La historia del crimen del bidón

¿Quería Sira María matar a Daniel?

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01/05/2019

Una de las claves que está sobre la mesa en el crimen del bidón –el procedimiento que juzga a Sira María Q. N. de haber matado en Telde a su pareja sentimental para tirarlo luego al mar en El Confital– es si los hechos son constitutivos de un delito de asesinato, homicidio u homicidio por imprudencia.

El Ministerio Fiscal estimó que la acusada cometió un homicidio tras asestar a Daniel Gil varias puñaladas a la víctima –una en la región axilar derecha y dos más en el trapecio izquierdo, además de varias defensivas–, para luego empujarlo hacia atrás causándole un traumatismo que le ocasionó un shock hipovolémico y, posteriormente, la muerte. La fiscal Cristina Coterón determinó que esta acción es constitutiva de un delito de homicidio, por lo que interesó para Sira María 15 años de prisión.

Pero las acusaciones particulares que representan a la familia del padre y la madre de Daniel Gil consideran que Sira María cometió un asesinato. El escrito de acusación de la representación legal del padre del fallecido, detalla que Sira María primero «ejecutó un plan para acabar con la vida de Daniel y de esta forma empezó a suministrarle una sustancia hipnótica», para luego «asestarle varias puñaladas sin que Daniel tuviese posibilidad de defensa». Por su parte, el abogado de la madre dijo que el ataque de Sira María se produjo de forma «dolosa y violenta» y con un cuchillo «de modo inesperado y sorpresivo» y por ello se recogieron «salpicaduras de sangre en diferentes estancias del domicilio». La primera de las partes pide 30 años de cárcel y la segunda, 16 y seis meses, ambos por asesinato con agravantes.

En el otro extremo se encuentra la defensa de Sira María, que no considera los hechos como un asesinato ya que entiende que la muerte se produjo de forma fortuita al intentar defenderse la acusada de una actitud agresiva de la víctima con ella y su hijo tras una discusión. La misma terminó cuando Sira María empujó a Daniel Gil que cayó de espaldas dándose un fortísimo golpe en la zona posterior de la cabeza con el escalón del baño que le produjo la herida que provocó su posterior muerte debido a un shock hipovolémico. Negó en cualquier caso esta parte que Sira María hubiese apuñalado a la víctima. Pide tres años por homicidio por imprudencia.

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Forenses

Dentro de esta discusión jurídica están los forenses y sus informes. En el primero de ellos correspondiente a la autopsia, las dos especialistas del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas encargadas de determinar las causas de la muerte de Daniel Gil, consideraron que su fallecimiento fue por una «causa violenta» relacionada directamente con el traumatismo craneal con pérdida de sangre producido en la caída de la víctima. Pero también apuntaban que las heridas detectadas en los brazos y costado del cadáver eran «compatibles con lesiones sufridas con arma blanca», hecho que fue rebatido posteriormente por la defensa de Sira María en una comparecencia en sede judicial con las dos forenses celebrada en junio del pasado año.

En la misma, las especialistas a preguntas de la letrada admitieron que el cadáver estaba casi desnudo y determinaron con respecto a las puñaladas que la ropa no se veía «desgarrada en la zona del brazo derecho» y consideraron «poco frecuente» el que hubiese sido apuñalado sin ropa y luego lo hubiesen vestido «con dos camisetas, aunque no es improbable», sostuvieron. También determinaron que la muerte no solo pudo haberse producido por el golpe en la cabeza ya que «hubiera sido necesario que la herida fuese abierta o que se hubiera producido fractura craneal, que no existe en este caso», declararon.

La defensa intentó acreditar que las supuestas heridas de arma blanca podrían haberse producido cuando el cuerpo cayó al mar debido al estado avanzado de putrefacción del mismo, hecho que discutieron las forenses argumentando que «cuando un cadáver cae el mar las heridas suelen aparecer en la cabeza, rodillas y brazos», dijeron las médicos forenses.

No mostró extrañeza, compasión o sorpresa al ver la foto del cadáver

En la declaración que realizó la acusada Sira María en dependencias policiales, confirmó que había engañado a la familia de Daniel Gil en cuanto al nacimiento de unos supuestos gemelos. También dijo, en primer lugar, que en fechas del hallazgo del cadáver «se hallaban juntos en Madrid», extremo éste que desmintió una vez le mostraron imágenes del cuerpo sin vida de su pareja. Llegados a este punto, los investigadores no dieron crédito «ante la frialdad que mostró Sira María al reconocer el cadáver en imágenes, no mostrando ningún síntoma de extrañeza, ni de sorpresa, ni compasión alguna ante lo sucedido», según relatan los investigadores en el atestado.

Además, afirmaron que durante su «dilatada carrera profesional, esta aptitud no es típica de la persona que pierde un ser querido o con el cual ha mantenido algún tipo de relación en el pasado». Incluso, ni siquiera realizó las preguntas «típicas en estos casos, como ‘¿qué sucedió?, ¿qué le pasó? o ¿dónde se encuentra?’, no mostrando ningún signo de afligidad ante el hecho en cuestión», describe el instructor.

Un mausoleo en la azotea

Entre los numerosos datos curiosos que arroja este caso del crimen del bidón, está uno que no pasó desapercibido para los investigadores. Según las declaraciones de varios testigos, Sira María tenía la intención inicial de esconder el bidón con el cuerpo de Daniel Gil en la azotea de su casa construyendo una especie de mausoleo. Para ello, contactó incluso con un albañil al que le planteó la posibilidad de fabricar un «cuarto para tapiarlo» en la azotea propiedad de la comunidad de vecinos. Posteriormente desistió de esa idea y tiró el bidón al mar.