Imagen de la protesta en la sala de Las Meninas. / FOTO: María Altagracia / Reuters. vÍDEO: aTLAS

Desalojan a las víctimas del aceite de colza encerradas en el Museo Del Prado

Amenazaban con empezar a tomar pastillas si el presidente del Gobierno no atendía sus demandas

COLPISA Madrid

Un grupo de víctimas del aceite de colza se han encerrado en el Museo Del Prado, en la sala en la que se encuentra el cuadro de Las Meninas de Velázquez. Las seis personas, que fueron desalojadas por la Policía dos horas después, amenazaban «con retransmitir en directo su descanso eterno» si el presidente del Gobierno Pedro Sánchez no atendía sus demandas.

Los manifestantes, uno de los cuales iba en silla de ruedas, llegaron alrededor de las 10 de la mañana al museo como visitantes y se aislaron en la sala de Las Meninas. La intervención de la seguridad del propio museo y de la Policía Nacional evitó que la protesta pasara a mayores, aunque tres de los manifestants han sido detenidos.

En un comunicado en redes sociales, la asociación Plataforma Síndrome Tóxico-Seguimos Viviendo, aseguraba que su protesta era «un acto de dolor». Añadían que estaban en ayunas y que comenzarían «a ingerir pastillas pasadas las seis horas» de su presencia en la sala. La plataforma decía que había elegido el museo porque a muchas víctimas de la colza la cultura les ha servido para no rendirse. Además de porque buscan con su protesta lograr «visibilidad» mundial.

«Si a lo que esperan es a que muramos para acabar con el problema, tendremos que utilizar lo que nos queda de nuestra mermada vida y les daremos el privilegio de ver en directo nuestro descanso eterno», se leía en el comunicado.

La plataforma ha elegido la fecha de la protesta, el 19 de octubre, por coincidir con el 40 aniversario de la aprobación del decreto ley de protección a las víctimas del síndrome tóxico y a sus familiares.

Cuarenta años de lucha

La primera crisis sanitaria de la España moderna la originó el aceite de colza, que terminó con el envenenamiento masivo causado por el consumo de aceite de colza adulterado. De hecho, el 1 de mayo de 1981 fue cuando se registró el primer caso de una enfermedad desconocida que se asemejaba a la neumonía, pero que derivaba de una intoxicación alimenticia. Se cree que la primera víctima fue Jaime Vaquero, un niño de 8 años de Torrejón de Ardoz, que ni siquiera pudo llegar al hospital con vida.

Según el Instituto de Salud Carlos III, se estima que unas 5.000 personas más perdieron la vida, mientras que los afectados superaron los 20.000, de los cuales han tenido secuelas de por vida.

Días después del fallecimiento del pequeño Jaime se empezaron a multiplicar los casos de una enfermedad que presentaba tres fases, aunque muchos no llegaban a pasar de la segunda. Los síntomas iban desde la fatiga, a la disnea, o las náuseas y vómitos o fiebre.

Tras varias investigaciones y tras pensar que la contaminación alimentaria era lo que provocaba los síntomas, se descubrió que todos los afectados mencionaban el uso de un aceite vendido a granel en grandes garrafas. Las autoridades sanitarias analizaron el citado aceite y descubrieron que se trataba de un aceite de colza denaturalizado para uso industrial que se había vendido en diversos mercadillos para el consumo humano.

La contaminación terminó en el juzgado. El 30 de marzo de 1987 comenzó el juicio en el que había 41 acusados por envenenamiento masivo, aunque hasta el 20 de mayo de 1989 no se conoció la sentencia que dejaba a dos de los acusados en prisión, en la que ya se encontraban cumpliendo la preventiva, mientras que el resto o ya habían cumplido el completo de su pena o fueron absueltos.

Tres años después, el Supremo amplió las condenas, además de obligar a los acusados a indemnizar a los damnificados, algo que no ocurrió tras declararse los delicuentes como insolventes, lo que obligó al Estado a tener que hacerlo como responsable civil subsidiario.