Un pescadero limpia el género en un puesto del mercado de Valencia. / EFE

Cómo identificar el pescado capturado de forma sostenible

Diez pesquerías españolas cuentan con el sello que certifica esta condición

A. HERRANZ

Desde aquella emblemática campaña 'Pezqueñines no, gracias' ha llovido, pero la conservación de los recursos del mar sigue preocupando. Aún hay trabajo por hacer en la concienciación de pescadores y consumidores sobre la necesidad de desarrollar una pesca sostenible, entendida como aquella que puede mantenerse de forma indefinida sin comprometer la viabilidad de la población de una especie, y sin ejercer un impacto negativo sobre otras dentro del ecosistema, incluidas las personas.

Aunque en los últimos años este concepto ha ganado presencia, lo cierto es que es una preocupación con muchos años de vida. Fue en 1995 cuando la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) redactó el Código de Conducta para la Pesca Responsable. Un documento en el que se plasma la importancia de utilizar los recursos pesqueros de forma responsable. Sin embargo, más de un cuarto de siglo después de que viera la luz, sigue habiendo muchas lagunas.

Según datos de la FAO, en su último informe (que data de 2020) sobre la situación de la pesca en todo el mundo, cada año se capturan unas 179 millones de toneladas de pescado y marisco, de las que 156 millones se destinan al consumo humano. Las previsiones señalan que, en 2030, los datos de captura subirán hasta los 204 millones de toneladas.

Lo preocupante es que la fracción de poblaciones de peces que se encuentran dentro de los valores biológicamente sostenibles ha pasado del 90% en 1974 al 65,8% en 2017. Es decir, que estamos pescando “por encima de nuestras posibilidades”, diezmando la población marina, con todas las consecuencias que ello conlleva.

La población mundial consumió 156 millones de toneladas de pescado y marisco en 2020 y se espera que esta cifra aumente hasta los 204 millones de toneladas en 2030

Pese a este dato, la FAO es optimista. Desde que se puso en marcha este Código de Conducta, la fundación lleva a cabo comprobaciones regulares sobre los progresos que los diferentes países van haciendo en la materia. Y, asegura, cada vez hay más países interesados en estas prácticas y en desarrollar sus propias herramientas.

¿El problema? Que la mayoría de las naciones, pese a decir que quieren que su pesca sea sostenible y desarrollar políticas para cumplirlo, alegan falta de recursos (tanto económicos como humanos) para poner en marcha estas iniciativas.

Sin ir más lejos, en nuestro país aún no hay una legislación al respecto, aunque el Gobierno se ha comprometido a lanzar esta ley a lo largo de este mismo año. Un movimiento que será importante, dado que España supone el 20% de toda la producción pesquera europea.

Esta falta de regulación es especialmente sensible en España, puesto que es uno de los países con mayor flota y volumen de pesca de toda Europa. Aunque los caladeros nacionales han sufrido agotamiento en el pasado, desde 2008 esta situación se está logrando revertir gracias, entre otras acciones, a las medidas impulsadas por la Unión Europea.

España es uno de los países que no cuenta con una legislación sobre pesca sostenible, aunque el Gobierno anunció que pretende lanzarla este mismo año 2022

De hecho, este mismo organismo puso en marcha el año pasado la campaña 'Taste The Ocean', con la que animaban a los consumidores a comprar pescados y mariscos sostenibles. Además, El Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura del periodo 2021-2027 destinará 6.108 millones de euros para promover la pesca sostenible y apoyar a las comunidades costeras de todos los países de la Unión.

La FAO recuerda la importancia de que la pesca sea sostenible, tanto a nivel medioambiental como económico y social, ya que su actividad es el sustento de mucha población. Por eso, y en consonancia con el ODS 14 (no dejar a nadie atrás), la FAO recuerda que se debe facilitar el acceso de los pescadores artesanales a los recursos marítimos y a los mercados.

Pero, ¿cómo se garantiza que el pescado que consumimos cumple con estas políticas? Marine Stewardship Council (MSC) es una organización internacional sin ánimo de lucro que lleva más de 20 años trabajando en este sentido y que cuenta con un programa de certificación de pesquerías, respaldado por otras ONG como WWF.

Según sus datos, en nuestro país cada año se certifica que 95.000 toneladas del pescado que se captura se hace de forma sostenible. En esta captura participan 400 barcos de la flota española o vinculados a empresas españolas que operan bajo el estándar de sostenibilidad de MSC.

Además de ellas, hay otras 290 empresas (18 empresas nuevas en el último año) que cuentan con el Estándar de Cadena de Custodia, lo que garantiza también la sostenibilidad en todo el proceso.

Un certificado para 95.000 toneladas de pescado y marisco capturadas por las flotas españolas

Algunas de estas capturas se traducen en productos que llegan a los mercados y supermercados, que incluyen un Sello Azul que acredita que la pesca se ha realizado de forma sostenible. Según datos de la organización, este sello es visible en 483 productos comercializados en nuestro país, lo que supone 20.000 toneladas en consumo.

La buena noticia es que, de un año para otro, los españoles hemos consumido un 24% más de pesca sostenible de incremento respecto al año anterior.

En nuestro país hay nueve pesquerías certificadas bajo el Estándar de Pesquerías de MSC: la pesquería del pulpo de Asturias, la de atún listado del océano Índico Echebastar, la pesquería de bacalao del Grupo AGARBA, la pesquería de anchoa del Cantábrico y de sardina del golfo de Vizcaya (actualmente suspendida), además de la pesquería de bonito del norte del Cantábrico, la pesquería de atún rabil de Jealsa, la de atún rabil de ANABAC y atún rabil del Pacífico Oriental de AGAC.

Según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Cantabria, las ecoetiquetas elevan las cotizaciones de las empresas de productos pesqueros.