Inundaciones en Pakistán. / AFP

¿Cómo se rescata todo un país asolado por el cambio climático?

Cinco Estados europeos rompen filas en la COP27 para comprometer ayuda económica para países que ya son víctimas de los devastadores efectos del clima extremo

Rocío Mendoza
ROCÍO MENDOZA Madrid

Cientos de puentes han sido destruidos, las lagunas de agua estancada se multiplican por las ciudades, amenazan la salud pública y anegan las tierras de cultivo ahora inservibles. Miles de familias afrontan el invierno sin sustento ni refugio y buscan cómo cubrir sus necesidades básicas de forma inmediata mientras aún albergan el recuerdo de sus seres queridos desaparecidos o fallecidos.

Esta es la semblanza rápida que ofreció en la COP27 el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, durante su intervención en la primera asamblea de mandatarios, donde explicó por qué necesitan ayuda de los países ricos tras las últimas inundaciones.

El desastre humanitario que deja este fenómeno, calificado por los científicos como una expresión clara del 'clima extremo' que le espera al planeta si se sigue calentado, tiene cifras abrumadoras. 1.700 muertos, 33 millones de personas afectadas por pérdidas y 7,9 millones de desplazamientos.

También existen ya números para acotar lo que costará recuperar el país de la catástrofe climática. 30.000 millones de dólares, cifró el mandatario paquistaní. «Hemos movilizado todos los recursos al alcance del gobierno, pero no son suficientes», reconoció.

Una factura astronómica

Mozambique fue otro de los puntos del planeta citado ayer. El ciclón Idai que se registró en 2019 dejó una factura de unos 3.000 millones de dólares entre daños causados y pérdidas. Aún por cubrir.

Madagascar, más recientemente, ha sido también otra región castigada por este fenómeno extremo. Quedó gravemente afectado tras ser azotado durante dos meses por varios ciclones. Este, junto con la región de Cuba y el sureste de Florida, ha sido uno de los puntos negros de los efectos climáticos citados en el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Sumar todos los eventos para calcular su coste no es tarea fácil porque el cambio climático está en marcha los efectos se dejan notar en todo el mundo con más o menos intensidad, pero hay estudios que cifran en un mínimo de 580.000 millones de dólares al año lo que necesitarían estas naciones vulnerables durante esta década, hasta 2030, para reparar estas pérdidas y de daños.

Las primeras fórmulas propuestas

¿Cómo movilizar tamaña ayuda? ¿ Quién se compromete y hasta qué punto? ¿Cómo ayudar a todo un país asolado como Pakistán por inundaciones extremas?

La propuesta del citado país, por ejemplo, tiene que ver con su deuda. El primer ministro del país, en consonancia con el discurso que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pronunció en la misma cumbre del clima, pidió «un alivio» de su deuda porque, al ser creciente, está frenando su capacidad de recuperación.

«Debe haber una manera de tener un canje de deuda intercambiando los pagos de la misma por inversiones en rehabilitación y recuperación y reconstrucción de desastres naturales», apostó Guterres.

Las oenegés y otras organizaciones de acción climática representadas en la cumbre del clima de Egipto dieron la bienvenida a cualquier gesto pero reclamaron una respuesta global más ambiciosa. Se verá durante esta cumbre si se alcanza y cuál será su formato.

Redes ya existentes

Otras fórmulas, apoyadas por ejemplo por gobiernos como el español, y como afirmaron fuentes del ministerio de Transición Ecológica, es la de canalizar ayudas directas a través de la denominada Red de Santiago. Esta es un mecanismo puesto ya en funcionamiento creado por la ONU a través del cual los países desarrollados aportan asistencia técnica, entre otras cosas, a países que han sido víctimas de catástrofes naturales.

Esta es también la apuesta de los primeros países europeos que rompieron filas ayer para dar un paso adelante y comprometer ayudas para daños y pérdidas de los más vulnerables.

Austria, Alemania, Bélgica, Dinamarca y Escocia anunciaron 'pequeñas' partidas presupuestarias para este fin. Concretamente, Austria dijo que aportaría 50 millones de euros a la citada Red de Santiago. España también anunció dos millones.

Europa en bloque no se ha manifestado aún en este sentido. De hecho, junto con Estados Unidos, ha representado el bloque que históricamente ha frenado este punto de la agenda ante el miedo a que el envío de ayudas se hiciese bajo una figura jurídica que los ubicase como 'causantes del cambio climático' y, por lo tanto, los obligase legalmente a prestar esta ayuda en un bucle sin fin.

El líder del Consorcio Internacional de Acción Climática, Margeet Singh, aludió directamente a Joe Biden y a los Estados Unidos en su intervención durante el tercer día de la cumbre. «Pare de obstruir y comience a construir», repitió mientras denunciaba que el gobierno estadounidense ha estado durante 30 años negando compensar por los más vulnerables, que «hoy sufren la inacción de los países ricos durante los últimos treinta años».

Inyección directa del 'oro negro'

En una línea más radical se pronunciaron los mandatarios de pequeños países vulnerables, aunque es la misma que defendió el jefe de Naciones Unidas durante la asamblea inaugural de la cumbre. Esta es la de gravar con impuestos a los «exacerbados» beneficios de las empresas que explotan los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón).

En la jornada del martes, portavoces gubernamentales como la primera ministra de Barbados, Mia Motley, apoyaron abiertamente esta contribución a un fondo para reparación de daños y pérdidas. «¿Cómo es posible que estas empresas tengan 200.000 millones de dólares (equivalente similar en euros) y no esperen contribuir ni con al menos 10 centavos por cada dólar de ganancias al fondo de pérdidas y daños? Esto es lo que nuestra gente espera que se haga», dijo.

El representante de la Alianza de Pequeños estados Insulares, Gaston Browne, abogó por un «impuesto global al carbono» que recaiga sobre las ganancias de las grandes empresas petroleras y productores de otros combustibles fós para compensar los daños causados por el cambio climático.

«Se han beneficiado de ganancias exorbitantes a expensas de la civilización humana. Mientras se benefician, el planeta arde», subrayó, mientras defendió que con esta medida sería más que suficiente para cubrir los costes de los principales daños climáticos en los países en vías de desarrollo.

Cómo movilizar la inversión

En el segundo día de la COP27 también se presentó un informe que delimitó qué inversión tienen que movilizar los países vulnerables para afrontar la crisis climática desde todos sus ángulos, esto es, freno de emisiones, adaptación y reparación de pérdidas y daños. En total, el estudio señala que deben movilizar un billón de dólares anuales que incluya financiación externa e interna, de fuentes públicas y privadas. «Desbloquear la financiación climática -valora el trabajo- es la clave para resolver los desafíos de desarrollo. Los países deben tener acceso a financiación asequible, sostenible y de bajo costo de los bancos multilaterales desarrollo».