Excavación cueva. / Frederic Alm - LKAB

Bodegas de hidrógeno para un futuro energético autosuficiente

Suecia ya tiene medio excavada su primera infraestructura geológica para almacenar este vector energético

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

Se cree que en 2050 el hidrógeno verde podría representar hasta el 24% del mercado energético. Este vector energético se ha convertido en una de las esperanzas de gobiernos y agentes económicos para la descarbonización de la economía. Los proyectos de hidrógeno se multiplican por todo el planeta y también por España.

Sin embargo, su almacenamiento es una incógnita. ¿Baterías? ¿Tanques? ¿Quizá el subsuelo? «Llevamos millones de años con gases en el subsuelo y muchos extrayéndolos», asegura Juan Alcalde, investigador del CSIC del centro Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC).

Las cuevas de sal tienen un coste 10 veces inferior a los tanques de almacenamiento de la superficie y 20 veces menos que las minas de roca tradicionales, según explica Fuel Cells. «Se habla mucho del almacenamiento geológico, pero está muy verde», destaca Alcalde. Un estudio llevado a cabo por el 'International Journal of Hydrogen Energy', « Europa tiene suficientes cuevas de sal como para almacenar teóricamente hasta 84.8 petavatios-hora de energía basada en el hidrógeno».

Una gran despensa subterránea a la que el hombre ya se está abriendo camino. Al norte de Suecia y cerca de uno de los grandes puertos del país escandinavo, las empresas Vattenfall, SSAB y la minera estatal, LKAB, viajan hacia el interior de la Tierra para hacer un hueco al hidrógeno.

«La tecnología para almacenar gas en una caverna de roca revestida (LRC) está bien probada y se ha utilizado en el sur de Suecia durante unos 20 años para almacenar gas natural»

Promotores proyecto hybrit

«La tecnología para almacenar gas en una caverna de roca revestida (LRC) está bien probada y se ha utilizado en el sur de Suecia durante unos 20 años para almacenar gas natural», señalan los promotores de esta excavación. El proyecto, ya en la mitad de su construcción, tiene completadas las cavernas, los túneles de conexión y, además, se ha perforado un pozo de ventilación desde la parte superior de la roca hasta la parte superior de la caverna.

«Esta es una manera de almacenar el hidrógeno», explica Alcalde. La sal es un medio excelente para almacenar y generar hidrógeno verde. «Estas infraestructuras son muy prácticas, porque las podemos hacer de diferentes tamaños», apunta el investigador del CSIC. Sin embargo, «tienen una capacidad limitada y no están en todos los sitios», añade.

Suecia ha encontrado su gran almacén en Luleå, Estados Unidos rastrea minas al sur de Salt lake City. ¿Y España? «La cornisa cantábrica es un buen lugar, también Cardona en Cataluña y en el sureste del país», revela Alcalde. Tres enclaves que ya tienen puesto el ojo de varias empresas, uno de ellos es el proyecto HyDeal Ambition que propone construir estos grandes almacenes en el norte de España.

Una reciente investigación del Technical Potential of Salt Caverns for Hydrogen Storage in Europe señala que España tiene un total de 24 cuevas de sal, solo por detrás de Alemania y Holanda.

Dudas sobre la seguridad

Para garantizar operaciones de almacenamiento seguras, el grosor mínimo de la pared en una caverna de sal debe ser del 75% del diámetro de la caverna. Además, las estructuras de sal más profundas pueden aumentar la cantidad de capacidad de almacenamiento.

En el caso de Suecia, la caverna se está construyendo mediante el método denominado caverna de roca revestida (LRC), que consiste en cubrir las paredes de la caverna con un material seleccionado como capa de sellado. «Cuando se habla de esto, a nadie se le escapa la experiencia fallida de Castor y no se puede obviar», recuerda el investigador del CSIC.

«Lo que pasó en Castor refuerza la seguridad de este tipo de proyectos, ya que la monitorización advirtió de posibles problemas»

Juan alcalde

investigador del CSIC del centro Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC)

Este proyecto de ingeniería tenía como objetivo aprovechar la existencia de un antiguo yacimiento petrolífero agotado en los años 70, el de Amposta, para inyectar gas natural proveniente de la red estatal de gasoductos a una profundidad de 1750 metros bajo el mar.

Una iniciativa que se frenó en seco en septiembre de 2013 tras los avisos del Instituto Geográfico Nacional y del Instituto Geológico y Minero de España por la posibilidad de aparición de movimientos sísmicos en la zona. «Lo que pasó en Castor refuerza la seguridad de estos proyectos, ya que la monitorización advirtió de posibles problemas», explica Alcalde.

No obstante, «es una tecnología segura y que lleva con nosotros cientos de años», destaca. «Solo hace falta la decisión política de usarla», añade el investigador. Las herramientas están preparadas, «es lo mismo que hacemos con la extracción del gas natural», avisa Alcalde.

A través de una serie de tuberías conectadas con la caverna, el hidrógeno producido se almacenaría en estado gaseoso. «Cuándo hay un exceso de producción de renovables, generamos hidrógeno», señala. «Ahora mismo, tenemos problemas para almacenarlo a gran escala: ¿baterías? ¿tanques?», explica. ¿La extracción? «Como el gas natural», repite Alcalde.

A través de la inyección de un «gas, denominado, colchón», explica el investigador español, la presión del reservorio aumenta y sale el gas -en este caso el hidrógeno- hacia la superficie que sería conducido a través de tuberías para su uso en la industria o en el transporte. «No hay incertidumbre tecnológica, sabemos hacerlo», detalla. «Solo falta apostar por ello».