España mantiene la mascarilla obligatoria en los aviones pese a la recomendación de Europa

La UE pide eliminar la obligatoriedad de esta protección en los medios aéreos, pero la decisión final recae en los gobiernos y las aerolíneas

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO Madrid

Los pasajeros españoles deberán seguir usando mascarilla en los aviones pese a que la Unión Europea pidió ayer la eliminación de este elemento de protección en los vuelos. «Europa dice que el uso de la mascarilla en los vuelos debe alinearse con las normativas nacionales y en España, hace poco, hemos decidido que en ese contexto siga siendo obligatoria. Es una medida que debe tener recorrido y que si se cambia, tiene que hacerse gradualmente y con el apoyo de los expertos», zanjó este miércoles la ministra de Sanidad, Carolina Darias tras la publicación, horas antes, del nuevo protocolo de medidas de seguridad sanitaria para los viajes aéreos en Europa.

La Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) recomendaron el fin de la obligatoriedad de las mascarillas en los aviones y en los aeropuertos, aunque no abogaron por la eliminación completa, sino que la aconsejan para los viajeros vulnerables, a los que se les aconseja utilizar una FPP2, y en los vuelos que despegan o aterrizan en destinos donde su uso sigue vigente para el transporte público.

La EASAy el ECDC tomaron esta decisión, que entrará en vigor a partir del 16 de mayo, después de evaluar los últimos datos de la pandemia, los niveles de vacunación en el continente y la inmunidad adquirida por los millones de contagiados en los últimos dos años. «Si bien los riesgos persisten, hemos visto que las intervenciones no farmacéuticas y las vacunas han permitido que nuestras vidas comiencen a volver a la normalidad», afirma la directora del ECDC, Andrea Ammon. «Para pasajeros y tripulaciones aéreas, este es un gran paso adelante en la normalización de los viajes aéreos», dice el director ejecutivo de la EASA, Patrick Ky. Aun así, ambas entidades recuerdan que sigue siendo uno de los elementos de protección más útiles para frenar los contagios por covid-19. «Un pasajero que está tosiendo y estornudando debería considerar seriamente usar una máscara facial, para tranquilidad de los que están sentados cerca», agrega Ky.

En cualquier caso, la EASA y el ECDC plantean únicamente una recomendación que puede tardar en concretarse más allá del 16 de mayo. La decisión final continúa estando en manos de los Estados y de las aerolíneas. En España, desde el 20 de abril, la mascarilla ya no es obligatoria en los aeropuertos, pero sí en los medios de transporte público, que incluye los aviones. Y en concreto, la quinta edición de las 'Directrices operativas para la gestión de pasajeros aéreos y personal de aviación en relación a la pandemia covid-19', publicada en el BOE en abril de 2022, es muy clara y subraya que las mascarillas son obligatorias «para todas las personas de seis años en adelante (...) incluyendo pasajeros, así como personal del aeropuerto y compañía aérea en las infraestructuras aeroportuarias y a bordo de las aeronaves».

Además, el texto apostilla que a «los pasajeros que se nieguen a cumplir las medidas preventivas establecidas se les debe negar el acceso al edificio terminal del aeropuerto, a la cabina de la aeronave, o se les debe desembarcar», si se niegan a utilizar la mascarilla dentro del avión.

En la misma línea, el 3 de mayo, hace poco más de una semana, el Ministerio de Transportes publicó una orden en el BOE en la que insistía en que «el uso de mascarillas que cubran nariz y boca será obligatorio para todos los usuarios del transporte en autobús, ferrocarril, aéreo y marítimo». Por el momento, compañías como Iberia o Ryanair también mantienen la obligatoriedad de las mascarillas. Tan solo en Norwegian Airlines, desde el 4 de abril, se puede viajar sin este elemento de protección.

Desde el punto de vista sanitaria, la recomendación europea plantea dudas a los expertos. «En un momento en que vemos un incremento de contagios e ingresos, habría que proponer medidas más conservadoras», opina Joan Carles March, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, que recuerda que un avión es un lugar donde es fácil contagiarse «por la escasa distancia entre los asientos».