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¿Por qué a la chavalería no le gusta la manga larga?

¿Por qué a la chavalería no le gusta la manga larga?

Los chavales no las quieren largas ni cuando hace frío. La moda está con ellos

Jueves, 17 de marzo 2022

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Los adolescentes y la gente joven no quieren manga larga ni regalada. Fíjense bien a su alrededor porque hasta en el más duro invierno, y el de este año nos ha traído bastante frío, ellos prefieren vestirse con polos, nikis y camisetas de los de enseñar bola. Aunque no se tenga, da igual. La cosa es manga corta. Los profesionales de la moda lo reconocen:es una tendencia que lleva ya vigente, al menos, dos temporadas y que no se sabe hasta cuándo durará. Pero durará. Por cada pieza con puño se venden nueve sin él. Hay también una pizca de rebeldía en el asunto, pero sobre todo moda, mucha moda.

Seguro que, al leer esto, más de uno pensará que lo de la manga corta no es algo nuevo, sino de toda la vida. Claro, no le falta razón.

Siempre se ha dicho no hay nada nuevo bajo el sol o que todo está en los libros, que es la versión viejuna de 'busca en internet'. Este es el momento de hacer un ejercicio. Abra otra ventana en su ordenador justo al lado de la que tiene abierta para leer esto, conecte YouTube y busque 'Los Elegantes Mangas Cortas'. Eran una banda de Bilbao que se hizo muy popular en los años 80 con una sola canción cuyo título era precisamente ese. Si lee usted esto en el teléfono o por cualquier otro motivo le resulta complicado escuchar la cancioncilla no se preocupe. Yo se la recuerdo. Comenzaba así: «En casa ya no quieren escuchar mi fobia al vestir / No soporto tenerme que subir las mangas para pasear / Y ya no aguanto esta maldita sensación / Yal dependiente le pediré que me una solución /Necesito mangas cortas que yo sienta que todo va bien...».

Gustarse y gustar a los demás

¿La ha cantado al leerla? Me lo imaginaba... Yo también al escribirla. Bueno, pues aquella melodía que tanto se escuchó durante un tiempo en los 80 era, en realidad, una versión ('cover' para los modernos que maltratan la lengua) de la canción 'Zoot Suit', que grabó a comienzos de los años 60 una banda londinense llamada The High Numbers. Esa referencia quizás no le diga mucho; pero seguramente les reconocerá cuando sepan que eran los Who antes de rebautizarse con el nombre con el que ingresaron en la historia del rock.

Total, que la manga corta vuelve porque en realidad nunca se ha ido. Los chavales que la lucen, los que reniegan de poleras y camisas con puños, intentan hacer lo que sus padres a su misma edad: estar cómodos, ir a la moda y gustar a los demás.

«Es un tema de moda, patrones, estilo y momentos. No creo que la camisa de manga larga desaparezca, entre otras razones porque forma parte de nuestra cultura», explica Eduardo Zamácola, presidente de la Asociación Empresarial del Comercio Textil, Complementos y Piel (ACOTEX), que representa a más de 800 empresas del sector. Lo que ocurre, según explica el experto, es que en los últimos tiempos lo que gusta a la chavalería –y no tan chavalería– son los productos cómodos y fáciles de llevar, «la ropa casual y más informal».

¡Quién dijo frío!

La manga corta entra dentro de ese esquema. A los adolescentes les pasa, además, que rara vez sienten el frío. Llueva, truene o caigan chuzos de punta, son todo calores, que es algo más psicológico que real, porque los niños son tan sensibles a las temperaturas como los adultos. Ni más ni menos, según explica la especialista Jenny Dávalos Marín, de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

«Tendemos a vestir a los críos como esquimales, cuando la termorregulación corporal es igual, independientemente de la edad», explica la experta. Salvo para los bebés, claro, que tienen los mecanismos de frío y calor en formación. Otra cosa distinta es que las personas con más grasa corporal tienen, en buena lógica, más protección contra el frío. Pero 8 grados lo son para todos igual.

A los adolescentes les pasa que se sienten muy fuertes –y lo son–; y que la manga larga es cosa de mayores y para ellos a partir de los 25 se entra irremediablemente en la vejez. ¡Ah! Y, por supuesto, lo definitivo: que la norma número uno para ser adolescente es romper con la vida anterior. Abrigarse –pónganse en su piel– es cosa de niños y de padres pesados. ¡Viva la manga corta!

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