Y a usted, ¿también le ha dado por comer arándanos?

Las frutas del bosque, pese a su elevado precio, viven un auténtico 'boom'

Yolanda Veiga
YOLANDA VEIGA

De niña, me encantaba escaparme a coger moras en el pueblito de León donde veraneaba. Las mejores salían a finales de agosto; grandotas, oscuras, dulces... En un rato llenabas un cubo entero. Hoy se ven menos y hay septiembres que todavía están rojas o verdes, tan duras que no se pueden comer. Las buenas, como esas que cogía de chavala, se venden a precio de producto gourmet en algunas fruterías y en supermercados (3,69 euros por una cajita de 150 gramos, osea a 24,60 euros el kilo, en una gran superficie de alimentación, algo más baratas en otras pero siempre por encima de los 20 euros).

Le ganan en popularidad a las moras las frambuesas y, sobre todo, los arándanos (desde 12 y 10 euros euros el kilo, respectivamente); algo menos la grosella (se puede disparar a 30 euros el kilo). «Las frutas del bosque viven un 'boom'. Son alimentos que han experimentado un aumento de su demanda y, por tanto, de su oferta. Y sí, son saludables, pero no son mejores que una manzana o una berenjena», advierte Manuel Moñino, miembro del centro de análisis de la evidencia científica de la Academia Española de Nutrición y Dietética. «Hace cinco años era difícil encontrar arándanos en las tiendas, pero ahora los productores se fresas se han puesto a cultivarlos y hay plantaciones de arándanos en el norte o en Castilla-León, ya que es una planta que crece bien en climas fríos».

Compara el experto lo que está sucediendo con los arándanos con lo que sucedió hace unos años con los kiwis. «Pasó de ser una producción muy residual a cultivarse en la cornisa cantábrica porque se adaptan bien a ese clima, aunque la mayoría llegan de Italia y de Nueva Zelanda».

– Parece que nos ha dado ahora a todos por comer arándanos, frambuesas, moras, grosellas...

Moñino: Es una moda. Estas frutas están teniendo una comunicación muy positiva. Pero, ojo, que no se trata de superalimentos. No vas a estar más sano por comer arándanos.

El sabor

Coincide en la advertencia Jara Pérez Jiménez, científica titular en el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Nutrición (ICTAN-CSIC). «Me preocupan estas modas porque pueden crear en el consumidor la sensación de que, si no puedes acceder a estos alimentos, no te estás alimentando de modo saludable». Y no es así.

La buena fama de los arándanos, probablemente la fruta del bosque más de moda hoy, son los antocianos, que presentan propiedades antioxidantes y, por tanto, producen un efecto saludable. «Son este tipo de sustancias las que los influencers y las modas utilizan como elemento diferenciador respecto a otras frutas, pero esos mismos compuestos los encontramos en la ciruela morada, la berenjena, la col lombarda... Alimentos mucho más baratos», apunta Jara Pérez Jiménez.

La moda que hoy apunta a estas frutas del bosque, la vivieron antes otras frutas como la piña y la papaya, «que ya están en el mercado todo el año y a precios relativamente asequibles», recuerda Manuel Moñino. No cree que vaya a suceder lo mismo con arándanos y frambuesas, al menos de momento. «Al tratarse de productos muy perecederos (los arándanos se conservan bien unos días pero las frambuesas son muy delicadas), hay mucha pérdida en la cadena alimentaria. Así que es posible que estas frutas se mantengan en el mercado a esos precios porque la disposición hacia su consumo es alto». Y eso que nos encontramos con productos que tienen unos sabores «totalmente diferentes a otras frutas. Así que o te gustan mucho o nada».

El curioso caso de la granada, una fruta de siempre con

No es una fruta del bosque pero vive un momento de esplendor parecido a estas. «El de la granada es un caso realmente curioso. Se trata de una fruta mediterránea, no es nada exótica, pero ahora vive un momento de 'boom'», confirma Jara Pérez Jiménez, científica titular en el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Nutrición (ICTAN-CSIC). Y este resurgimiento de una fruta nuestra de siempre se debe, apunta la especialista, «a que es rica en polifenoles, unos compuestos de origen vegetal con potentes propiedades antioxidantes. Y se ha beneficiado de esta moda actual de los antioxidantes».

No le pone un pero la investigadora del ICTAN-CSIC a este alimento: «La granada es muy versátil y queda bien hasta en guisos con carne, también le da un contrapunto de dulzor a las ensaladas». El problema, dice, «es cuando la convertimos en zumo», que es una manera habitual de verla en los estantes del supermercado. Otra advertencia: «Estos polifenoles tan interesantes se encuentran en la mayoría de las frutas, no solo en la granada». Porque, además, la granada es una fruta muy de temporada, ya que es propia de los meses de agosto a diciembre.