiones netas cero en 2050 y vamos a seguir en ello.

-Pero, ¿a qué precio? ¿La transición va a ser más cara?

-Todo depende del momento, pero no tiene por qué ser más cara. Al principio se hace una serie de inversiones que suele ser alta, pero con el paso del tiempo y con la madurez de esa tecnología es igual de competitiva, el ejemplo está en la eólica.

-Hablando del contexto actual, ¿habrá gas este invierno?

-No es mi área, pero como ha dicho nuestro presidente Francisco Reynés nosotros trabajamos para garantizar el suministro en cualquier escenario y cualquier situación. De hecho, recientemente llegamos a un acuerdo de precios con Sonatrach para garantizarlo.

-De vuelta a la sostenibilidad ¿De dónde vienen las mayores presiones para esa transición? ¿Clientes, gobiernos o inversores?

-De los tres grupos. El mundo inversor, también por las exigencias del regulador, es el inicio de la cadena. Luego está Europa, es un grupo de interés clave y es un tractor para establecer objetivos. Finalmente, estamos viendo que la sociedad demanda cada vez más productos sostenibles y socialmente responsables. Lo que pasa en una situación como la actual, ese interés puede variar.

«Trabajamos para garantizar el suministro este invierno»

-¿Cómo se lucha desde el sector contra el greenwashing?

-Nuestra filosofía siempre ha sido explicar hechos y comprometerse a aquello que puedes realizar. Siendo una empresa cotizada, siendo un sector en el punto de mira y teniendo unos mecanismos de gobierno que nos evalúan cada año sería muy difícil que lo hiciéramos y, además, no lo queremos hacer. Nos auditan cada año de forma interna y externa y eso nos sirve para ir mejorando.

-La sostenibilidad no solo es cuidar el medioambiente, sino también el social. ¿Qué planes tienen en este aspecto?

-El apartado social es crítico. Cuando hablamos de net zero en 2050 hablamos de más cosas como transición justa ,cómo generar empleo sostenible en lugares donde hemos cerrado nuestra actividad del carbón o, en estos momentos de precios altos, sacar ‘tarifas compromiso’. Si no cubrimos el eje social, difícilmente, como sociedad vamos a alcanzar las emisiones netas cero, porque van de la mano.

-Trabajar con las comunidades es esencial, pero también hacerlo con la propia compañía. ¿Está firmado el plan de igualdad de la compañía?

-Tenemos una política de diversidad que trabajamos en diferentes vectores: diversidad de género, intergeneracional y de capacidades. Tenemos el sello EFR, tenemos diferentes políticas de igualdad y cada año medimos en el avance y evolución de esos parámetros.