Una banda de butroneros en Tenerife afronta penas que suman 58 años de cárcel

Se les acusa de delitos de robo con fuerza, atentado a la autoridad, conducción temeraria, contrabando y receptación.

EFE Santa Cruz de Tenerife

Una banda de butroneros que presuntamente protagonizó varios robos en naves industriales de Tenerife será juzgada a lo largo de la próxima semana en la sección sexta de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

La Fiscalía pide para los seis acusados penas que suman los 58 años de cárcel por diversos delitos: robo con fuerza, atentado a la autoridad, conducción temeraria, contrabando y receptación.

Según se recoge en el escrito de Fiscalía, los acusados, cinco de ellos con antecedentes penales, crearon una «agrupación estable», en la que había «un reparto de tareas», cuya finalidad consistía en «obtener un lucro a costa de lo ajeno» mediante la comisión de delitos contra el patrimonio, en especial robos con fuerza.

Mantenían habitualmente reuniones así como un contacto telefónico constante, desempeñando funciones de inspección, vigilancia, apoyo, ocultación de objetos sustraídos y de útiles y herramientas para la ejecución de los delitos, para lo cual se trasladaban en el vehículo propiedad de un de los acusados.

Para cometer los robos, se vestían con ropas oscuras, iban encapuchados y portaban guantes para dificultar su identificación.

En un caso en concreto, la pareja de uno de los miembros de la banda, también acusada, visitó previamente una empresa y con la excusa de que iba a entregar un currículum comprobó la disposición de las cámaras de seguridad.

A esta organización se le atribuye el robo en la fábrica de una tabaquera, a la que accedieron a través de la zona de vestuarios, donde realizaron un butrón, y en el almacén se apoderaron de cajas de cartones de tabaco, por valor superior a los 15.000 euros, así como un décimo de lotería y 1.084,32 euros en metálico.

Además, ocasionaron diversos desperfectos en el interior de la nave, tales como rotura de puertas, luces de emergencia arrancadas, central de alarmas fracturada y la máquina de café rota.

Días, más tarde, los acusados vendieron parte del tabaco a un establecimiento de hostelería de Santa Cruz de Tenerife, cuyo responsable también está acusado por un delito de receptación, pues llegó a ponerlo a la venta pese a conocer su origen ilícito, según sostiene la Fiscalía.

Aparte de este robo, están acusados de asaltar otra nave, a la que accedieron igualmente mediante un butrón, en la que sustrajeron dos teléfonos móviles, 40 euros y las llaves de un vehículo estacionado en el exterior, y que se llevaron.

A otra empresa accedieron tras romper el vallado y romper la reja de la ventanilla de ventilación, y una vez dentro se apoderaron de chicles y caramelos por valor de 200 euros.

En un negocio de La Laguna practicaron varios butrones, atravesando varias habitaciones hasta llegar a las oficinas, donde reventaron la caja fuerte y sustrajeron 15.000 euros, así como el dinero de la caja registradora.

En una empresa de alquiler de vehículos de Tacoronte intentaron sustraer una furgoneta pero fueron sorprendidos por la Guardia Civil y huyeron.

En una nave en Arico forzaron armarios y reventaron las cerraduras de las cajoneras para hacerse con las llaves del vehículo de la empresa, que se llevaron, además de varios pendrive.

También se relaciona a los acusados con el robo en una estación de servicios en Arona, donde tras realizar un butrón sustrajeron cajetillas de tabaco por valor de 8.000 euros, así como 6.290 euros tras reventar la caja fuerte.

Después de este robo, los acusados se dirigieron en furgoneta a Güímar y allí fueron abordados por la Guardia Civil cuando uno de ellos se apeó del vehículo.

Sin embargo , el conductor arrancó a toda velocidad y acometió al agente que le estaba dando el alto, quien pudo esquivar el golpe saltando al interior del vehículo oficial.

Durante su huida, el conductor, acompañado de otros acusados, se dirigió por la autopista hacia Santa Cruz de Tenerife.

En este recorrido, embistió en varias ocasiones a las patrullas de la Guardia Civil, haciendo quiebros y modificando bruscamente su trayectoria.

Una vez que accedió al casco urbano llegó a circular unos 200 metros en sentido contrario y a toda velocidad, hasta que la furgoneta perdió una rueda y quedó atravesada en medio de la vía y sus ocupantes fueron finalmente detenidos.