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¿Gimnasia para la papada? Cuidado con ejercitarla demasiado

Es una zona difícil de tonificar porque no tiene palanca muscular

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

Es una de esas zonas del cuerpo que parecen atraer la flacidez. La dichosa papada. El resultado de una capa de grasa subcutánea que cuelga bajo la barbilla y da lugar a un pliegue conocido como doble mentón. Inofensiva, pero poco favorecedora. De ahí que muchos quieran deshacerse de ella.

Las causas de que aparezca son muchas: el envejecimiento, la herencia genética, la obesidad o la pérdida brusca de peso, entre otros. Lo difícil es eliminarla. «Internet está plagado de remedios 'milagrosos' que prometen reducir la flacidez de la papada, pero no es tan sencillo como hacer unos cuantos ejercicios», advierte Isabel Morillo, nutricionista y profesora de yoga. De hecho, señala que los ejercicios de yoga facial destinados a tonificar la papada son «poco efectivos». «La función de los músculos del suelo de la boca, de donde cuelga la papada, es la de cerrar el cráneo. Es decir, no es un tejido contráctil ni hay una palanca muscular que se pueda fortalecer, como ocurre en los gemelos o los bíceps», declara.

Es más, advierte que realizar un sobreesfuerzo en esta zona tiene su peligro. «Hay gente con mucha papada que pone su fe en estas prácticas, pero el suelo de la boca tiene una función estructural y tensarlo demasiado puede generar problemas, sobre todo en personas con bruxismo, que ya tienen toda esa musculatura hipertónica (muy tensa)».

Si queremos deshacernos de la papada, su consejo es «llevar una dieta saludable y realizar actividad física generalizada». La idea es activar la circulación corporal global, lo que mejorará la oxigenación de todos los tejidos y evitará los depósitos de grasa, impidiendo que esta se almacene en zonas con tendencia a acumularla, como la papada. «Es necesario mantener un equilibrio, pues de nada sirve comer fatal y ejercitarse mucho», advierte Morillo.

Tiempo y constancia

Respecto a la actividad física, cualquier ejercicio cardiovascular sirve (nadar, caminar, bailar o correr...), y también disciplinas como el yoga o el pilates. «Las asanas (posturas de yoga) son muy variadas y trabajan sobre prácticamente todas las zonas del cuerpo mediante masajes, presiones y estiramientos. Además, muchas de estas posturas actúan de forma indirecta sobre la cara, a través de las relaciones entre las cadenas musculares y fasciales. Por ejemplo, al estirar los músculos posteriores de las piernas, dispersamos tensiones en la articulación de la mandíbula y en los músculos maseteros; mientras que con las posturas invertidas, y con las de flexión del tronco hacia delante, relajamos los músculos faciales. Las asanas laterales en las que hay que mantener la cara mirando al frente y los estiramientos de pectorales, como la postura de la cobra, también mejoran el riego sanguíneo en la zona del cuello y favorecen la tonificación de la papada», explica Morillo.

Esto no significa que la cara no se pueda tonificar. Al contrario, el yoga facial es un método natural para alisar los rasgos y eliminar tensiones. «Sus beneficios son numerosos: aumenta el riego sanguíneo a nivel local, lo que fomenta la nutrición, la oxigenación y la regeneración celular; mejora el drenaje linfático, 'deshincha' los tejidos, favorece la eliminación de toxinas, tonifica la musculatura, previene y combate la flacidez, potencia la elasticidad, suaviza las arrugas superficiales, evita la aparición de arrugas profundas y combate tensiones», afirma Morillo.

Ejercicios de gimnasia facial

Frente

Coloque la zona de la base de las manos sobre la frente y haga movimientos ascendentes, como si se 'planchase' la frente de abajo a arriba, hasta el nacimiento del cabello y las zonas laterales.

Entrecejo

Pellizque las cejas y vaya presionando y soltando desde el entrecejo hasta el final de estas. Repita 2 o 3 veces.

Mandíbula

Coloque los dedos índice y corazón a los lados de la nariz, debajo del hueso del pómulo, y presione durante 10 segundos en cada punto del recorrido del hueso llegando hasta el final del pómulo, casi hasta las orejas.

Papada

Uno de los pocos ejercicios localizados en el suelo de la boca que tiene un cierto efecto positivo consiste en colocar los puños debajo del mentón, llevar la lengua contra el paladar y hacer presiones con esta hacia arriba. Repita 10 o 15 veces.

Lo que no hay que esperar son resultados de un día para otro, pero no solo en el rostro, sino en cualquier parte del cuerpo, pues los procesos fisiológicos son lentos y requieren tiempo y constancia. «Si realizas los ejercicios a diario los resultados se notan (más en la cara que en la papada), pero se tarda meses y la mayoría de la gente no tiene la perseverancia y la disciplina necesarias, así que la motivación les dura poco, incluso aunque se tarde cinco minutos diarios en hacerlos y se puedan realizar hasta en la cama antes de dormir», declara la especialista.

Además, destaca que, si la flacidez es muy pronunciada, puede resultar inefectivo, para lo cual existen alternativas de medicina estética.