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Kirian Herrera con su madre, Encarna García, en la cocina de su casa. Ella es la que se encarga de que el joven siga haciendo tareas escolares. COBER

Kirian, la «urgencia social» a la que no se da respuesta

Discapacidad ·

El joven, de 24 años, lleva tres esperando por una plaza ocupacional. El Cabildo de Gran Canaria aprobó concertar 72 que estarían en marcha en enero, pero sigue sin hacerlo

Luisa del Rosario

Vecindario

Domingo, 28 de abril 2024, 02:00

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Kirian Herrera García cumplirá el próximo mes de agosto 24 años. Lleva tres esperando por una plaza en un centro ocupacional, desde que el verano en que cumplió 21 salió del sistema educativo. El trastorno generalizado del desarrollo (TGD) con espectro autista le impide seguir una enseñanza reglada. Precisamente para dar una respuesta a jóvenes como él el Cabildo de Gran Canaria aprobó por unanimidad una moción en la que declaraba la «urgencia social» de concertar plazas en la isla. Tras reunirse con diversas entidades del tercer sector se podrían llegar a ofertar 135. En algunos centros necesitaban hacer obras en sus instalaciones, pero podrían tener disponibles en enero de este año 72. Kirian es uno de los jóvenes que puede optar a una de esas nuevas plazas, pero sigue en su casa recibiendo solo la atención de su familia. «Antes era más sociable», dice su padre, Helenio Herrera. No ir a un centro le ha roto las rutinas, retrasado su avance en habilidades y le ha desarrollado un enorme apego a su madre, Encarna García.

Sus estereotipias, movimientos repetitivos habituales en personas con autismo para calmarse, «han aumentado». Kirian «es una persona tímida, pero antes socializaba mucho más», asegura su padre.

Las familias acuden cada mes al pleno de la corporación insular para reclamar «que se cumplan» sus derechos

Ir al instituto, donde asistía a un aula Enclave, «le encantaba. No había que despertarlo por la mañana. Se preparaba solo su bolso. A las diez de la noche ya estaba en la cama», añade Helenio. Ahora, «No se levanta, hay noches que nos da la una y media y sigue despierto», lamenta.

Al tener casi 24 años tampoco pudo optar a una de las plazas que Educación creó en el proyecto piloto para jóvenes con discapacidad NEAE+21. «Pero eso es una ayuda. No es competencia de Educación», reconoce Helenio.

Helenio Herrera, Encarna García y Kirian. Cober

La Plataforma ¿Y ahora qué hacemos? va cada mes a los plenos del Cabildo de Gran Canaria para que la clase política recuerde su compromiso. En la sesión del pasado 19 de marzo la consejera Pepa Luzardo (PP), pidió que se buscase «una solución» al convenio con el Gobierno canario para poner en marcha esas 72 plazas. El presidente de la corporación insular, Antonio Morales (NC), dice que el retraso es culpa del Ejecutivo que no firma el convenio. Por eso le han pedido que adelante el dinero el Cabildo. «Para otras cosas sí que se arregla en un mes», dice el padre de Kirian que cita, por ejemplo, lo rápido que Dreamland obtuvo los permisos en Gran Canaria cuando se los rechazaron en Fuerteventura. «En el año que llevo en la plataforma he aprendido mucho del mundo de la política. Todo para la foto», dice.

Encarna García cree que falta «voluntad política». No solo por Kirian, «los grandes dependientes están mucho peor», asegura, porque para ellos ni siquiera hay plazas previstas.

El nudo gordiano es la larga lista de espera para una centro ocupacional. A 200 metros de donde vive Kirian, en Vecindario, hay uno de ellos, Los Llanos, que también es centro de día. «Pero esa lista de espera es interminable. Una vez que entras puedes estar hasta los 65 años. La plaza solo la pierdes porque mueres o la dejas», explica Encarna.

En la sesión del pleno insular la consejera de Política Social explicó que el Cabildo estaba dispuesto a adelantar los recursos pero necesitaban el compromiso del Gobierno canario «de que las plazas iban a estar en el convenio porque si no, no podrían ponerlas en marcha» porque ese convenio «garantizaba la subida de los precios anuales cuando se hiciera la revisión».

Pepa Luzardo le respondió que su preocupación era «por las personas que al final se verían perjudicadas y que el Cabildo de Gran Canaria disponía de recursos suficientes para que de forma extraordinaria asumiera con fondos propios, independientemente de que el compromiso del Gobierno canario llegara el próximo mes o el siguiente». «Teniendo 600 millones en los bancos que pueden generar unos 12 millones de euros» se preguntó Pepa Luzardo «si no se podía dar una modificación de crédito extraordinaria y urgente para dar una respuesta los antes posible». La ciudadanía, dijo la consejera, «no entiende de financiación de una u otra administración, sino que tiene un problema al que hay que buscarle solución».

Encarna necesita un «respiro» de su hijo Kirian, con el que pasa todo el tiempo. Por él dejó su trabajo y a él se dedica. Helenio sale a pasear todos los días con Kirian para que Encarna tenga un rato para ella, «no estoy viviendo mi vida, sino la suya», afirma. Pero Kirian, dice su padre, también necesita un «respiro» de ellos. «Necesita un desahogo». El apego a su madre es cada día mayor, a veces «agobiante», reconoce. Una vez a la semana se acercan al Ateneo donde organizan actividades. Ahí Kirian «es otro», dicen sus padres.

En la lista de espera del Cabildo no se avanza. «Te ponen NTP -necesidad de tercera persona- y ya está», se quejan ambos progenitores. A su juicio, hay mucha diferencia entre unas personas y otras. Kirian tienen mucha autonomía y necesita supervisión para pocas actividades de la vida diaria como «el baño o al lavarse los dientes, para comprobar que lo ha hecho bien», dice su madre.

Según la plataforma ¿Y ahora qué hacemos? el Instituto de Atención Social y Sociosanitario (IASS), dependiente del Cabildo de Gran Canaria, solo ha generado desde 2016 cinco plazas residenciales, «es decir, en ocho años, dos por año», además ha creado «21 plazas en centros ocupacionales, menos de tres por año, y 27 plazas en viviendas tuteladas u hogares funcionales».

«Siguen hablando de si son unos u otros cuando aquí se voto por unanimidad una urgencia social», gritó Ruth Santana, portavoz de la plataforma, desde el palco del público en ese pleno. «Por favor hagan su trabajo. Hay dramas familiares extremos. No estamos pidiendo un favor sino que se cumplan nuestros derechos», siguió hasta que alguien se le acercó para invitarla a marcharse. «Hoy vengo a que me echen del pleno porque venimos todos los meses y no nos hacen caso. Tengan empatía, por favor. Hagan su trabajo».

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