Cristina Rodríguez, la hermana menor, junto a sus padres, Pepe y María del Carmen, en el aeropuerto grancanario. / c7

A la familia Rodríguez Rodríguez «era imposible no quererla»

Los vecinos y compañeros de trabajo de la familia fallecida en Rumanía ofrecen sus condolencias y muestras de cariño: «Pepe es el buenazo de la oficina»

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

Siguen llegando los mensajes de condolencias y la lluvia de buenos recuerdos que ha dejado la familia Rodríguez Rodríguez, fallecida el domingo 4 de diciembre en Rumanía por un accidente de tráfico, en sus seres queridos. «A esas niñas les ponía yo la chupa», se lamenta el presidente de la Asociación de Vecinos de Hoya Andrea, Carlos Sarmiento, refiriéndose a las hermanas Alicia y Cristina Rodríguez, de 21 y 15 años.

Los vecinos de este barrio de la capital grancanaria, en el que residían Pepe, María del Carmen, Alicia y Cristina Rodríguez, han querido trasladar, a través de Sarmiento, su más profundo pesar por la pérdida de estos cuatro vecinos «ejemplares».

El presidente de la A.V. recuerda que Pepe, el padre de la familia, era el socio número 164 de la asociación y destaca que «nunca tenía un no por respuesta». «Era muy dado a ayudar, a colaborar en el barrio y a ayudar anímicamente», reseña.

«A la hora de reunirnos siempre tenía un gesto de bondad, de estar ahí, de escuchar a los demás. Era muy cariñoso, positivo y gracioso», agrega Sarmiento, enfatizando que tanto Pepe como su mujer e hijas eran de esos vecinos que no pasaban de puntillas por los problemas del barrio, sino que se implicaban. Incluso, a las hermanas les gustaba participar en las fiestas.

El presidente de la A.V. insiste en que a la familia Rodríguez Rodríguez «era imposible no quererla» y se entristece al pensar en la cena de Navidad que la asociación celebra cada año. «Estamos destrozados», resume Sarmiento.

«Nunca pensé que tendría que escribir esta carta»

Por su parte, José Manuel fue compañero de trabajo de Pepe durante más de 20 años y ha querido despedirse de él con una emotiva carta. «Amigo Pepe, nunca pensé que tendría que escribir esta carta. Nos conocimos en diciembre de 1994 en la oficina del Banco Central en Pedro Infinito, aún recuerdo las palabras del director sobre ti, 'Pepe es el buenazos de la oficina', y así lo pude comprobar», comienza la misiva.

Imagen de la carta que le dedica José Manuel a su excompañero de trabajo Pepe Rodríguez. / José manuel, autor de la carta

José Manuel recuerda a Pepe como una persona que «nunca se perturbaba, siempre tranquilo y relajado, un gran profesional, ayudabas a todo el mundo, clientes y sobre todo a los compañeros (a mí me ayudaste muchísimo y no hay dinero para compensártelo)».

Ahora solo espera que los cuerpos regresen al archipiélago canario y descansen en paz. «Espero que lleguen pronto a nuestra tierra canaria, donde para siempre descansarán en paz».

José concluye con mucha emoción prometiéndole que «siempre les recordará, al igual que el resto de amigos y compañeros. Pepe te quiero y nunca te olvidaré. Descansa en paz, aunque tu vida y la de tu familia no debía haberse truncado así».

Continuación del texto dirigido al padre de la familia Rodríguez Rodríguez. / José manuel, autor de la carta