Vacunación en el Hospital Severo Ochoa de Leganés. / EP

La incidencia cae por debajo de 100 por primera vez desde agosto

El Ministerio de Sanidad notifica una tasa de 98,78, el 89% menos que el pico de la pandemia, alcanzado a finales de enero con 900 casos

ÁLVARO SOTO | MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

No figura entre los hitos marcados por el Gobierno para dar la pandemia por superada y como dato aislado, ni siquiera supone un cambio de color en el 'semáforo' covid o una relajación de las restricciones, pero diez meses después, España consigue un logro de importante valor simbólico: la incidencia acumulada se queda por debajo de los cien casos a 14 días por cada 100.000 habitantes. Desde el 12 de agosto de 2020, cuando la segunda ola del coronavirus ascendía imparable, las estadísticas del Ministerio de Sanidad no registraban una incidencia tan baja como la notificada este miércoles, 98,78, una caída que seguirá en los próximos días, ya que la incidencia a siete días, 43,09, sigue siendo menor que el 50% de la de 14.

Han pasado muchas cosas desde mediados de agosto del año pasado, cuando la lucha contra la pandemia aún recogía los frutos del estricto confinamiento domiciliario de marzo y abril. A punto de llegar al puente de la Virgen, la covid-19 había dejado en España 30.205 fallecidos y 329.784 contagiados, según las estadísticas del Ministerio de Sanidad, poco fiables en aquellos momentos. Pero entonces, los hospitales españoles ya comenzaban a contar con un número suficiente de pruebas diagnósticas, de manera que los datos de contagios sí reflejaban, con mayor o menor exactitud, los nuevos infectados y, por tanto, la incidencia.

En concreto, el 12 de agosto, España tenía 96,82 casos activos (a 14 días por cada 100.000 habitantes), pero los expertos ya daban por seguro que el país se enfrentaría a una segunda ola en los siguientes meses. El aumento de los contactos y los desplazamientos en verano, cuando no se establecieron restricciones estrictas a la movilidad, habían provocado que la incidencia creciera progresivamente desde el mínimo de toda la pandemia, 7,74 el 24 de junio; y de hecho, la tasa continuó al alza, sin freno, hasta el 9 de noviembre, pico de la segunda embestida del virus, con 529,43 casos.

Aun así, los datos del Ministerio de Sanidad siguen sin dejar margen para la autocomplacencia si se comparan con los de casi un año atrás. El 12 de agosto el departamento de Carolina Darias notificó 3.172 contagios en las últimas 24 horas, al mismo nivel que los 3.832 computados este miércoles, y registró 29 decesos, con pocas diferencias respecto a los 36 incorporados a la estadística hoy.

Sin embargo, el análisis global de la pandemia permite vislumbrar que lo peor ya ha pasado y augura un panorama más optimista. En primer lugar, y tras soportar el primer y devastador golpe de la covid-19 durante la primavera, la emergencia sanitaria seguía entonces muy lejos de estar bajo control. Solo el encierro en las casas había logrado frenar los contagios y los fallecimientos y todo apuntaba, como así sucedió, a que los meses siguientes, de una cierta vuelta a la normalidad, serían de nuevo tremendamente duros.

Así, tras las vacaciones de Navidad, la situación volvió a ser casi tan dramática como en marzo y abril del año pasado. Hace solo cinco meses, el 25 de enero, el Ministerio de Sanidad notificó 93.822 infectados y el 8 de febrero, 909 fallecidos, en los mismos niveles que durante la primera ola, y la mayor incidencia acumulada de la pandemia en España se registró el 27 de enero, con 899,93 casos. En cuatro meses, España ha reducido la incidencia en el 89% y aquí entra en juego la principal arma que ha utilizado el país: la vacunación.

Precisamente en el verano del año pasado, cuando se lograba mantener la incidencia por debajo de los 100 casos, las farmacéuticas comenzaron a hacer públicos los resultados de sus proyectos de vacuna, con dos compañías a la cabeza de los anuncios, Pfizer y AstraZeneca, pero todavía sin la seguridad de conocer la eficacia de las fórmulas y su posible disponibilidad, dudas ya resueltas, positivamente, a mediados de 2021.

Pese a que 100 es una cifra redonda, el verdadero objetivo del Gobierno para el retorno a la nueva normalidad, verbalizado en infinidad de ocasiones por el presidente Pedro Sánchez y la ministra de Sanidad, Carolina Darias, son los 50 casos de incidencia. Al actual ritmo de descenso, y si no ocurren contratiempos inesperado, España podría situarse en ese escenario a finales de julio o a principios de agosto. Sería entonces cuando todo, en teoría, debería cambiar: el país entraría en riesgo bajo y se permitiría la apertura del ocio nocturno, se ampliarían los aforos, se permitirían los eventos multitudinarios... Aunque en la práctica, y ante la rebelión de las comunidades autónomas en el Consejo Interterritorial de la semana pasada, las medidas más estrictas se flexibilizarán incluso aunque España siga por encima de los 50 casos.