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Sardinas en espeto, especialidad malagueña. Jon Nazca
El cambio climático puede eliminar la sardina y la caballa de la dieta

El cambio climático puede eliminar la sardina y la caballa de la dieta

ODS 14 | Vida submarina ·

Un estudio señala a España como uno de los países más expuestos a las consecuencias del calentamiento de los mares

R. A.

Martes, 12 de marzo 2024, 10:57

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Mares y océanos sufren las consecuencias del cambio climático con el aumento de la temperatura, el deshielo y la acidez de sus aguas. Estos efectos se traducen en la extinción de algunas especies y el desplazamiento de otras hacia aguas más frías. Y todo esto tendrá consecuencias negativas para la flota pesquera, pero también en la alimentación y peces como las sardinas o la caballa podrían desaparecer de la dieta.

Según he hecho público hoy la revista Consumer, España es uno de los países más expuestos a las consecuencias del calentamiento extremo. En el informe Impactos del cambio climático sobre la acuicultura en España, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) apunta sus efectos sobre los recursos marinos.

Algunos son muy significativos, como las consecuencias de que las aguas contengan menos nutrientes, sostiene el estudio que descienden las capturas. Algunas especies de moluscos como el mejillón, la almeja o el percebe, corren un grave riesgo, al disponer de menos alimentos y sufrir los cambios en la intensidad y la frecuencia del oleaje.

Otra de las consecuencias es el desplazamiento de numerosas especies de peces. Algunos migran hacia aguas más frías del norte, otros buscan nuevas áreas geográficas y todos viven a mayor profundidad.

Disminución de las capturas

Otro estudio del centro de investigación AZTI revela que, por cada grado de calentamiento del mar, el verdel o caballa traslada su desove 370 kilómetros hacia el norte, mientras que el chicharro adelanta su puesta reproductiva unos 12 días.

Esto ya se traduce en ejemplares de menor tamaño, lo cual puede tener cierto impacto en los precios de venta. Y los modelos predictivos indican que las capturas en la zona disminuirán, ya que habrá menos pescado. Todas estas alteraciones afectarán a la actividad de las flotas pesqueras.

El coordinador de Cambio Climático de AZTI, Guillem Chust afirma : «La flota deberá ajustar su actividad a esas nuevas fechas en el calendario anual. A futuro, si el calentamiento supera ciertos umbrales, incluso habría que acordar una nueva redistribución de los cupos de capturas por país», añade el investigador.

Los principales caladeros del mundo empiezan a sufrir las consecuencias del nuevo contexto climático. Una investigación de la Universidad de Rutgers (EE UU), publicada en la revista Science, advierte que en algunas zonas pesqueras ya han caído las capturas entre un 15% y un 35%.

Las áreas más castigadas son el mar del Japón y las aguas europeas, con el mar del Norte, la costa ibérica (España y Portugal) y la plataforma comprendida entre el mar Céltico (costa sur de la isla de Irlanda) y el golfo de Vizcaya. Además, el hecho de que los océanos absorban más cantidad de dióxido de carbono provoca una acidificación del agua, con efectos nocivos sobre peces y mariscos, que pueden tener dificultades para desarrollar conchas y caparazones. Esta circunstancia complica la supervivencia de numerosas especies.

La pesca artesanal, la más perjudicada

Según las conclusiones del Proyecto Clock: adaptación a la redistribución de los stocks pesqueros, dirigido desde el Future Oceans Lab del Centro de Investigación Mariñas de la Universidad de Vigo, tras analizar los sistemas de pesca artesanal de Galicia y Nayarit (México), y la pesca industrial del atún en el País Vasco, el documento expone algunas evidencias.

Las flotas industriales disponen de más avances tecnológicos para encontrar y seguir los bancos de peces, lo que implica mayor libertad de movimiento. Por el contrario, la acción de los pescadores artesanales está restringida a las aguas más próximas a la costa, ya que sus barcos apenas cuentan con tecnología o directamente carecen de ella. Eso sí, su actividad está muy diversificada, lo cual es un punto a su favor.

El estudio revela, además, que el aumento de la temperatura del agua reduce la eficiencia pesquera, es decir, la cantidad de pescado que se puede capturar con los mismos esfuerzos.

Elena Ojea es experta en Ciencias Ambientales y coordinadora del estudio. «Si el sector no se adapta, los peores escenarios apuntan a pérdidas de más del 50% de la productividad pesquera. En muchos países de los trópicos, la pesca no podrá cubrir la demanda de alimentos como ahora», lamenta. Las soluciones pasan por realizar una gestión adaptativa, hay que ajustar la extracción al estado real del stock de peces, y planificar la actividad bajo escenarios de cambio climático.

Reservas mundiales sobreexplotadas

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) advierte en sus informes que el 90% de las reservas de peces en el mundo están sobreexplotadas. En esta lista roja de especies amenazadas aparecen el bacalao, el atún, el rape, la merluza, el lenguado, la platija, el salmón, los langostinos, las rayas, las mantas, las gallinetas, el pez espada y el fletán.

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