CLARA LEÓN

Tengamos la Navidad en paz

Coma y calle. Y, si no puede, este es el menú para no discutir

Isabel Ibáñez
ISABEL IBÁÑEZ

Imaginar al cabeza de familia empuñando la séptima copa de vino mientras opina sobre la gestión de las autoridades en la pandemia haría temblar hasta a Pérez Reverte vestido de espadachín. Es por eso que la OMS debería dedicar una de sus recomendaciones a dar alguna receta para evitar las confrontaciones que suelen gestarse al calor de la Navidad, especialmente cuando nos sentamos a la mesa. ¿Quizá cebarnos con el cordero en vez de con el cuñado, por lo general un tipo agradable? Porque cuesta creerlo, pero han pasado 12 meses y ya estamos de nuevo en esos días en los que nos juntamos con personas a las que vemos más bien poco el resto del año. Por una lejanía impuesta por las circunstancias o por nosotros mismos, para evitar momentos innecesarios e incluso grotescos. Pero como el organismo internacional anda desbordado por las cuestiones coronavíricas, el cómico Raúl Cimas, monologuista y partícipe de 'La hora Chanante' nos ayuda con su propuesta: «Que alarguen el discurso del Rey toda la cena y así no nos enfadamos. Y en Nochevieja que den 90 y tantas campanadas».

Con la pandemia de por medio, si las PCR y los test de antígenos lo han hecho posible, deberíamos sentirnos afortunados de estar ahí todos. Pero si sobrios tenemos más peligro que un mono con pistola, imaginemos que el anfitrión no deja de llenarnos el vaso. Dicen por ahí que la paz dura hasta que empiezan a sonar los hielos. Al menos un 60% de los españoles reconoce haber vivido algún episodio de estos en conversaciones de sobremesa navideña de hogares y restaurantes. Pues para que el atracón sea de viandas y no de mala leche, hay trucos que ayudan. El primero es sencillo; algunos temas siempre encienden polémicas. Marisol Nieto, socióloga codirectora en Co&Co Training, donde ejerce como especialista en tratamiento del estrés, ha elaborado una lista con los cuatro asuntos que más discusiones generan: «La política, el trabajo, la pandemia y el deporte, especialmente el fútbol». Alguno ya se estará preguntando qué nos queda entonces.

«Encontrar la forma de desligar familia y confrontación sería como intentar separar Ortega de Gasset»

raúl cimas

Humorista

Explica la experta que ha desarrollado un estudio con los clientes de su gabinete para comprobar qué conversaciones son las que «más estrés les provocan, qué temas les ponen especialmente tensos o nerviosos». Para concluir que este año la estrella es el covid: «Las discusiones ya se están centrando en si debemos ir o no, si debemos juntarnos o no, la vacunación, las medidas de prevención que deben tomarse y las soluciones variopintas que cada uno aporta». Como segundo tema conflictivo surge la política: «Porque cuando sacamos al político que llevamos dentro y defendemos a capa y espada nuestros ideales, en la mayoría de los casos lo hacemos sin respetar otras opiniones». Y nos acordamos del cabeza de familia, ya ebrio y henchido de cabrito y seguridad en sí mismo, juntando ambos asuntos...

En el estudio aparece en escena la situación económica actual y futura, que conduce a uno de los temas más polémicos, el trabajo: «Ya sea con quejas por la falta de conciliación familiar, los problemas por el teletrabajo o la falta de él, los salarios... Pueden generarse conflictos entre los diferentes perfiles, especialmente en las cenas y comidas de empresa, entre trabajadores, jefes, empresarios, parados...». Y por último, un clásico de cualquier reunión: el deporte, en especial el fútbol: «Siempre provoca conflictos entre las partes, la defensa de los colores hace que, como pasaba con la política, no escuchemos ni entendamos las exposiciones de los otros. Lo único válido es lo que yo defiendo», dice Nieto.

Parece buen momento para tirar de humor, si se quiere con ironía aunque sin demasiado sarcasmo, que eso se nota;ni se nos ocurra dar la razón al otro en todo. Raúl Cimas, que acaba de reunir todos sus cómics en un único volumen, 'Mamotreto' (Blackie Books), se muestra escéptico: «Encontrar la manera de separar confrontación y familia sería como intentar separar Ortega de Gasset. Y 'familia política' es un término que no está puesto al azar». Pensando en que quizá el problema no sean los temas sino sentar a la mesa a determinadas personas, el humorista de Albacete cree que «seguro que hay algún estudio que asegura que si comemos de pie, no discutimos. Yo siempre que he comido de pie en la barra de un bar me lo he pasado muy bien».

«Pese al cariño que puede unirnos, es habitual que no nos sintamos comprendidos o apreciados por nuestros familiares»

omar linares

Consultor filosófico

Omar Linares es consultor filosófico, es decir, un filósofo que ayuda a ver desde diferentes perspectivas los problemas que nos preocupan. Y uno de ellos puede ser la cercanía de la Navidad: «Donde hay diversidad hay encuentro, disensión y, de forma habitual, conflicto. La realidad es que la familia no se elige, y eso explica muchos roces. Nuestro círculo de amigos se crea en base a la afinidad: nos unen experiencias comunes, formas de comprender la vida, de disfrutar del tiempo libre, también lazos de apoyo y sostén en los malos momentos... Sin embargo, esto no se da necesariamente en la familia, por lo que es habitual que en ella encontremos a personas con las que, a pesar del ocasional cariño que pueda unirnos, no nos sintamos comprendidos o apreciados».

Aporta el filósofo también su receta para sobrevivir a estos encuentros o desencuentros:«Es crucial tomar conciencia de que, aunque pensemos que la ira o el dolor que provocan esas discusiones surge por la incomprensión del otro, en realidad es nuestro deseo de ser comprendidos o de imponer nuestra perspectiva lo que hace que nos sintamos dañados. Entender que esas personas que veo año tras año no son como yo, no tienen que serlo y pueden no ser capaces de comprender mi posición, opinión o decisiones personales me permitirá sentarme junto a ellas sin sentirme constantemente expuesto a la crítica o la incomprensión». Añade: «Fácil de decir, algo más laborioso de practicar».

¿Comer de pie?

La socióloga Marisol Nieto destaca que la llegada de la Navidad viene acompañada de estrés en muchos casos por la autoimposición de obligaciones. «Es que queremos todo. Queremos comprar los mejores regalos aunque nuestro presupuesto no esté a la par, queremos ir a todas las reuniones nos gusten o no las personas con las que nos reunimos, quedar con la familia aunque sea uno de los factores más estresantes para la mayoría de la gente... Queremos disfrutar obligatoriamente sin darnos cuenta de los límites que debemos ponernos».

«Hablemos de cualquier tema que deje volar nuestra imaginación y nos lleve a escenarios gratificantes«

marisol Nieto

Socióloga

– A esos temas que citaba usted quizá podrían añadirse determinados viajes al pasado de las familias, esos que recuperan momentos que mejor sería olvidar, ¿no?

– Efectivamente, estas fechas son momentos de especial sensibilidad para muchas personas, siempre tenemos el recuerdo, la añoranza de los seres queridos que ya no están. Esto hace que muchas personas tiendan a evitar estas fechas y decidan evadirse en otros escenarios, viajes y escapadas lejos de aquello que les recuerda a sus seres queridos. Por otro lado, están situaciones anteriores que han supuesto un conflicto entre las familias o amigos, una pelea, rencillas, una palabra más alta que otra en algún momento… y que ahora mismo, ahí sentados, nos suponen un verdadero problema.

– ¿Alguna propuesta a modo de carta de restaurante para evitar caer en esos polémicos asuntos o en un incómodo silencio?

– Claro, cualquier tema que tenga que ver con dejar volar nuestra imaginación, que nos lleve a soñar con escenarios gratificantes. Podemos hablar de series o libros interesantes que hemos visto y nos han llenado, de la música que hemos descubierto o revisitado, de los viajes que hemos hecho o los que nos gustaría hacer una vez que todo esto pase... Y de sueños: ¿Si te tocara la lotería, qué harías? ¿Si te encontraras la lámpara maravillosa, qué tres deseos pedirías al genio?

Preguntando a Cimas si hay alguna frase que él vetaría en estas citas, contesta: «Sí. '¿Leemos el BOE?'. Esa sí que conviene evitar. No solo en Navidad».