Estas son las frases que debes evitar durante la cena

«Es preferible huir de cualquier tema que pueda herir la sensibilidad de las personas que componen la mesa», coinciden los expertos

Isabel Ibáñez
ISABEL IBÁÑEZ

A Marisol Nieto se le ocurren «muchas» frases que deberíamos evitar mientras comemos o cenamos en compañía de nuestros seres queridos (y otros añadidos) con tal de contribuir a la paz social. «Es preferible huir de cualquier tema que pueda herir la sensibilidad de las personas que componen la mesa, cualquier asunto que nos chupe la energía. Deberíamos hablar de emociones, de las cosas positivas que nos pasan, de todo lo bueno que tenemos, de lo afortunados que somos por poder estar juntos, de todos los proyectos que vamos a realizar en el año que entra...». Aquí van algunos ejemplos de frases que tendrían que estar proscritas esta noche:

«¡Qué bien vivíamos antes, no como ahora!»

Vamos a ver... Podemos echar de menos otros tiempos, y cuidado que cuanto más añoremos más viejos pareceremos, pero la frasecita supone abrir el melón para comparar miles de asuntos que provocarán la polémica. Similar situación sucederá al soltar un 'En mis tiempos...'». Estos que corren también son sus tiempos.

«Lo que nos espera...»

Tal como están las cosas en estos momentos de pandemia, todos sabemos que en un futuro próximo lo que nos espera es más de lo mismo, así que mejor ahórrese la sentencia.

«Esto no ha hecho más que empezar»

Esto, la pandemia, empezó en marzo del año pasado. No seamos (tan) pesimistas. Algo hemos avanzado aunque ahora mismo no veamos nada claro. Evitemos hablar del monotema por una noche, solo puede deprimirnos.

«A ver sí podemos verlo el año que viene»

Basta de agoreros, por favor.

«¡Ay, qué poco me gustan estas fiestas!»

Aunque corre el riesgo de aburrir a sus interlocutores, tiene muchos días, casi desde que encienden el alumbrado navideño, allá por noviembre, para demostrar el alto porcentaje de Mr. Scrooge o Grinch que tiene usted. Deje de lado su personaje por una noche. Antes de soltarlo, pregúntese si hay alguna que le gusta. Si es que no, debería mirárselo.

«Yo he venido por obligación»

El colmo. No lo suelte, por el bien de los demás y el suyo propio, pues merece poco menos que un puño en la cara.

«Yo estos días cenaba un huevo frito»

Bien, vale, de acuerdo. O unas lentejas, como los italianos en Nochevieja. No pretenderá ser original así, ¿verdad?

«A ver, está bueno, pero ¿no te ha quedado algo salado»

Olvídese. No estamos en 'MasterChef' y hay una persona que ha dedicado horas de su tiempo y su cariño para cocinar. Todo lo que se ha cocinado estará siempre exquisito, esa es la actitud. Beba menos vino y más agua y a disfrutar.

«Es que así no se puede cenar, todo el rato levantándote»

Siempre hay alguien que suelta esta frase cuando el anfitrión va a la cocina porque tiene que estar pendiente del horno y reponer los entremeses. Si es usted, trague saliva, haga oídos sordos y siga con lo que considere necesario. Y si, por el contrario, es el que lo dice, levante el trasero de la silla y ayude; es muy posible que así terminen antes y puedan dedicarse a charlar cómodamente sentados.

«¡Échate más, que no comes nada, no tengas vergüenza!»

Podemos escucharlo incluso cuando ya nos hemos abierto la bragueta para liberar sitio. La libertad está infravalorada.

«Pero ¿no comes postre? Que estás, ¿a dieta?»

Un clásico. Se nos ocurren varias respuestas, pero ninguna puede reproducirse aquí.

«Acábatelo, que mira cómo están en África»

¿El continente, así, en general? Si es usted mayor de edad y escucha eso sonría amablemente y aparte el plato.

«Qué recargado está ese árbol, ¿no?»

Por ese camino no vamos bien, no.

«Estas fechas han perdido el sentido original. Todo es consumismo»

Dicho con la boca llena del octavo trozo de turrón de chocolate blanco, suena mal. No es el momento.