España, paraíso de la vacunación

La confianza en la ciencia, el recuerdo de la polio, la relación intergeneracional y el buen funcionamiento de la sanidad explican que España lidere las pautas completas entre los países grandes

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO Madrid

España, tan acostumbrada a la autoflagelación durante la pandemia, ha encontrado un motivo para sentir orgullo. El martes, se convirtió en el primer país del mundo de entre los más poblados en llegar al 70% de vacunados con la pauta completa. Más allá de la propaganda del Gobierno, o de las críticas de la oposición por haber alcanzado ese porcentaje dos semanas más tarde de la previsión inicial, España, como siempre hace en las dificultades, ha enseñado, otra vez, su mejor cara.

«Hemos demostrado que somos un pueblo más sabio que lo que creemos», lanza Jaime Jesús Pérez, experto en Salud Pública, vacunólogo y miembro de la Ponencia de Vacunas, el órgano que ha diseñado la campaña de vacunación. Desde la sala de mandos, Pérez ha vivido directamente los malos momentos de la campaña, como la falta de vacunas al principio o las quejas de determinados colectivos cuando se quedaban fuera de los grupos prioritarios que la ponencia establecía durante reuniones en las que se decidía quién podía vacunarse y quién, todavía, no. Ahora, en cambio, le toca la alegría de saber que se ha cumplido un objetivo básico para acabar con la pandemia.

¿Pero por qué España ha logrado una meta que todavía no han alcanzado otros países, como Reino Unido, Estados Unidos, Alemania o los nórdicos? Y sin necesidad de implantar el pasaporte covid casi para cualquier actividad social, como en Francia, donde la campaña solo ha vuelto a acelerar en las últimas semanas, después de que su gobierno impusiera la vacunación obligatoria para acceder a restaurantes o museos. «Aquí, tradicionalmente, hemos confiado en las vacunas. La generación que ahora tiene 70 años sufrió la polio y los que tienen 50 aún guardan recuerdo de ello. La polio se erradicó con las vacunas y eso está presente, de ahí que aquí los movimientos antivacunas sean minoritarios, en comparación con los de otros países», explica Pérez.

«No somos negacionistas. España es un país que confía en la información que se transmite desde el ámbito científico y que cree en su sanidad», corrobora Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología, que considera «un éxito de la sociedad» haber alcanzado, solo ocho meses después del inicio de la campaña, el 70% de vacunados.

La cultura de la vacuna ha echado raíces en España, prosigue Jaime Jesús Pérez. «Las consejerías autonómicas y el Servicio Nacional de Salud fomentan la vacunación y eso lo vemos, por ejemplo, en los padres, que vacunan a sus hijos de todo y no dudan en comprar las vacunas que no están incluidas en los planes de vacunación públicos. Eso no existe en otros países», señala. «Y después de todo lo que había sufrido el país, sobre todo en la primera ola, la población tenía claro que las vacunas eran la única salida racional al problema, unas vacunas que son buenas, protegen y han dado muy pocos problemas».

Pero hay más factores, y variados, para explicar el logro de España, y algunos de ellos tienen que ver incluso con la idiosincrasia nacional. «Somos un país con una gran relación intergeneracional y durante la pandemia, tuvimos que cortar esa relación. No pudimos reunirnos con la familia. Pero hemos visto que vacunarnos era la manera de proteger a nuestros mayores y eso ha animado a la gente, que quiere retomar su contacto con sus padres y abuelos», prosigue Pérez.

Desde el 27 de diciembre del año pasado, España ha administrado 67 millones de dosis y las 235.000 enfermeras del sistema de salud se han convertido en un símbolo de la capacidad de un país para afrontar este reto descomunal. Además, han ayudado a levantar de nuevo la autoestima de la sanidad española después del tremendo drama que supuso la primera ola del virus.

«Nuestras enfermeras han sido y siguen siendo un ejemplo en todo el mundo. Tras meses exhaustas atendiendo a pacientes covid-19, se pusieron al frente de la vacunación masiva en toda España y han logrado números de récord, llegando a inocular casi 800.000 dosis en un solo día», recuerda Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería. «A todas aquellas profesionales que han estado durante los últimos ocho meses en los centros de vacunación, pero también a los que han seguido combatiendo el virus en los hospitales, centros de salud o sociosanitarios, debemos darles todo nuestro agradecimiento y apoyarles incondicionalmente», continúa Pérez.

El presidente de la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas (Anenvac), José Antonio Forcada, pide no quedarse únicamente en los elogios a las enfermeras. «Necesitamos aumentar mucho su número para tener una sanidad de calidad y poder ofrecer a todos los usuarios la atención que demandan. Necesitamos un sistema sanitario público de calidad que sea el eje de la sanidad nacional», certifica.

El 90% de pautas completas, un objetivo con matices

madrid. Horas después de que España alcanzara el 70% de pautas completas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, planteó el siguiente hito, llegar al 90%, el porcentaje que algunos epidemiólogos consideran necesario para alcanzar la inmunidad de grupo con la variante Delta. Pero esta vez, al contrario que con los otros objetivos de la vacunación, Sánchez no estableció una fecha límite para conseguirlo, y tampoco especificó si se trata del 90% de la población vacunable o el 90% del total de los españoles.

Porque si fuera este segundo supuesto, «ahora mismo es prácticamente imposible lograrlo», explica el vacunólogo Jaime Jesús Pérez. Y lo es porque «actualmente están excluidos de la vacunación los menores de 12 años, que representan aproximadamente el 10% de la población, lo que implicaría que habría que vacunar casi al 100% de la población mayor de 12 años para llegar al hito». «Otra cosa», continúa Pérez, «es que la vacunación se introduzca entre los menores de 12 años. Entonces sí, el objetivo es alcanzable. O que solo se tenga en cuenta a los mayores de 12 años, que entonces estamos muy cerca, porque el 86,7% de esa población ya ha recibido por lo menos una dosis».

En vez de marcar las metas con números, el presidente de la Sociedad Española de Inmunología se muestra partidario de aspirar al mayor número de vacunados posibles. «Siempre va a haber un porcentaje de población a la que no vamos a convencer para que se vacune, pero es básico que todos trabajemos para que, sobre todo entre los jóvenes, se nieguen muy pocos», subraya.