«Al tratar el dolor intentamos conseguir una mejora de la calidad de vida»

26/02/2019

Muchos dolores no tienen solución, sin embargo, su adecuado tratamiento mejora la vida y el confort de los pacientes, señala el doctor Airam Sadarangani, uno de los responsables de la Unidad de Dolor de Hospitales San Roque

La International Association for the Study of Pain define el dolor como una experiencia sensitiva y emocional desagradable relacionada con el daño tisular real o potencial, o descrita en términos de tal daño. El dolor, por tanto, no se define exclusivamente como una percepción nociceptiva, es decir, provocada por una intervención física, sino que constituye una experiencia subjetiva integrada por un conjunto de pensamientos, sensaciones y conductas, explican los doctores Airam Sadarangani y Daniel José Cárdenes, médicos especialistas en Anestesiología, responsables de la Unidad para el Tratamiento del Dolor de Hospitales San Roque.

“Controlar y reducir esta percepción o experiencia negativa es la tarea primordial de las unidades que tratan el dolor”, afirma el doctor Sadarangani. “La Unidad para el tratamiento del Dolor del Hospitales San Roque, que se creó hace seis años, trata diferentes dolencias. En esta unidad buscamos que el paciente alcance su máximo grado de confort, dado que muchos de los problemas que padece este tipo de pacientes no tienen un tratamiento resolutivo. Nuestro objetivo es paliar o disminuir el dolor con el objetivo de lograr una mejora en la calidad de vida. En cierta manera, podríamos decir que intentamos proporcionar calidad de vida”, afirma el especialista.

Una de las dolencias más habituales que se trata en la unidad es el dolor lumbar: “representa, junto a las contracturas musculares, entre un 70 y un 75% del total de casos tratados”, explica el doctor Sadarangani. En muchos casos, continúa el especialista, “se trata de pacientes frágiles que, por condiciones personales como su pluripatología, no pueden ser tratados de forma quirúrgica, sino que precisan técnicas que, siendo menos invasivas y muchas veces menos resolutivas, mejoren su calidad de vida”.

Una de las dificultades en el tratamiento del dolor es la diferencia en el umbral nociceptivo que tiene cada paciente. No hay un estándar que se pueda aplicar, señala el experto. “Cada persona es diferente y tiene una percepción del dolor subjetiva. Eso hace que el trabajo en este campo se complique mucho más. La percepción es muy variable y tenemos que hilar muy fino para darle a cada paciente lo que requiere”, señala el doctor Sadarangani.

Según indica el especialista de Hospitales San Roque, antes de tratar a un paciente se analizan sus antecedentes personales, así como “sus factores psicosociales” ya que es muy importante conocer las diferentes esferas que influyen en la percepción del dolor que tiene cada paciente. A partir de ahí se busca “el tratamiento más óptimo en cada momento. Es de especial importancia analizar pormenorizadamente cada caso antes de decidir qué hacer”, explica el doctor Sadarangani.

Más de un centenar de pacientes acude mensualmente a la Unidad de Dolor de Hospitales San Roque en busca de un alivio a la patología que padecen. “Muchas veces hay que explicar a los pacientes que no podemos mejorar determinadas patologías, pero sí su calidad de vida. Es de vital importancia que el binomio paciente-médico tenga claros unos objetivos realistas a conseguir. Hay personas que conviven con el dolor, pero si en vez de sentir un dolor de grado 10 sienten uno de grado 7, ya han mejorado. Te dicen “mi dolor sigue, pero ya puedo ir al mercado o fregar los platos o salir con mis amigos y pasear por Las Canteras”, explica el especialista, quien avanza que la confianza del paciente en el profesional es clave. “Hay que tratar con mucho cariño a estos pacientes. Llevan mucho tiempo con dolor y eso conlleva cambios psicosociales, ansiedad, depresión...Muchas veces se sienten incomprendidos”, relata el doctor Sadarangani.

La unidad para el tratamiento del dolor también trata a pacientes con fibromialgia –“una patología muy compleja”, resalta el especialista-, y oncológicos. “En el manejo del paciente oncológico y del paciente terminal es fundamental el apoyo psicológico, no sólo al paciente sino también a sus familiares. El proceso de transición hacia la muerte debe realizarse de manera digna. No estamos para adelantar ni para retrasar nada, sino para que ese camino sea lo más confortable posible”, afirma.