Bolsa. / EFE

Las finanzas verdes ganan peso en los consejos de dirección

La sostenibilidad arrasa entre los inversores a la hora de invertir su dinero, pero también aparece la sombra del greenwashing en estas actividades

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

ESG son tres letras marcadas en rojo en las hojas de ruta de las compañías, especialmente las cotizadas, y hacen referencia al gobierno ambiental, social y corporativo (environmental, social, and corporate governance en inglés). Un punto de apoyo de crecimiento para las empresas: «Hace unos años, eran contadas ocasiones donde aparecía la sostenibilidad y ahora está en el centro del discurso», explica Javier Rodríguez Soler, responsable del área global de Sostenibilidad de BBVA; y, también de exigencia: «Los inversores internacionales invierten más en empresas que cumplen con estas responsabilidades», apunta Sabina Fluxà, vicepresidenta y CEO en el Grupo Iberostar.

Sólo en el pasado 2021, la inversión bajo estos criterios movilizó 500.000 millones de dólares en Estados Unidos. «El cambio a la inversión sostenible es tan potente porque está siendo impulsado por la demanda desde abajo hacia arriba. Sencillamente, los inversores, desde ahorradores individuales hasta grandes instituciones, están dirigiendo una proporción cada vez mayor de sus carteras hacia estrategias sostenibles», destaca Jennifer Wu, responsable global de Inversión Sostenible, J.P. Morgan Asset Management. La cifra en España superó con creces los 300.000 millones de euros, según datos de Spainsif, una asociación sin ánimo de lucro que promueve la inversión sostenible. «En 2021, casi el 60% de las entradas de dinero en fondos de inversión europeos fueron a productos sostenibles», destaca su informe.

La protección al medioambiente, la reducción del uso de plásticos, el consumo responsable son los mensajes más vendidos por las grandes corporaciones al público, pero también a los inversores. Seis de cada diez inversores rechazan la idea de que las empresas sólo son responsables de generar valor para los accionistas, de acuerdo con una encuesta realizada por Natixis IM. Los accionistas esperan que las empresas respondan del impacto que causan en el medio ambiente y la sociedad. Además, el 77% de los encuestados creen que su obligación como inversores es hacer responsables a las empresas por el impacto que causan en la sociedad, incluido el cambio climático y la desigualdad. «Las prácticas de greenwashing penalizan desde muchos puntos de vista en el largo plazo; reputacional o regulatorio son solo dos de una larga lista», señala Andrea González, subdirectora de Spainsif.

Sin embargo, el ‘postureo’ del marketing verde también se da en las grandes inversiones. Así, 20 de los 60 mayores bancos, fundadores también de la Net-Zero Banking Alliance, financiaron proyectos de expansión de las principales petroleras y gasísticas. Actuaciones a las que The Banking on the Climate Caos pone cifra: «La financiación de los combustibles fósiles por parte de los 60 mayores bancos del mundo alcanzó los 4.6 billones de dólares», revela.

Nueva taxonomía

La taxonomía de la UE ahora mismo va en paralelo a la crisis del COVID y al plan Next Generation, para ayudar a los agentes financieros a identificar los riesgos y oportunidades de la inversión sostenible. Esta regulación es una respuesta al marketing verde realizado por algunas empresas e implica que a partir de ahora el mercado de bonos va a ser mucho más transparente y riguroso, las empresas tendrán que exponer muy claramente sus objetivos ambientales y los productos financieros que pretendan ser sostenibles tendrán que especificar las inversiones concretas de los fondos y cómo se alinean con los objetivos de la Unión Europea.

«Los requerimientos para declararse como fondo sostenible en el caso de la UE son cada vez más estrictos y exigen generar un volumen de información que hace que incurrir en prácticas de greenwashing compense cada vez menos», destaca González.

No sólo millennials

La creencia y la opinión colectiva revela que los más jóvenes son los interesados en los criterios ESG a la hora de dar su dinero a las grandes compañías para que sus activos sean el motor de un cambio ambiental, social y ético.

Uno de cada cuatro (27%) millennials afirman que invierten en ESG, pero también lo hace el 20% de los integrados en la generación X y el 18% de integrados en la generación del baby boom. Por otro lado, todos los segmentos de edad muestran un fuerte interés en ESG, entre ellos el 52% de millennials, el 52% de la generación X y el 44% de la generación del baby boom.

Por su parte, Los inversores norteamericanos de valores ESG (28%) ya superan a los europeos (22%) y asiáticos (22%) en lo que respecta a adopción de estrategias ESG. Dentro de Norteamérica, los inversores estadounidenses (32%) se sitúan en cabeza, comparado con solo el 16% de canadienses que poseen inversiones bajo estos criterios, según Natixis.