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Ventajas y desventajas de pagar con el móvil

«Es más cómodo y seguro, pero se utiliza poco por desconocimiento»

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

El dinero se digitaliza. El metálico desaparece a pasos agigantados de nuestros bolsillos y ya ni nos apetece llevar encima la cartera. Pudiendo pagar con el móvil, ¿quién lo necesita? Este método de pago está cada vez más presente en nuestras vidas y ya no nos resulta extraño ver a alguien acercar su móvil a un datáfono cuando se dispone a pagar un café, como ocurría hace unos años.

Es una tendencia al alza y el número de consumidores dispuestos a utilizarlo crece paulatinamente. De hecho, según la consultora CapGemini, un 66% de los españoles son partidarios del uso de formatos de pago 'contactless', que significa 'sin contacto', algo que ya permitían las tarjetas pero que ahora también incorporan los teléfonos y los relojes inteligentes.

Aun así, en nuestro país todavía hay un gran grupo de población reticente a usarlo. Es más, el 45% de los usuarios lo consideran, a día de hoy, el método de pago menos seguro de los disponibles, según un informe de Aecoc Shopperview. «Esto se debe, en gran parte, al desconocimiento que existe sobre él», afirma Jordi Nebot, fundador y CEO de PaynoPain, empresa tecnológica española especializada en el desarrollo de herramientas de pagos online.

Como todo, tiene sus ventajas y sus desventajas. Entre las primeras destaca la comodidad. Ya no hay problema si nos olvidamos la cartera en casa. También permite realizar transacciones más rápido y es muy práctico, porque el teléfono siempre lo tenemos a mano y la gran mayoría de los 'smartphones' disponen de esta tecnología. Además, va en la línea de sustituir el uso del dinero efectivo, que ya lleva años disminuyendo en todo el mundo y que la pandemia ha acelerado por motivos sanitarios, aunque el metálico sigue sin ser una vía clara de transmisión del coronavirus.

Asimismo, es un método de pago que funciona en casi todos los comercios españoles, pues los nuevos dispositivos TPV que se utilizan para pagar en las tiendas incorporan el servicio 'contactless' de forma obligatoria desde hace años. «El número de negocios donde no es posible pagar con el móvil es muy minoritario», sostiene Nebot.

Sin embargo, todavía hay alguno, por lo que no está de más llevar la tarjeta encima. Además, conviene contar con un plan B en caso de que el móvil se quede sin batería, y no siempre es fácil encontrar un cargador o un enchufe, otro de los inconvenientes de este método de pago.

¿Más ciberataques?

Al ser una tecnología relativamente nueva, el pago con el móvil también está en el ojo de mira de los ciberdelincuentes, que trabajan por encontrar sus vulnerabilidades, tanto a nivel tecnológico como social.

Ante un pago con el 'smartphone' intervienen varios factores de riesgo y de seguridad. Uno de los aspectos que más preocupa a los consumidores es dónde se guarda la información de sus tarjetas bancarias y quién tiene acceso a ella. «Las empresas que almacenamos o gestionamos métodos de pago cumplimos con unas certificaciones de seguridad muy exigentes, como es la PCI, por lo que la gente puede estar tranquila en ese aspecto», señala el fundador de PaynoPain.

A nivel usuario, el mayor riesgo aparece al efectuar un pago. «Pagar con el móvil es tan sencillo como desbloquear el dispositivo, pero la forma de desbloquearlo debe ser la más segura posible, a poder ser la huella dactilar, que es personal e intransferible y complica bastante la suplantación de identidad. De no ser posible, deberíamos elegir un pin o una contraseña muy segura», advierte Nebot.

Apple Pay, por ejemplo, requiere la huella dactilar por defecto, pero los móviles con sistema operativo Android dan más libertad de elección al usuario. De modo que, si se elige un método de desbloqueo muy inseguro, ante un robo del móvil es más fácil que los ciberdelincuentes sustraigan nuestros datos bancarios. Sin embargo, con unas buenas medidas de seguridad, los 'hackers' tendrán que formatear el teléfono antes de poder utilizarlo y, con ello, eliminar cualquier información que este contenga, incluidos nuestros datos bancarios.

Por otro lado, sugiere el especialista, «en el momento que nos roban el móvil debemos proceder igual que cuando nos roban la cartera y cancelar o deshabilitar las tarjetas que tenemos vinculadas a este para que no se puedan hacer pagos. También es interesante que nuestras tarjetas tengan un límite de consumo, de forma que, si nos roban el móvil, solo puedan sacar una cantidad mínima de dinero».

A pesar de todo, Nebot destaca que el pago con el móvil no es más propenso a sufrir ciberataques que cualquier otro método de pago, solo que está de moda. Al contrario, en cuanto a seguridad tiene la misma o más que la tarjeta porque, además de la que incorpora esta en sí misma, se incluye un segundo factor de autenticación como la huella dactilar o una contraseña.