La homeopatía pide su regulación

19/06/2017

El Colegio de Médicos de Las Palmas cerró recientemente su sección de homeopatía «en sintonía a la política actual de la Organización Médica Colegial en contra de las pseudociencias y disciplinas acientíficas». Una decisión, según los profesionales de esta terapia alternativa, «desmedida». Lo que hace falta, dicen, es una ley reguladora.

Las Palmas de Gran Canaria
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Según la última Encuesta de Salud de Canarias, del año 2015, 129.652 personas acuden a diferentes terapias de medicina alternativa en las islas, 41.000 de ellas a la homeopatía, 33.176 a la acupuntura, 30.507 a la osteopatía y 25.000 a otras terapias naturistas. Según Sergio Sánchez, vicepresidente de la ya clausurada sección del Colegio de Médicos de Las Palmas, «lo que no puede ser es que en lugar de favorecer la regulación a nivel de todo el Estado de las terapias no convencionales como han hecho Alemania o Portugal, que han delimitado las responsabilidades de los distintos profesionales, siempre a favor de la seguridad de la población y evitando así el intrusismo, se esté produciendo algo absurdo, que es empezar a cortar cabezas sea quien sea». «Si los médicos que estamos acreditados y podemos asesorar sobre este tema no estamos en el Colegio, ¿a quién le van a consultar?», se pregunta.

La Organización Médico Colegial reconoció en 2009 la homeopatía como acto médico, «que habrá de realizar personal cualificado en centros sanitarios autorizados». Pero esta postura ha cambiado radicalmente y el año pasado su presidente, Juan José Rodríguez Sendín, se refirió a esta disciplina como un proceso «ilusorio» que no cuenta con «ningún tipo de evidencia científica», negando que pertenezca al mundo de la medicina sino «al de las creencias».

Sergio Sánchez cree que «decir que la homeopatía no se basa en la ciencia es algo muy interpretativo». «No podemos tachar de fraude ni acientíficas terapias que tienen 3.000 años de antigüedad, como la acupuntura, eso una locura absoluta. Habría que revisar las publicaciones científicas en homeopatía o en medicina tradicional china y estudiarlas», argumenta. Además, destaca que la Organización Mundial de la Salud incluye en su programa 2014-23 promover la inclusión de este tipo de medicinas no convencionales en los sistemas sanitarios «para reducir los efectos secundarios de la medicación, aumentar la salud de la población y bajar gasto farmacéutico». Y destaca «un estudio francés de amplia muestra que concluye que tratarse con homeopatía reduce el gasto en antibióticos, antiinflamatorios o antidepresivos, los tres fármacos de amplia utilización».

Los homeópatas defienden la efectividad de sus terapias «en determinadas dolencias», aunque sus detractores atribuyen la mejoría de los pacientes al efecto placebo. «La homeopatía tiene su terreno de actuación y no pretende curar enfermedades como el cáncer, pero sí hay un espectro en el que demuestra su efectividad, como alergias, trastornos digestivos o dermatológicos, entre otros», añade Sánchez.

Los facultativos que aplican esta terapia creen que el cierre de las secciones de colegios de médicos o de másteres, como el de la Universidad de Barcelona, forman parte de una campaña «sistemática y desleal» contra la homeopatía. «Ahora es época de temor, hay una especie de caza de brujas y lo que tendría que haber es la alegría de la regulación», opina Sergio Sánchez, quien incide en que se va a seguir recurriendo a estas terapias «porque no es una moda, es una necesidad de búsqueda de salud».