La Gomera: temor en el turista

Mientras el ciudadano residente en el municipio gomero de Valle Gran Rey encajó la noticia del positivo en coronavirus con relativa calma, los extranjeros que están de turismo en esta localidad han mostrado su preocupación por esta noticia. Muchos de ellos han querido comprar mascarillas y desinfectantes, sobre todo para afrontar el viaje de vuelta a sus países de origen

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

La crisis mundial por el coronavirus ha colocado a La Gomera como uno de los principales focos informativos del país. No en vano, en esta isla se detectó el primer caso en España y esta semana, hubo otro positivo más de una mujer que trabajaba en un centro de mayores de Valle Gran Rey. Pero, ¿en qué medida ha afectado este virus al día a día de la isla colombina?

En Valle Gran Rey, al ser un municipio mayoritariamente dedicado al turismo, el ciudadano extranjero ha sido el «que peor lo ha pasado», destacó Ana Pérez, que trabaja en el sector de la hostelería. «Mucha gente viene a preguntarnos y se les ve siempre con el móvil en la mano buscando información, pero los de aquí del pueblo, están más tranquilos, o al menos eso es lo que uno habla con ellos», afirmó. Y es que, aunque oficialmente los datos de cancelaciones a causa del coronavirus en la isla son aún mínimos, también es cierto que muchos propietarios de viviendas vacacionales cuentan cómo «nos han llamado clientes mil veces para ver si pueden venir o no e incluso hay otros compañeros que cuentan que sí les han cancelado las reservas. Pero más bien es eso, desconfianza y desconocimiento», reflexionaba la gerente de varias de estas viviendas en la playa del Inglés, la zona más turística de este municipio.

En los supermercados, más de lo mismo puesto que varios de sus trabajadores dicen no haber notado un descenso de visitantes, aunque uno de ellos exclama sonriendo que «es porque la mayoría de ellos son hippies, que vienen sin móvil ni nada y están en su mundo. Ello no se enteran apenas de lo que está ocurriendo y, al final, son los que mejor lo están pasando», comenta este reponedor.

En el pueblo, la vida ha transcurrido esta semana dentro de una calma tensa, ya que «no es sencillo estar sin preocuparse sabiendo que en la casa de los viejitos hubo una chica con coronavirus. Es fastidiado porque los mayores estaban en peligro, pero desde que nos dijeron que los análisis habían sido negativos, pues ya respiramos tranquilos», contaba Carmen mientras regaba sus plantas en la casa que tiene cerca del Ayuntamiento.

Responsabilidad

Una de las claves para que esta crisis mundial del coronavirus no afecte a la economía y al día a día de los ciudadanos es la «información y responsabilidad de los gobernantes», según palabras del presidente del Cabildo Insular de La Gomera, Casimiro Curbelo. El mandatario se lamentó de que su isla fuera «noticia por este tipo de cuestiones que no son agradables, sobre todo porque se trata de la salud de las personas, pero tenemos que tener claro que este coronavirus ha venido para quedarse y no podemos generar alarmas innecesarias. Solo seguir los protocolos y actuar con precaución», detalló Curbelo.

El dirigente gomero ahonda en que estos casos de coronavirus se han llevado de la «forma correcta» en su isla «aplicando los protocolos. La sanidad canaria reaccionó de forma eficaz y la sociedad respondió con normalidad hasta tal punto que no hubo casi cancelaciones», sostuvo, pero advirtió que esta situación podría complicarse. «Ahora entramos en una nueva dimensión preocupante con gobiernos que están tomando decisiones complejas cancelando eventos o casi cerrando ciudades. Esta alarma mundial es ajena a la realidad de nuestra isla, pero me da la impresión de que todo esto va a tener un impacto importante que aún no podemos evaluar. Toda esta psicosis que se está generando alrededor del virus puede traer consigo unas consecuencias sin precedentes. Canarias depende mucho del turismo y debemos de ser cautos y estar preparados», advirtió el presidente Casimiro Curbelo.

La localidad eminentemente turística de Vale Gran Rey, situada en el oeste de la isla, ha empezado a recuperar la tranquilidad del día a día después de una semana muy convulsa a consecuencia del positivo por coronavirus detectado en una empleada del hogar de la tercera edad del pueblo. Al principio, la noticia corrió como la pólvora y generó bastante incertidumbre en el municipio, pero con el paso de los días, todo se fue calmando y los ciudadanos recuperaron la tranquilidad que siempre se respira en esta villa costera. Incluso, estos días se celebraron los carnavales con total normalidad y el escenario situado en el muelle se abarrotó para presenciar la gala Pibe, vístete de piba –en la imagen de la derecha–, las verbenas y, como no, el gran coso. El miedo quedó atrás y esquivó a las máscaras.