Cristina Rodríguez, en una imagen captada en el Polideportivo Juan Beltrán Sierra de Cruz de Piedra. / c7

«Cristina amaba el boxeo, era la primera en llegar al gimnasio y la última en irse»

Carlos Perdomo, su entrenador en el Fight Perdomo, el club en el que entró hace dos años, la recuerda emocionado: «Contagiaba alegría»

Ignacio S. Acedo
IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Cristina Rodríguez, hija del matrimonio integrado por María del Carmen y José y hermana de Alicia, fallecidos días atrás tras un accidente en Rumanía, «amaba el boxeo» hasta el punto de que «soñaba con competir» en el ring después de haberse unido al Fight Perdomo hace dos años. «La primera en llegar al gimnasio y la última en irse. Un encanto de persona que contagiaba alegría y que era muy querida y apreciada por todos», así la recuerda Carlos Perdomo, su entrenador. Perdomo está, como el resto de miembros del club, «destrozado» por el suceso y admite que, pese al paso de los días, «cuesta creer lo sucedido».

«Cristina nos deja una huella increíble a todos los que la pudimos conocer. Se enganchó al boxeo de una manera absoluta. Cada día en el gimnasio lo vivía a tope y se había marcado el objetivo de ir a por más. Sus padres no le dejaban que compitiera, pero tanto les insistió que logró que, a cambio de que sacar sobresalientes, le abrieran esa posibilidad. Hace poco me mandó un audio en el que, con muchísima alegría, me decía que le faltaban tres sobresalientes para que le dieran permiso y me aseguraba que lo iba a conseguir», relata.

La debilidad de todos los miembros de su equipo

Tratando de asimilar la fatal noticia de su pérdida, encuentra un mínimo consuelo en reconocer que, cuando compartió con ella horas y horas entre guantes y sacos, siempre le mostró su reconocimiento: «Siempre se espera que falte alguien para elogiarla y resaltar sus virtudes. Con Cristina todos los miembros del Fight Perdomo nos volcamos cuando la tuvimos entre nosotros. Ella sabía y sentía que la queríamos, que la teníamos en lo más alto por su manera de ser. Siempre la tendremos presente».