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El cambio climático «puede acabar con la humanidad»

Los expertos piden una revisión de las consecuencias de un aumento de la temperatura media del planeta por encima de los 5ºC «a la que nos dirigimos»

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

«Este acuerdo limita el alza de las temperaturas a 1.5°C de aquí a finales de siglo». Estas son las palabras que pronunció François Hollande, por aquel entonces presidente de la República Francesa, al finalizar la COP21 celebrada en París en 2015. 1,5ºC es el límite acordado por casi dos centenares de países para frenar el avance del cambio climático, levemente por debajo de los 2ºC que hablan los científicos en todos sus textos. Sin embargo, ya hay voces que piden elevar los posibles riesgos del cambio climático ante un aumento mayor de la temperatura. «Ha habido pocos cambios cuantitativos en las estimaciones de los impactos globales de un calentamiento del 3ºC o superior», advierte Luke Kemp, investigador asociado en el Centro para el Estudio del Riesgo Existencial (CSER) de la Universidad de Cambridge.

Hasta el momento, las investigaciones científicas; los avisos del grupo de expertos del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) y las consecuencias del cambio climático se han centrado en los 2ºC como tope máximo. A pesar de los esfuerzos de contención de los gases de efecto invernadero, «la trayectoria actual pone al mundo en pista para un aumento de entre 2,1ºC y 3,9ºC», avisa el mundo científico.

Es por ello que el investigador y asesor de Australia en la ratificación de los Acuerdos de París pone de manifiesto la revisión de los riesgos de un cambio climático extremo. «Conocer los peores casos puede obligar a la acción», añade.

Las alertas sobre el cambio climático son ya conocidas: aumento de las temperaturas, olas de calor más intensas, inundaciones, sequías prolongadas, refugiados por el clima. No obstante, los expertos avisan: «No somos conscientes de que existen cambios en procesos del sistema climático que serán irreversibles», destaca Dominic Royé, climatólogo, investigador posdoctoral y profesor en la Universidad de Santiago de Compostela.

«Los caminos hacia el desastre no se limitan a los impactos directos de las altas temperaturas, como los fenómenos meteorológicos extremos»

Luke Kemp

investigador asociado en el Centro para el Estudio del Riesgo Existencial (CSER) de la Universidad de Cambridge

Sin embargo, «los caminos hacia el desastre no se limitan a los impactos directos de las altas temperaturas, como los fenómenos meteorológicos extremos», revelan los investigadores. En su trabajo, los expertos liderados por Kemp apuntan a crisis financieras, conflictos y los nuevos brotes de enfermedades como efectos secundarios del cambio climático extremo.

El modelo realizado por el equipo muestra áreas de calor extremo (una temperatura promedio anual de más de 29 °C), que podrían cubrir a dos mil millones de personas para 2070. Estas áreas no solo son algunas de las más densamente pobladas, sino también algunas de las más políticamente frágiles.

En la actualidad, estas zonas afectan a 30 millones de personas. «Para 2070, afectarán directamente a dos potencias nucleares y siete laboratorios de máxima contención que albergan los patógenos más peligrosos. Existe un serio potencial de efectos colaterales desastrosos», advierte Kemp.

Recalcular el cambio climático

Las precipitaciones más intensas o el calor extremo de las últimas semanas son factores que la comunidad científica ya achaca al cambio climático. «El cambio climático es una amenaza existencial», ha repetido en más de una ocasión el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres. Alerta que ha calado en la teoría, pero no en la práctica.

El pasado 2021, las emisiones de CO2 a la atmósfera recuperaron los niveles prepandémicos al alcanzar los 36.300 millones de toneladas, «el más alto jamás registrado», afirma la ONU. «De mantener este ritmo para finales de siglo se pueden superar los umbrales que desencadenaron extinciones masivas anteriores», comenta el investigador de la Universidad de Cambridge.

«Se está haciendo un llamamiento a la exploración desde el punto científico de un posible cambio climático catastrófico», comenta Royé. «No implica que lo será», apostilla el profesor de la Universidad de Santiago de Compostela. No obstante, «hay demasiado en juego como para abstenerse de examinar escenarios de alto impacto y baja probabilidad», justifica Kemp. «La pandemia ha subrayado la necesidad de considerar y prepararse para riesgos globales poco frecuentes y de alto impacto, y los peligros sistémicos que pueden desencadenar», añade.

Los riesgos hasta ahora descritos por gobernantes y científicos están basados en un aumento de la temperatura media del planeta del 3ºC a finales de siglo. No obstante, varios estudios académicos han advertido que es probable que un calentamiento superior a 5°C sea «más que catastrófico» y que por encima de 6°C constituya «una catástrofe global indiscutible». Pero, «se necesita más investigación para afinar estas definiciones y los umbrales para la catástrofe global y la aniquilación», apunta Kemp.

Es probable que un calentamiento superior a 5°C sea más que catastrófico y que por encima de 6°C constituya una catástrofe global indiscutible

El equipo liderado por el profesor Kemp propone una agenda de investigación para el cambio climático catastrófico asentado en varios pilares: comprender su dinámica e impactos; vigilar la mortalidad y el riesgo sistémico que puede provocar este aumento de las temperaturas.

Según el último informe del IPCC, tres cuartas partes de la población mundial «podría estar expuesta a condiciones climáticas potencialmente mortales a finales del siglo por el calor extremo. «El estudio de Kemp y colaboradores pone el dedo en la llaga del realismo y del sentido de precaución y nos plantea la necesidad de evaluar las implicaciones de este tipo de escenarios de una manera mucho más seria de lo que hemos hecho hasta ahora, por ejemplo, mediante una evaluación específica del IPCC», comenta Lluís Brotons, investigador del CSIC en el CREAF.

Reevaluar consecuencias

En 1988, la Conferencia de Toronto apuntó que «las consecuencias finales del cambio climático sólo podrían ser superadas por una guerra nuclear global». Tres décadas después, «la catástrofe climática ha sido poco estudiada y comprendida», destaca Luke Kemp.

Los últimos informes del panel de expertos de Naciones Unidas sobre el cambio climático advertía de los «pocos cambios de los impactos relacionados con un calentamiento de 3ºC o superior».

«Existe amplia evidencia de que el cambio climático podría volverse catastrófico»

Luke Kemp

investigador asociado en el Centro para el Estudio del Riesgo Existencial (CSER) de la Universidad de Cambridge

En su investigación, el equipo de Cambridge liderado por Kemp asegura que «los riesgos climáticos se están volviendo más complejos y difíciles de manejar». «Hemos superado muchos límites en diferentes dimensiones del sistema tierra. El sistema tierra tiene un comportamiento caótico, por tanto, los posibles puntos de inflexión (tipping points) pueden efectivamente llevar a efectos en cascada con consecuencias catastróficas», destaca Royé.

Secuelas que ya se ven en muertes por calor, «el 35% se puede atribuir al cambio climático», explica el profesor de la Universidad de Santiago de Compostela. «En Estados Unidos esta cifra está subestimada», responde Kemp.

El aumento de las temperaturas conllevará el aumento de los riesgos relacionados con el cambio climático. «Existe amplia evidencia de que el cambio climático podría volverse catastrófico y podríamos entrar en tales finales incluso con niveles modestos de calentamiento».