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Uno de los 20 osos polares que fueron seguidos con cámaras y sistemas de GPS en Canadá para realizar el estudio sobre los efectos de la hambruna durante el verano Ártico. Universidad de Washington

El hambre amenaza con extinguir al oso polar

ODS 15 | Vida de ecosistemas terrestres El monitoreo de 20 ejemplares demuestra que esta especie no podrá adpatarse a los veranos cada vez más largos del Ártico

Martes, 13 de febrero 2024

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«Los osos polares no son osos pardos con bata blanca; son muy muy diferentes». Así de taxativo se muestra Charles Robbins, director del Centro de Osos de la Universidad Estatal de Washington, al advertir de las dificultades que se encuentra, y se encontrará, esta emblemática especie animal en un contexto de cambio climático y deshielo como el actual. Tanto, que no serán capaces de adaptarse a los veranos cada vez más largos del Ártico. A más tiempo en tierra, menos posibilidades de alimentarse como su naturaleza lo requiere. Así, podrán morir de hambre y desaparecer del ecosistema.

Esta es la conclusión a la que llega un equipo de investigadores americanos que, por primera vez, han podido monitorear con cámaras y GPS la actividad de 20 ejemplares de osos polares en la zona ártica de la bahía de Hudson, en Manitoba (Canadá), durante el verano.

Las conclusiones de su trabajo, publicado en Nature, echan por tierra las antiguas teorías acerca de la hipotética capacidad que tendrían estos osos para adaptar su alimentación a lo que les ofreciera el entorno durante los largos periodos de deshielo, mientras permanecieran en tierra de zonas costeras.

Lo cierto es que, al no tener disponible su principal aporte de grasa y proteína, esto es, las focas, pierden peso a un ritmo de un kilo diario. La dieta que les ofrece el Ártico reverdecido que trae el cambio climático no es suficiente para que no lleguen a morir de hambre.

En primer lugar, porque muchos de los osos polares machos adultos analizados simplemente se tumban para conservar energía, quemando calorías a un ritmo similar al de la hibernación. Otros buscaban alimento y consumían cadáveres de aves y caribúes, así como bayas, algas marinas y pastos.

Generalmente más grandes que los osos grizzly (osos grises, una subespecie del oso pardo), los osos polares machos adultos pueden alcanzar tres metros de largo y pesar 680 kilos en comparación con los dos metros y 350 kilos de los primeros. Para mantener esa gran masa, los osos polares dependen de la grasa de las focas, rica en energía, que capturan mejor en el hielo.

1 kg Diario

Cada día que pasan los osos polares en tierra, obligados por el deshielo progresivo del Ártico, con veranos cada vez más largos, pierden este peso: un kilo.

«Los alimentos terrestres les dieron algún beneficio energético, pero en última instancia, los osos tuvieron que gastar más energía para acceder a esos recursos», explica Antony Pagano, biólogo investigador de vida silvestre del Programa de Investigación del Oso Polar del Servicio Geológico de EE UU y autor principal del citado estudio publicado en Nature. Según los datos recopilados, algunas hembras adultas pasaban hasta el 40% de su tiempo buscando comida sin que toda esa actividad, y su gasto energético, tuviese ningún fruto.

La monitorización de los ejemplares también ha conseguido demostrar que no son capaces de alimentarse de los cadáveres que encuentran en el agua. «Dos encontraron cadáveres en el agua, una beluga y una foca, pero ningún oso pudo comérselos mientras nadaba ni traerlos de regreso a tierra», concretan los investigadores. Solo uno de los 20 osos cogió peso tras encontrarse un mamífero marino muerto en tierra.

Con todo, los osos polares en todo el Ártico corren el riesgo de morir de hambre a medida que continúa creciendo el período sin hielo. «Como los osos polares se ven obligados a llegar a tierra antes, se reduce el período en el que normalmente adquieren la mayor parte de la energía que necesitan para sobrevivir», dijo Pagano.

«Con un mayor uso de la tierra, la expectativa es que probablemente veamos un aumento en la hambruna, particularmente entre los adolescentes y las hembras con cachorros».

En este contexto, tanto Robbins como Pagano consideran que no desarrollarán ninguna estrategia de adaptación que permita a los osos polares «existir más allá de un cierto periodo de tiempo» en la Tierra.

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