El médico José Carlos Lodos, delante de la fachada desconchada del área de hospitalización del Materno Infantil de Gran Canaria. / COBER

«Lucho por la memoria de los niños enfermos a los que mintieron»

Desde 2016, el hematólogo José Carlos Lodos insiste en la necesidad de renovar el Materno Infantil. Le duele la demora de la futura torre infantil y carga contra los gestores del gobierno anterior y del actual

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

El especialista en oncohematología pediátrica del Materno Infantil, José Carlos Lodos, lleva años alertando de las condiciones en las que se atiende a los niños y las madres de los recién nacidos en el hospital grancanario. El anuncio del nuevo retraso de la ampliación del hospital por un fallo en el concurso de adjudicación de las obras le ha caído como un jarro de agua fría. El año que viene prevé jubilarse, pero dice que seguirá luchando por dar voz a la infancia más vulnerable.

- ¿Qué le llevó a embarcarse en impulsar esta obra?

- Escribí una carta el 13 de mayo de 2016 en la que denunciaba las condiciones de la unidad de oncohematología, que se inauguró en 1992. En ese momento teníamos un chiringuito -dos habitaciones al lado de neonatos- y fue cuando pedí que se ampliara la unidad porque el listón de edad se había aumentado. Este hospital se inauguró en el 82 para atender a niños de hasta 7 años y a partir del 92 el rango aumentó hasta los 14 años. Allí no cabían. Estaban regados por el hospital. Se inauguró la unidad en el 92 y es la misma que tenemos desde hace 40 años.

En 2016, después de haberme llevado a los niños en tres ocasiones a otras plantas por defectos de construcción, la infraestructura ya estaba muy deteriorada. Recuerdo que un padre me dijo ven y me enseñó que, del falso techo para arriba, todas las habitaciones estaban conectadas. Se suponía que las habitaciones tenían que estar aisladas y la pared de bloque llegaba solo hasta el falso techo. Entre eso y que los baños eran los antiguos platos de ducha donde no se podían meter sillas de ruedas porque tropezaban y que no me daban las garantías suficientes de esterilidad, fundamental para tratar a niños inmunocomprometidos con cáncer y leucemia, escribí esa carta pidiendo por favor la renovación de la unidad.

- ¿Y qué ocurrió?

- No me hicieron ni caso. Hablé con Pequeño Valiente, que estaban empezando. Les dije: tengo este problema y necesito apoyo. Desde que entró una asociación, se acojonaron y anunciaron que iban a montar una comisión de calidad para estudiar el plan de la nueva unidad. Hicimos un plan ideal. Una planta tres veces más grande que esta, con habitaciones individuales, como imponen los cánones europeos de este tipo de unidades y con todas las condiciones.

- ¿Como cuáles?

- Por ejemplo, el plan incluía dos habitaciones especiales de aislamiento estricto, como las que tiene el Negrín para el trasplante alogénico de médula ósea (con células madre procedentes de otra persona). Aquí hacemos el trasplante autólogo desde el 92 (con células del propio paciente). El trasplante alogénico no lo podemos hacer porque no tenemos la infraestructura adecuada. Seguimos enviando a los niños a Madrid o a Barcelona.

Para hacerlo aquí necesitas habitaciones especiales con precámara, presión positiva, una zona sucia... La esterilidad debe ser extrema en el trasplante alogénico. Hoy por hoy, estando en una zona ultraperiférica, seguimos enviándolos a Madrid y a Barcelona. Recuerdo leer a Baltar, en 2019, en el periódico diciendo «por fin se van a poder realizar trasplantes alogénicos en Canarias» y pensé: le faltó decir «solo en mayores de 14 años».

- ¿Cuántos niños tienen que trasplantarse de médula fuera?

- No muchos. Dos o tres al año. Eso les supone a los padres estar varios meses fuera con el niño y con el hermano, si es el donante, con el trastorno laboral y educativo que supone. Ha habido casos con complicaciones en los que se han tenido que quedar un año.

- ¿Qué ocurrió con ese plan?

- En 2017, el consejero de Sanidad José Manuel Baltar anunció el proyecto para construir una nueva torre infantil para todos los niños del Materno. Desde entonces no se ha hecho absolutamente nada. Llevo todos estos años llamando para recordarlo. Nada de nada. Solo dándome largas. No hicieron absolutamente nada hasta que fui al Parlamento el año pasado.

- ¿Qué impresión se llevó?

- Parecía que nadie sabía nada de este proyecto. De hecho, el diputado del PP Miguel Ángel Ponce, que me invitó a comparecer allí , no tenía ni idea. Ni Vidina Espino. No sé qué hicieron los de Coalición Canaria. Creo que nos mintieron descaradamente.

Y me da rabia, porque en la reunión con Baltar en 2017, le prometió todo esto también a dos niñas; Lucía y Estefanía. El discurso en el Parlamento se lo dediqué a ellas. Me he tomado esto como algo personal, por ellas y por el resto de los niños que se han ido y a los que les mintieron. Cuando les dijeron que estaría hecho en cuatro años, ellas me miraron. Yo, en el fondo, sabía que no iban a llegar a verlo. Por eso lucho, por su memoria y por respeto a ellos, que me mientan a mí, me da igual, pero no a estos niños, no.

- ¿Arrancó algún compromiso?

- Ángel Víctor Torres prometió que la adjudicación de la torre infantil se haría en el primer cuatrimestre de 2022. Se suponía que se iba a empezar a construir a finales de este año. Me extraña tanta chapuza en el papeleo; primero echan atrás el concurso de la dirección de la obra y luego, el concurso de los trabajos de construcción. O son incompetentes o lo hacen a propósito. Tengo mis dudas.

- ¿Es viable trabajar en las condiciones actuales?

- Neonatología tiene la infraestructura obsoleta. En la planta de Pediatría han metido de todo y han quitado camas. En una habitación hay cuatro niños con sus padres. Las enfermeras, por la noche, tienen que ir con una linterna en la boca para llevar los tratamientos pasando por encima de los padres sin despertarlos. En la unidad de infecciosos no tiene habitaciones sino boxes. Hay que renovar el Materno ya.