Acumulación de plásticos en las aguas de una ciudad filipina. / @greenpeace

Océanos, mares y ríos acumulan 140 millones de toneladas de plástico

La OCDE publica un demoledor informe en el que alerta de la necesidad de alianzas internacionales para acabar con la producción y uso masivo de este material, ya que solo un 9% se recicla

Rocío Mendoza
ROCÍO MENDOZA Madrid

Cuando un problema se pone en contexto, se percibe su dimensión real. Es lo que sucede con asuntos de actualidad como el de la contaminación por plásticos. Al elevar la mirada más allá de nuestras pequeñas fronteras vitales, la envergadura del asunto impresiona, por no decir que asusta.

Este es el ejercicio que ha hecho la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) con su último informe internacional sobre esta clase de residuos. La abultada cifra de desechos producidos y de su escaso nivel de reciclaje (solo un 9%) son muy elocuentes. Pero sobre todos los datos que recoge este estudio internacional hay uno demoledor: los océanos, mares y ríos del mundo acumulan hoy 140 millones de toneladas de plásticos que fueron desechados tras cumplir con su función en la cadena de consumo. 109 en los ríos y el restos, 31 en mares y océanos.

Esta estimación deja fuera los datos que se obtendrán tras el estallido de la pandemia y la posterior crisis de residuos que ha provocado. El último año cuantificado es 2019, cuando la citada organización calcula que 7,8 millones de toneladas han fluido hacia los ecosistemas acuáticos de la Tierra. Este dato da buena idea de cuál es ritmo de producción real de este tipo de basura.

Con esta fotografía, que en realidad solo muestra una parte del problema global, no es de extrañar que desde la OCDE se haga un llamamiento a «la cooperación internacional» para reducir los desechos plásticos. Porque, a pesar de las estrategias y las nuevas legislaciones puntuales, lo cierto es que el uso de este material va en aumento.

Desechos en aumento; leyes decayendo

La citada organización destaca que su trabajo revela que «el aumento de la población y de los ingresos impulsan un aumento implacable de la cantidad de plástico que se usa y se desecha», alertan en su comunicado, mientras señalan que, globalmente, «las políticas para frenar su fuga al medioambiente también están cayendo».

La generación global de desechos plásticos se duplicó con creces entre 2000 y 2019 a 353 millones de toneladas. ¿De dónde proceden? Un 40 % proveniente de envases, un 12 % de bienes de consumo y un 11 % de prendas de vestir y otros textiles.

Desde el punto de vista de la OCDE, la estrategia pasa por distintas soluciones: «la innovación, un mejor diseño de productos y el desarrollo de alternativas ecológicas, así como esfuerzos para mejorar la gestión de desechos y aumentar el reciclaje».

El espejismo del reciclaje

Sobre este último, los datos son muy negativos. Solo el 9 % de los desechos plásticos se recicla (el 15 % se recolecta para reciclar, pero el 40 % se desecha como residuo). Otro 19% se incinera, el 50% acaba en vertederos y el 22% evade los sistemas de gestión de residuos y va a vertederos no controlados, se quema en tajos abiertos o acaba en medios terrestres o acuáticos, especialmente en los países más pobres.

Sobre estos últimos, el informe destierra otro mito persistente entorno a la contaminación plástica. Esto es, que no es un asunto de países pobres. La mitad de los residuos generados se concentran en países del ámbito de esta organización internacional.

Para ahondar en la idea de que el reciclaje es un acto necesario, pero hasta ahora completamente insuficiente, la OCDE denuncia que la mayoría de los plásticos que se usan hoy en día son vírgenes o primarios, hechos de petróleo crudo o gas.

La producción mundial de plásticos a partir de plásticos reciclados, o secundarios, se ha más que cuadruplicado de 6,8 millones de toneladas (Mt) en 2000 a 29,1 Mt en 2019, pero sigue siendo solo el 6% del tamaño de la producción total de plásticos.

«Se necesita hacer más para crear un mercado separado y que funcione bien para los plásticos reciclados, que todavía se consideran sustitutos del plástico virgen. Establecer objetivos de contenido reciclado e invertir en tecnologías de reciclaje mejoradas podría ayudar a que los mercados secundarios sean más competitivos y rentables», enumera como posibles estrategias.

Microplástico recogido en una playa de Gran Canaria tras tamizar la arena. / Reuters/borja suárez

El problema de esta realidad es el daño que hace en los ecosistemas estos derivados del petróleo, tanto en su versión visible como en la que no lo es tanto. Así, el organismo internacional hace especial análisis de la fuga de plásticos hacia el medio. Es más, llega hace distinción entre la parte de residuos que llega a la naturaleza en formato 'macroplástico' y en 'microplástico' (partículas de plástico de menos de 5 mm).

A las cifras mostradas al principio, añade que los países de la OCDE están detrás del 14% de estas fugas totales hacia el medio, de las que un 35% se corresponden con microplásticos, residuos que generan un problema agravado para la salud de animales, humanos y ecosistemas.

 

Lejos de apelar al consumidor (que en Europa produce una media de 1,9 kilos de este desecho diarios y 2,5 en Estados Unidos) la entidad apuesta por ofrecer alternativas ecológicas en los embalajes a nivel global, los impuestos sobre los vertederos, los sistemas de depósito-reembolso y el pago por uso.