La refinería de petróleo de Baton Rouge de Exxon en Luisiana, en Estados Unidos. / Kathleen Flynn / reuters

COP27 EE UU y China, señalados como los países con menos ambición en la lucha climática

«Ningún país hace lo suficiente», señala un análisis de los 54 países responsables de casi todas las emisiones presentado en la COP27

Rocío Mendoza
ROCÍO MENDOZA Madrid

Los países que más contribuyen con sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) al calentamiento global son a la vez los que menos ambición en la lucha climática demuestran en la práctica. Estados Unidos y China, entre ellos.

Las dos superpotencias fueron señaladas ayer durante la presentación del Índice de desempeño climático (CCPI por sus siglas en inglés) presentado en la cumbre del clima, COP27, de Egipto. Este clasifica en un ranking a 59 países –los responsables de emitir el 92% de los GEI globales– en función de sus estrategias climáticas.

«Ninguno está haciendo lo suficiente para prevenir un peligroso cambio climático», señalan los autores del estudio. Pero la situación se agrava cuando los que más impulsan este calentamiento global tampoco parecen dar muestras de emprender un cambio radical.

El trabajo cruza los datos de cada país sobre cuáles son sus emisiones de GEI, el uso que hacen de la energía, el despliegue de las renovables y las políticas puramente climáticas. El resultado los sitúa en un 'ranking' que, un año más, lidera Dinamarca en el puesto cuarto.

Los tres primeros puestos, considerados con un desempeño «muy alto» de la lucha contra el cambio climático, quedan desiertos como es habitual en las decenas de ediciones anteriores de este informe. En la peor posición de la tabla, junto a las dos citadas superpotencias, están Arabia Saudita, Corea del Sur, Rusia y Canadá, entre otros.

Los nórdicos tiran de Europa

La Unión Europea es analizada en comparación al resto como un bloque y sube tres puestos con respecto a 2021 y casi consigue la calificación de «alto» desempeño climático. Para alcanzar esta consideración cuenta con nueve países que se encuentran entre los puestos de «alto» y «medio». Junto a Austria y Países Bajos, Suecia es uno de ellos.

Durante la presentación celebrada ayer, Jan Burck, uno de los autores del CCPI y responsable del instituto Germanclock, señaló que este país recoge ahora los frutos de las grandes inversiones en energías renovables que hizo en los 90, con lo que quiso recordar que «estos son procesos muy largos».

España también mereció mención aparte por su escalada hacia los puestos de países más ambiciosos en la lucha climática. «Mejoró en las cuatro categorías antes citadas» hasta subir 11 puestos solo con respecto al año anterior. Eso sí, su grado de cumplimiento está considerado aún como «medio». Peor paradas salen otras naciones como Francia que, debido a su escasa ambición de sus políticas climáticas globales, baja los mismos puestos (11) que ha subido España de una tacada.

De cualquier modo, el punto negro de la Unión Europea en lo que a lucha contra el cambio climático se refiere lo constituyen Polonia y Hungría, los únicos países del bloque con una calificación muy baja.

El elefante en la habitación

Las emisiones es uno de los pilares fundamentales para establecer este ranking y, en general, los autores del mismo advierten de que «la mayoría de los países que integran el G20 muestran peores resultados que el año anterior y solo cuatro mejoran su clasificación». Chile y Suecia son los únicos que están en el top en esta categoría de emisiones.

Para los autores del estudio, el uso de combustibles fósiles y su emisión de GEI son «el elefante en la habitación» y no ven signos suficientes de cambio. «En vez de invertir en energías renovables, las naciones del G20 han añadido casi 300.000 millones de dólares (similar cantidad en euros) para actividades relacionadas con los combustible fósiles».

Los principales países productores de petróleo, gas y carbón son señalados en el informe al destacar este que «tienen previsto aumentar su producción anual». Para cumplir con el Acuerdo de París, centrado en frenar el calentamiento global por debajo de los 1,5 grados, se debería dejar de invertir ya en la extracción de estos combustibles. «Deben parar la inversión y expandirlas en renovables», defiende el equipo de investigadores independientes que firma el CCPI.

Sobre estas fuentes de energías, los datos revelan que el suministro procedente de ellas creció «significativamente» debido a la caída de los costes. Esto, junto a la reducción de la demanda de energía de los países desarrollados y las mejoras en la eficiencia de los que están en vías de desarrollo, es una realidad valorada de forma positiva por el CCPI. Tanto que, destacan, «podrían desencadenar una espiral ascendente que apoye finalmente una transición sostenible y justa» a largo plazo.