Antoni Ballabriga. / BBVA

BBVA: «Si queremos cero emisiones en 2050 necesitamos 275 billones»

El titular de banca responsable de la entidad vasca asegura que la crisis actual no ha trastocado los planes de descarbonización de las empresas

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

Antoni Ballabriga (Barcelona, 1968) es uno de los artífices de la «banca responsable» del BBVA. La entidad vasca, por tercer año consecutivo, ha sido nombrada como el banco más sostenible de Europa, según S&P. «Esto es trabajo de perseverancia durante muchos años», asegura, aunque «reconoce que aún queda mucho por hacer».

-¿Cómo afecta a un banco el cambio climático?

-Somos un fiel reflejo de la sociedad y vemos un riesgo en el cambio climático, como están apuntando evidentemente mucho. Pero más allá, nosotros, sobre todo, lo vemos como una oportunidad para el banco y el sector financiero. En nuestro caso lo vemos como la mayor oportunidad de negocio en esta década para acompañar a empresas, instituciones y empresas y a clientes particulares en esa transformación en esa reasignación de capital tan brutal que habrá los próximos años. Hay que hacer una profunda transformación del mundo y ahí jugamos un rol importante para acompañar a toda la economía en esa transición porque si queremos alcanzar las cero emisiones netas en 2050 hay que invertir cerca de 275 billones de dólares, que es prácticamente el 8% del PIB, año tras año para que sea factible.

-Tienen clientes institucionales y también minoristas, ¿estos últimos son conscientes de la sostenibilidad?

-Cuando bajas a nivel de pymes es más complejo, porque tienes que aterrizar muy bien a temas concretos y que les ayude en su día a día. Nos falta mucho todavía, pero también estas empresas se van a mover en la medida que estén en cadenas de suministro de grandes cuentas que les obligarán a ello. En el caso del cliente particular sí que empezamos a ver un cierto apetito por los fondos de inversión vinculados a la sostenibilidad. Hemos desarrollado productos financieros sostenibles para todos los segmentos y para todo tipo de necesidades, pero el gran reto es asegurar que esos cambios no dejen a nadie atrás y más con la crisis que estamos viviendo.

-¿Esta crisis de inflación y la recesión que se avisa desde varios organismos internacionales puede frenar estos cambios?

-A corto plazo, evidentemente, vemos tensiones y una mayor volatilidad e incertidumbre. Pero yo te diría, contundentemente, que en ningún caso se ha cambiado la ambición a medio y largo plazo. No hemos visto ningún banco que, a pesar de esta crisis, haya cambiado sus objetivos de descarbonización a 2030 y no solo eso, sino que también estamos viendo una cierta aceleración, que va a tener su impacto en tres o cinco años, en el impulso a mayor financiación de energías renovables. La mejor solución a la crisis energética que tenemos en Europa, pasa por ser más independientes también en la compra de los combustibles fósiles y ser más energéticamente más sostenibles.

-Pero el sector financiero tiene un rol importante, muy importante, diría yo, porque puede cortar la financiación de los más contaminantes, ¿no?

-Estamos intentando hacer la máxima pedagogía y estamos todos aprendiendo. Pertenecemos a la Net-Zero Banking Alliance donde seguimos unas guías que se han establecido para avanzar a cero emisiones en 2050. Los bancos somos un espejo de lo que es la economía, es decir esto no va de financiar unos y dejar de financiar otros y ya está. Porque, si dejamos de financiar un activo en una planta por cualquier motivo, lo financiará otra entidad y la economía no mejorará desde el punto de vista de emisiones, con lo cual el gran reto es acompañar a la economía en su conjunto a todos los sectores y fomentar esa transformación del modelo de negocio que es necesario. Eso no es fácil, porque implica conjugar bienes y equilibrios. Sí que tenemos algunas actividades concretas que creemos que ya no tienen sentido, que no van a tener posibilidad de transición porque no caben en un mundo de cero emisiones netas de carbono. Hemos dicho que queremos salirnos del carbón. Pero en cambio sí que pensamos que hay que seguir acompañando a compañías petroleras para que realmente cambien su modelo de negocio y permitan esa transformación y ayudarles a reducir las emisiones. El objetivo es medir el éxito no porque tengamos menos exposición a un sector, sino porque realmente hayamos conseguido que esa actividad o ese sector haya reducido emisiones. Eso es la clave.

«Esto no va de dejar de financiar un sector y ya, tenemos que ayudarles en su transformación»

-Eso entronca con el famoso greenwashing, ¿cómo trabajan para que no se os etiquete de lavado verde?

-Los bancos, igual que las empresas, tenemos que ser creíble de nuestros planes de transición. Entonces, la única forma para hacer creíbles nuestros planes de transición es primero obtener un marco de referencia robusto que defina claramente qué tiene que pasar para que tu plan sea creíble. En nuestro caso, el marco de referencia es el de la Net-Zero Banking Alliance, que está hoy bajo el paraguas de las Naciones Unidas y para nosotros es el marco de referencia que incluye una serie de componentes clave para que un banco sea creíble en su plan. En primer lugar, establecer objetivos a 2030; segundo que estos estén alineados con la ciencia y tercero transparencia. Hablamos de cambios que requieren mucho tiempo y la complicidad de reguladores y de los propios sectores. Nos va a tocar hacer mucha pedagogía y si te viene un cliente con un mal punto de partida, pero con un plan potente para su transición le tenemos que ayudar a la financiación, aunque empeore tus datos porque a la larga ayudas a transformar ese modelo.

-Pero, entiendo, que ustedes hacen un seguimiento de que ese dinero realmente se destina a esta transición energética, ¿no?

-Eso es fundamental. Hemos desarrollado una herramienta que nos permite ver la resiliencia climática de ese cliente, valorando no sólo lo que han hecho y dicen que están haciendo, sino sobre todo tener una visión global de lo que dicen que van a hacer.

-Y si en ese trayecto ven que la compañía no cumple con lo pautado, ¿dejan de invertir? ¿Les sancionan?

-Bueno, hay un gradiente. Siempre vas a intentar buscar la manera de reorientar con asesoramiento y ver que de qué forma pueden ser más ambiciosos o encauzar sus planes Pero, evidentemente, si hay compañías que no están cumpliendo lo que dicen que van a hacer puede ser que tengamos que tomar una decisión, ya sea de disminución de nuestras posición o incluso de salida, pero es el último recurso.

«La realidad es la que es y nosotros estamos financiando combustibles fósiles»

-¿Se han visto en esa tesitura?

-No todavía, no. Pero sí hemos tenido clientes con actividades o proyectos de exploración que eran líneas rojas. Dicho esto, todavía no estamos en una fase donde excluyamos clientes. Al contrario, estamos intentando buscar la manera de acompañarles. El mundo se va a organizar mejor ayudando a escuchar a quienes están hoy emitiendo más y no simplemente dejándoles al libre albedrío y que haya otro que le financie y que no sea tan riguroso como nosotros.

-Recientemente, un informe internacional les señala junto con el Banco Santander como dos financiadores de proyectos de exploración en África. ¿Eso cómo casa con vuestra hoja de ruta?

-Bueno, la realidad es la que es, nosotros estamos financiando combustibles fósiles. Es una cifra pública que se puede ver en el Banco Central Europeo (BCE). Estamos en África y en otros países, porque venimos de muchos años de estar financiándolo y es más, vamos a seguir financiando el oil and gas. Pero vamos a tener esos clientes con un apetito muy distinto, porque están en ese proceso de transformación. Lo que hemos anunciado es que no vamos a financiar más nuevos proyectos de exploración ya sea en África o en Europa...

-Pero, precisamente, eso último es lo que dice el informe, que sí estáis dando dinero a nuevas exploraciones…

-Estamos financiando todavía algunos proyectos que están en marcha. Lo que hemos dicho hace un mes es que no vamos a financiar más ningún proyecto nuevo, pero eso no quita que nosotros no podemos ni tenemos capacidad de excluir a compañías de hacer un nuevo proyecto de exploración como tal, porque tenemos que seguir financiando la compañía en su conjunto, en su transformación. Y esa es la realidad, la nuestra y la de cualquier otra entidad. No puedes excluir a la compañía y lo que no vamos a hacer es financiar un nuevo pozo y vamos a mirar muy detenidamente qué hace esa compañía.

-¿Y cómo de optimistas ven en BBVA esa transición o transformación?

-Hay regiones en el mundo que se están poniendo las bases para que, efectivamente, se cumpla con lo establecido en el Acuerdo de París. Los gobiernos de países desarrollados, básicamente Europa y Estados Unidos y algunos otros más, tienen una evolución bastante positiva en los últimos cinco años, pero todavía falta mucho despliegue y falta mucho. Donde vemos el vaso medio vacío es en la transformación de los países en desarrollo y lo vemos medio vacío porque nos falta claramente una mayor ambición por parte de los gobiernos de países desarrollados para apoyar de una forma más contundente el desarrollo sostenible de los países emergentes.