Un «pico puntual» de migrantes

03/12/2019

Cruz Roja atiende a cerca de 400 personas, en más de una decena de ubicaciones de las islas incluidas 24 mujeres, alguna de ellas embarazadas, y menores en un hotel de la capital grancanaria. La llegada de cerca de 1.300 personas en los últimos tres meses ha copado de golpe los recursos alojativos con los que cuenta la ONG

Ni repunte ni oleada. Desde Cruz Roja Canarias califican la situación vivida con la llegada de embarcaciones a las islas de «pico excesivo» concentrado sobre todo en los últimos tres meses. Un hecho que ha derivado en una situación compleja de gestionar. «La situación es compleja porque hemos tenido un pico migratorio puntual excesivamente importante. En los últimos tres meses, hemos tenido prácticamente toda la actividad, han llegado cerca de 1.300 personas. Eso es muy difícil de gestionar», explica Antonio Rico, presidente de Cruz Roja en Canarias.

De hecho, según datos del Ministerio del Interior en lo que va de año han llegado a las islas 1.987 personas, solo en noviembre 517. El 70% del total en el último trimestre.

En estos momentos la ONG asiste a cerca de 400 personas que ha ubicado en una decena de alojamientos, entre los que propios con los que cuenta como en medios excepcionales. Entre estos últimos destaca el alojamiento de 24 personas, entre menores y mujeres-algunas embarazadas- en un hotel de la capital grancanaria. «No encuentro más espacios para poder habilitarlos y en un momento dado ser capaces de darles una asistencia a estas personas. El volumen es muy importante y el poco espacio de tiempo en el que han llegado. Tenemos un campamento en La Montañeta en Tenerife, casas en Tacoronte y en diferentes espacios de Tenerife. En Gran Canaria tenemos la Casa del Marino, donde hay 160 personas alojadas, además de hostales y sitios donde estamos dando la asistencia al resto de personas, incluso en hoteles», añade.

Se reubican en función de su estado de salud y su grado de vulnerabilidad, partiendo del hecho de que todos son vulnerables. «En un primer momento si tengo que poner a alguien en un hotel pongo a una embarazada, a alguien que esté enfermo o a un menor. Los más fuertes los ubicamos en los otros sitios», alega.

El hecho de que las infraestructuras con las que contaban las islas en la crisis de los cayucos estén desmanteladas y en desuso ha dificultado la ubicación de las personas que han llegado a las islas este año.

«Nos ha cogido con todas las estructuras desmanteladas, simple y llanamente. Y al final tenemos que pensar que cuando hay una infraestructura desmantelada volver a reponerla no es sencillo, es complejo. Tendremos que valorar si necesitamos unas infraestructuras si no permanentes sí semipermanentes o semiutilizables que en un momento dado, en casos excepcionales se puedan habilitar de una forma rápida para la asistencia a inmigrantes», explica.

Esta situación excepcional, que ha derivado en una respuesta asistencia igual de singular, invita a abrir una reflexión sobre lo ocurrido. «Nos obligaría a hacer una reflexión todos desde Ayuntamientos, a Cabildos, Gobierno de Canarias, Gobierno de la nación y ONG, para ver hasta qué punto podemos atenderlos y cómo podemos hacerlo en un momento determinado en el que puedan aparecer situaciones complejas», sentencia.

Entre esta reflexión destaca Rico debería la coordinación para evitar que se repita el hecho de que duerman en la calle como ocurrió en octubre o la separación de las familias, sobre todo de madres e hijos, vivida recientemente.