Consumidor en un supermercado. / Archivo

La alimentación en España contamina más que los coches

El ministerio de Consumo presenta con la Comisión Europea un informe que pone el foco ambiental sobre la dieta de los españoles

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

¿Está España en deuda con los recursos planetarios? Una cuestión que hace unos días resolvió la Red de la Huella Global. El 12 de mayo, según los cálculos de esta organización, España consumió todos sus recursos disponibles para un año. Una cuenta corriente que se ha quedado en números rojos en apenas medio año.

Este uso de recursos «se ha trasladado al exterior», señala el informe ‘Sostenibilidad del consumo en España’ realizado por el ministerio de Consumo junto con la Comisión Europea. «Nuestro país es, en términos generales, un exportador neto de impactos ambientales hacia terceros países; países que han ejercido como fuente de recursos y sumidero de residuos para España», revela el texto.

Las conclusiones del informe son claras «necesitamos buscar recursos fuera de nuestras fronteras para mantener este nivel de vida», explica Mónica Di Donato, coautora de la investigación. «Es una responsabilidad asimétrica, porque ellos no tienen la culpa y les afecta directamente», responde Alberto Garzón, ministro de Consumo.

El mayor impacto en el medioambiente lo deja la alimentación con más del 50% de la huella, seguida de la movilidad, la vivienda, los bienes del hogar y, por último, los electrodomésticos. «Los que más contribuyen a este impacto son la carne y los lácteos», revela Di Donato. «Un cambio en nuestra dieta mejoraría nuestra salud y también la del planeta», añade Garzón.

«Un cambio en nuestra dieta mejoraría nuestra salud y también la del planeta»

Alberto Garzón

ministro de Consumo

El texto -coordinado por el Joint Research Centre (JRC), el centro de investigación de la Comisión Europea- recalca el impacto de los productos de origen animal sobre el planeta. La eutrofización terrestre (81,6%) y marina (79,6%), al agotamiento de la capa de ozono (79,6%) y los usos del suelo (76,7%) son las barreras que la alimentación está consumiendo.

«La Comisión Europea calcula que la sustitución del 25% de productos de origen animal de la dieta por otros de origen vegetal disminuiría un 20% del impacto en la capa de ozono y un 15% en el cambio climático», destaca el ministerio liderado por Garzón. «La verdadera ironía es que parte de la solución está en la dieta mediterránea, pero que en el desarrollo moderno se ha perdido en favor de otro tipo de producción», añade el ministro dejando entrever su postura sobre la carne y las macrogranjas.

En comparación con el conjunto de la Unión Europea, la huella de consumo de España se sitúa por encima de la media en dos de las áreas analizadas: alimentación (+26,3%) y electrodomésticos (+4,9%). Por el contrario, el país se encuentra por debajo de la huella europea en los impactos relativos a la vivienda (-29%), los bienes del hogar (-15,3%) y la movilidad (-5,5%).

Tendencia al alza

En España, la huella de consumo no ha parado de crecer desde 2013, «no podemos mirar a otro lado», advierte Garzón. Un nivel poco sostenible que marca hitos, «el país ha sobrepasado ya 6 de los 16 ítems analizados y catalogados como límites seguros para el planeta», destaca la investigación comunitaria en sus conclusiones. «Hay que replantear nuestros hábitos de vida», denuncia el ministro de Consumo.

Un simple cambio que ya quedaría recogido por el entorno. «En un escenario de una reducción de un 25% de nuestro consumo se ven mejoras en muchos indicadores», apunta Di Donato. En la actualidad y con datos de 2018, España ha borrado los límites de seis indicadores: la ecotoxicidad de agua dulce, el uso de recursos minerales y metales, el cambio climático, la eutrofización de agua dulce, el material particulado y el uso de recursos fósiles.

En los otros 10 se mantiene por debajo de las medidas que configuran los límites planetarios, aunque, según alerta el informe, eso no significa que España se encuentre en una situación de «eficiencia ambiental». «España es un país que tiene que tomarse esto en serio y además con urgencia», alerta Garzón.