El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez anuncia por televisión, el 13 de marzo, la aprobación del decreto que declara el Estado de Alarma en toda España / archivo

851 minutos con Sánchez en el televisor

El presidente del Gobierno compareció hasta 16 veces desde Moncloa en los meses de confinamiento y aún hoy sostiene que el estado de alarma salvó 450.000 vidas

Javier Arias Lomo
JAVIER ARIAS LOMO

La noche del 13 de marzo, hace justo hoy un año, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparecía, con gesto serio desde Moncloa, para anunciar en un mensaje al país, de 6 minutos y once segundos, lo que a lo largo del día se había convertido en un secreto a voces: España decretaba el estado de alarma, a partir de las 00.00 del 15 de marzo –por segunda vez en su historia democrática– y sus más de 45 millones de habitantes se disponían a ser confinados en sus casas.

El virus que desde el inicio de ese 2020 venía atemorizando a parte del mundo había sido declarado pandemia mundial por la OMS apenas dos días antes y en España, donde los roces en el seno del Gobierno de coalición daban sus primeros coletazos y arreciaba la polémica por la celebración de eventos como la manifestación feminista del 8-M o encuentros deportivos y mítines políticos, se encontraba fuera de control.

Sánchez explicó entonces que estábamos ante una «crisis extraordinaria» frente a la cual se «movilizarían todos los recursos del Estado para proteger mejor la salud de los ciudadanos». Los primeros quince días del estado de alarma sirvieron para que el Gobierno marcara la tónica que iba a imperar a partir de entonces, dotándose de poderes extraordinarios y otorgando el mando único de la gestión de la pandemia al Ministerio de Sanidad.

Por aquel entonces España superaba la barrera de los 1.000 fallecidos y 20.000 contagiados y el espacio televisivo pasaba a estar copado por las intervenciones de Sánchez y el resto de ministros en el plano político, económico y social; y del director del centro de Alertas y Emergencias Sanitarias (GAES), Fernando Simón, y las del entonces titular de Sanidad, Salvador Illa, en el sanitario.

El 22 de marzo Sánchez anunciaba que pediría al Congreso la primera extensión del estado de alarma y aseguraba que «el esfuerzo que se estaba haciendo daría sus frutos». Aquellos días críticos dejaron estampas como El Palacio de Hielo de Madrid convertido en una gran morgue o la dramática situación en las residencias de ancianos.

368 minutos de intervenciones sin interrupciones y otros 483 de respuestas a la prensa

La tercera prórroga llegaba una vez superadas las 9.000 muertes y los 100.000 contagiados y Sánchez ponía entonces el acento en reeditar los pactos de Moncloa ante la gravedad de las circunstancias. «Para muchos son los días más difíciles de nuestras vidas», dijo el 4 de abril, al mismo tiempo que hacía vislumbrar a los españoles algo de luz al final del túnel anunciando un plan de desescalada para salir de nuevo a las calles.

Dificultades en la legislatura

El caos sanitario de aquellos días no distaba demasiado del clima que se respiraba en el plano político, donde la oposición salvó algunas de las votaciones decisivas en las sucesivas prórrogas del estado de alarma. La última, por ejemplo, salió adelante gracias al apoyo de PNV y Ciudadanos, evitando así que decayese el 9 de mayo.

Lo cierto es que fue convirtiéndose en costumbre que cada sábado o domingo, a eso de las dos o dos y media de la tarde, Sánchez se colara en los hogares de los españoles confinados. 16 intervenciones desde aquel 13 de marzo y hasta el 20 de junio, cuando España se despidió del estado de alarma. 368 minutos de intervención sin interrupciones, y otros 483 de respuestas a la prensa. 851 minutos en el televisor.

El fin de la primera ola desató el optimismo en las filas del Gobierno y en la figura de Pedro Sánchez en particular, quien el 4 de julio, en un acto de campaña antes de las elecciones gallegas, animó a los españoles a salir y reflotar la economía. «No hay que dejarse atenazar por el miedo», decía. Unas semanas antes, el 10 de junio, ya había proclamado en el Congreso la victoria frente al virus.

Sánchez también reivindicaba entonces la salvación de 450.000 vidas gracias al estado de alarma mientras sus detractores le recriminan aún hoy no haber cumplido con las promesas de una auditoría externa que analice los errores cometidos durante la pandemia y la cifra real de fallecidos por coronavirus.

La mejora de los datos propició que se adoptara el espíritu de la cogobernanza para seguir luchando contra una pandemia en la que la segunda ola empezaba a hacerse notar, dejando así la gestión diaria de la misma en manos de las comunidades y evitando que el Gobierno sufriera el mismo desgaste que en la primera ola.

No obstante, dicha «cogobernanza» dio lugar a situaciones inéditas como la declaración del estado de alarma únicamente en la Comunidad de Madrid tras meses de discrepancias entre el Ejecutivo central y el regional presidido por Isabel Díaz Ayuso.

Así, poco más de tres meses después de haber declarado la victoria sobre el virus, Sánchez propondría en el Congreso declarar un nuevo estado de alarma de seis meses, «hasta el 9 de mayo». El Gobierno logró sacarlo adelante, a pesar del recelo inicial, con el sí de Ciudadanos y la abstención del PP, que llevaba meses exigiendo cambios en la legislación sanitaria para no tener que recurrir al mismo mecanismo constitucional.