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Castilla-La Mancha adelanta el toque de queda y endurece las restricciones

Durante diez días se cierran bares y centros comerciales y se confinan perimetralmente todos los municipos

J.M.L. Toledo

El Gobierno de Castilla-La Mancha reunido este lunes de forma extraordinaria decidió adelantar el toque de queda a las 10 de la noche ante la pésima evolución de la pandemia en esta comunidad en las últimas semanas. Además, durante diez días prorrogables, toda esta región se encontrará con restricciones de nivel 3 reforzado de tal forma que se sólo se permitirá salir de cada municipio por motivos laborales, de formación y por cuestiones esenciales.

También se cierran bares, restaurantes, cafeterías (excepto en los hospitales y empresas) y centros comerciales y superficies comerciales de más de 300 metros cuadrados permitiéndose solo la apertura de comercios que vendan productos de primera necesidad. Igualmente se cierran hogares de jubilados, centros recreativos, gimnasios, saunas y recintos deportivos cerrados así como cines, auditorios, museos y bibliotecas. Por otro lado, los mercadillos reducen su aforo a un tercio y las autoescuelas y academias a un 50 %.

Medidas que endurecen las que ya existían desde hace una semana -cierre perimetral de toda la provincia de Ciudad Real y restricciones de nivel 3 en las provincias de Albacete y Toledo- y que tienen como objetivo «combatir la espiral de contagios tras las fiestas navideñas porque es necesario tomar decisiones para salvar vidas y mantener el marco de convivencia», según afirmó este lunes el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que pidió limitar al máximo los encuentros sociales centrándolos en los convivientes.

«Son medidas incómodas y amargas, que afectan a la vida cotidiana de la gente y a derechos esenciales, pero que cuando se han aplicado en determinados municipios han sido muy efectivas», añadió el presidente castellano-manchego, que apeló a la «responsabilidad colectiva» para frenar la expansión del virus y evitar más contagios. En este sentido, apuntó que «aún no hay colapso sanitario pero se está notando la presión y es mejor actuar a tiempo que lamentarlo después porque se trata de la vida de la gente».