John-John, en una imagen en Nueva York en 1995. / reuters

El principito Kennedy

John-John se estrelló con su avioneta el 16 de julio frente a las costas de Martha's Vineyard

Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Siempre he querido ser un Kennedy muerto. Y que me quiten lo 'bailao'. Tampoco está mal ser un Lennin muerto. Cuando desapareció, el poeta Mayakovski vio el ánimo de los bolcheviques y clamó: «Está más vivo que todos los vivos». Desde luego, le cambiaban el traje cada 18 meses (se lo hacía un sastre de la KGB). Y cuando los nazis (infelices) se acercaban a Moscú en julio de 1941, lo primero en evacuarse fue su cuerpo.

Mi favorito de los Kennedy es John-John, apelativo que no le gustaba, y que se estrelló con su avioneta el 16 de julio de 1999 frente a las costas de Martha's Vineyard. Estos no se estrellan en Topeka. Murió él, su mujer, Carolyn Bessette, y su cuñada Lauren. Los encontraron a los cinco días del accidente. Iban a la boda de la prima Rory, documentalista e hija de Robert Kennedy en Cape Cod. Mira, donde 'Se ha escrito un crimen'.

Más allá de las fotos de niño debajo de la mesa de JFK o el saludo ante el féretro de su padre, las imágenes que prevalecen son las del tiarrón guapo en bicicleta por Manhattan. Las de él corriendo sin camiseta. Vaya, las del guapo, rico y con buen pelo. Un tipo siempre con la atención encima (Carolyn eso no lo soportaba). Con el Servicio Secreto y con la prensa cerca siempre. Parece que pensaba presentarse a senador demócrata por Nueva York. O a gobernador de Nueva York en 2002. Nos queda el abogado y editor. Y esa primera portada en 1995 de su revista política 'George' con Cindy Crawford caracterizada de George Washington, pero con el ombligo al aire.

Señorito e imprudente

El principito de los Kennedy era hijo de un presidente sobrevalorado (Johnson hizo más por los derechos civiles) y de una mujer a la que nunca he encontrado el atractivo (más allá del cuajo de casarse con Onassis). John-John, pese a su señoritismo, hizo más en 38 años que, no sé, Andrea Casiraghi (bueno, casarse con una mujer rica es un mérito). También fue un imprudente, según las investigaciones.

Fue su error de juicio al pilotar lo que lo llevó a la muerte. Entró en una zona de niebla y se fue al agua con las dos hermanas Bessette (a Carolyn, con la que no estaba ya muy bien, la conoció en la Universidad de Brown). Le gustaba el peligro, al fin y al cabo, era un Kennedy. Podía morir en cualquier momento. ¿Por qué contratar un avión privado cuando te puedes estrellar tú mismo?

El 25 de julio tuvo lugar en Rome Woostock 99. Hubo 400.000 asistentes, un calor espantoso, ataques sexuales, saqueos, vandalismo, incendios… Qué bonito es ir a un concierto. Puede verse en el documental 'Woodstock 99: Peace, Love and Rage', producido por la HBO. Y siguiendo con la televisión, el 16 de septiembre se estrenó en Holanda un nuevo programa de Endemol llamado 'Gran Hermano'. Ahora las cámaras se fijaban en mindundis, no en kennedys vivos por un rato.