Desastre natural. / Efe

COP27 Los 'números rojos' de las naciones ricas frente a la crisis climática

Los países más afectados piden a los ricos que cambien los préstamos por «canjes de deuda»

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

«En el contexto de una labor significativa de mitigación y de una aplicación transparente, los países desarrollados se comprometen al objetivo de movilizar conjuntamente 100.000 millones de dólares estadounidenses anuales para el año 2020 con el fin de atender a las necesidades de los países en desarrollo». Así quedó redactado el punto 8 del Acuerdo de Copenhague ratificado por más de un centenar de países. Convenio que, prácticamente, nació fallido por la propia redacción del articulado, ya que la palabra «obligación» no quedó plasmada ni en la promesa de reducción de emisiones ni tampoco en la financiación de los efectos del cambio climático.

Esta resolución alcanzada en la COP15 sigue vigente y, sin fallar a la falta de compromiso, nunca se han alcanzado los 100.000 millones de dólares marcados en la capital danesa. A falta de conocer el montante total del pasado ejercicio, 2020 «se cerró 17.000 millones de dólares por debajo», denunció recientemente Naciones Unidas en el informe Brecha de Emisiones. Concretamente, el montante se quedó en los 83.300 millones de dólares, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La previsión es «cumplirla en 2023».

El compromiso de los 100.000 millones señala directamente a los miembros de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Noruega, Japón y Reino Unido. Calificadas como «naciones ricas» en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992, esta veintena de países, detalladas en el Anexo II de aquella resolución, eran, a principios de los 90, los responsables de casi la mitad de emisiones de gases de efecto invernadero. Tres décadas después, todavía eran responsables del 40% del total mundial.

La cumbre de Río de Janeiro les pedía financiar desastres producidos por el cambio climático en los países más desfavorecidos. Copenhague acotaba más la acción, pero «siempre sin una vinculación jurídica, porque no sería aceptada», apuntan fuentes de la lucha contra los efectos del clima. «No hay números oficiales de cada contribución nacional, pero las principales economías, incluidos Estados Unidos, Canadá, Australia y Reino Unido se quedaron decenas de miles de millones de dólares por debajo de su parte», revela una investigación de la ONG Carbon Brief.

El método calculado por la organización sin ánimo de lucro tiene en cuenta las emisiones de cada país y de ahí sale la cifra concreta que debería aportar para la mitigación y adaptación de los efectos derivados del calentamiento global.

El saldo de la cuenta corriente estadounidense es negativo con un déficit de 32.400 millones de dólares, «se explica en parte por su condición de mayor emisor histórico del mundo», asegura Carbon Brief. «Es responsable de alrededor de una quinta parte de las emisiones de CO2 liberadas, aproximadamente el doble de la contribución de China, que ocupa el segundo lugar.

Washington no alcanzó ni el 20% de su parte correspondiente de la factura climática cercana a los 40.000 millones de dólares, según la ONG británica. «La contribución solo fue de 7.600 millones», aseguran. Los números rojos también están en las cuentas de Grecia, Canadá, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda y Portugal. En el lado opuesto, «la contribución de 1.000 millones de dólares de Suiza fue el 436 % de su parte justa», destaca Carbon Brief. España también está en el grupo de estados que ha aportado más de lo que le corresponde.

Canjear la deuda

Sin embargo, la financiación «se ve empañada por su preferencia por otorgar financiamiento climático en forma de préstamos en lugar de donaciones», denuncia Carbon Brief. «Canje de deuda» es el concepto más demandado en las reuniones bilaterales, conferencias y pasillos de Sharm el-Seij (Egipto) en estos primeros días de COP27.

La cantidad total de préstamos destinados para paliar los efectos de la crisis climática se quedó en los 48.600 millones de euros, más de la mitad del total invertido en 2020 por todos los países.

«Las necesidades de adaptación en el mundo en desarrollo se dispararán hasta los 340.000 millones al año para 2030», advierte Guterres desde Egipto. «El apoyo hoy en día representa menos de una décima parte de esa cantidad», añade.