Tomás Ondarra

Se me cae el pelo... ¡de la barba! Causas de este tipo de alopecia

Aunque no es grave, esta condición tiene un gran impacto emocional en los hombres

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

En la época del rockabilly que no te crecieran las patillas podía ser un trauma. En tiempos de pandemia, para algunos, el complejo es que no les crezca la barba. A raíz del confinamiento se ha multiplicado el número de hombres que se dejan crecer el vello facial, ¡y no solo unos centímetros! Lo que se lleva ahora es una señora barba: espesa, contundente y muy poblada, la peor pesadilla para los hombres que sufren alopecia.

Solemos relacionarla con la pérdida del pelo del cuero cabelludo, pero la alopecia puede afectar al vello de cualquier parte del cuerpo, incluidas las cejas o las pestañas. La barba no se libra, aunque su incidencia es menos frecuente. Según sus causas, se distinguen dos tipos: la alopecia androgénica, determinada por la predisposición genética del individuo; y la alopecia areata, una enfermedad autoinmune en la que influyen factores genéticos y ambientales, principalmente el estrés.

«Eso no quiere decir que todos los hombres que sufren estrés vayan a perder la barba», aclara Javier Pedraz, dermatólogo, médico estético y presidente de la Sociedad Española de Restauración Capilar (SERECAP). Otros agentes desencadenantes que se valoran son las infecciones bucales, ciertos medicamentos y vacunas y otras enfermedades autoinmunes.

«La alopecia puede afectar al vello de cualquier parte del cuerpo, incluidas cejas y pestañas»

Javier Pedraz

Dermatólogo y médico estético

La alopecia androgénica que afecta a la barba hace que esta crezca de manera difusa, lampiña y poco frondosa, siendo las zonas más afectadas el mentón y las patillas. Por su parte, la alopecia areata se caracteriza por aparecer en forma de parches redondeados u ovalados de varios centímetros de diámetro. Estas lesiones pueden ser únicas o múltiples y afectan a jóvenes y adultos por igual, aunque los picos de prevalencia se ubican entre los 20 y los 40 años.

Tanto si es genética como areata, la alopecia puede aparecer en cualquier tipo y color de pelo y, cuando la afectación es severa, la condición puede extenderse a todo el cuerpo. Es un trastorno que también afecta a las mujeres, pero no en la barba, que no tienen, salvo raras excepciones.

A nivel fisiológico, «lo que provoca la alopecia areata es una inflamación subyacente que evita que el pelo salga. La inflamación es consecuencia de una reacción exagerada del cuerpo, que ataca al folículo piloso, porque reconoce el pelo como si fuera un agente extraño, haciendo que este se caiga», explica el proceso Javier Pedraz.

Afectación psicológica

Desde el punto de vista médico no es una enfermedad grave. Nadie se muere de una alopecia areata pero, al ser una circunstancia estética, tiene una importante afectación psicológica. «A veces lo desdeñamos, pero algunos pacientes lo viven de forma muy traumática porque la barba es un símbolo de virilidad a nivel social», declara Pedraz.

Además, «se ha observado que, al ser una enfermedad autoinmune, predispone a tener otras patologías de este tipo, como lupus, artritis, vitíligo, psoriasis o diabetes mellitus, y a veces también afecta a las uñas».

El dato

  • 2% de la población presenta alopecia areata a lo largo de su vida. El término 'alopecia' procede del latín 'alopecĭa', y este del griego 'alopekía' o 'alopex' (zorro), pues se comparaba la caída del pelo con el cambio de pelaje del animal dos veces al año.

Uno de los tratamientos más utilizados para tratar la alopecia genética es el injerto de pelo, pero no en el caso de la alopecia areata. «Al existir una inflamación que hace que el pelo se caiga, el injerto no tendría éxito», advierte Pedraz. De ahí que los tratamientos más utilizados sean los que tienen efectos antiinflamatorios. Entre ellos, los corticoides, ya sean tópicos (en crema), infiltrados o sistémicos (en pastillas), la inmunoterapia de contacto –una crema que provoca una inflamación alérgica que desplaza la inflamación de la alopecia areata y permite que el pelo salga–; los rayos V, determinados tipos de láseres y, más recientemente, los inhibidores del Jak.

La aplicación de uno u otro depende de la duración de la enfermedad, la edad del paciente y si tiene otras enfermedades asociadas, sin olvidar que, en ciertos casos, las lesiones desaparecen por sí solas. «Hay personas a las que la alopecia areata les dura una semana, mientras que otras tardan años. Lo más habitual es que las placas desaparezcan en tres o cuatro meses, pero es impredecible», alerta Pedraz.

A raíz de la pandemia se ha visto un aumento de casos, bien por la propia influencia del virus, por el estrés ante la incertidumbre de la situación o como efecto secundario de la vacuna en algunos casos.

Otras causas menos frecuentes

  • Tricotilomanía Es un comportamiento compulsivo que lleva a manipular el pelo, estirándolo, retorciéndolo e incluso arrancándolo, con la consecuente pérdida del mismo. Suele afectar, sobre todo, al pelo del cuero cabelludo, pero algunas personas también se arrancan el de la barba o las cejas.

  • Alopecia cicatricial primaria Un corte, una quemadura o una cirugía, entre otros, pueden provocar una cicatriz que imposibilita el crecimiento del pelo.

  • Alopecia cicatricial secundaria Se debe a diversas lesiones que dañan los folículos del pelo, como las originadas por el liquen plano pilar.