La ministra Carolina Darias. / Efe

El primer Consejo Interterritorial de Darias como ministra de Sanidad se pospone

La cita, en la que las comunidades pedirán a Darias las restricciones que Illa les negó, no se celebrará este miércoles, la fecha habitual

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTO Madrid

El primer Consejo Interterritorial de Carolina Darias como ministra de Sanidad no se celebrará este miércoles, la fecha habitual de estos encuentros. La cita se ha pospuesto, según informan fuentes de su departamento.

La nueva ministra ha prometido esta mañana su cargo ante el Rey junto con el nuevo respnsable de Política Territoiral, Miquel Iceta.

Las comunidades autónomas, que la pasada semana exigieron al anterior ministro, sin éxito, herramientas jurídicas para adelantar el toque de queda, tenían previsto volver a la carga este miércoles con los mismos argumentos que hace siete días, y con alguno más: los contagios han seguido creciendo sin freno y la incidencia acumulada se ha disparado en todas las comunidades. Ya no sirve aquello de que la pandemia es asimétrica: todas las autonomías, salvo Canarias, se encuentran muy por encima de los niveles de riesgo extremo (250 de incidencia acumulada) y seis comunidades están por encima de los 1.200 casos por cada 100.000 habitantes. Si la covid-19 es asimétrica, lo es entre las que están muy mal y las que están peor.

Los Consejos Interterritoriales, que en ocasiones con tiranteces han servido para visibilizar el concepto de la 'cogobernanza', son un territorio bien conocido para Carolina Darias, presente en ellos como ministra de Política Territorial. Pero su participación era testimonial.

El miércoles pasado, Illa se negó a otorgar a las autonomías más instrumentos para frenar la dramática tercera ola y les recordó que debían apurar al máximo las medidas contempladas en el actual estado de alarma. Cantabria, Castilla y León, Andalucía, Baleares, Canarias, Madrid, Galicia, País Vasco, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Cataluña, Murcia y Melilla, gobernadas por socialistas, populares y nacionalistas, se unieron en sus reclamaciones, principalmente, la posibilidad de adelantar el toque desde las 22 horas a las 20 o a las 18, horario sugerido por Asturias. Como ha ocurrido en las últimas semanas, e incluso como repitió ayer en su despedida, Illa basó su negativa en que las medidas que sirvieron para doblegar la curva en la segunda ola servirán también para la tercera, sin atender a que ahora las nuevas cepas están haciendo más dificil frenar al virus.

Respecto a su predecesor, Darias tiene una carta para jugar. Ella no es candidata a unas elecciones y por tanto, sus decisiones no estarán influidas de ninguna forma por el cálculo electoral y el desgaste político que supone establecer nuevas restricciones, como ha ocurrido en el caso de Illa. Varias autonomías y los partidos de la oposición han denunciado que el ya candidato del PSC no quería adelantar el toque de queda para no dar argumentos a los independentistas catalanes, que reclamaban retrasar los comicios, previstos para el 14 de febrero.

La dureza de la pandemia dejará poco margen para que el estreno, aplazado para hoy, pero que se celebrará probablemente mañana jueves, sea amistoso. Andalucía llegará al Consejo Interterritorial pidiendo que el Gobierno sea «valiente». «Espero que rectifique. No entiendo por qué no dar un paso para adelante cuando se lo estamos pidiendo todos», afirmó el lunes el consejero andaluz de Sanidad, Jesús Aguirre.

En la misma línea se ha pronunciado el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez-Feijóo. «El Gobierno central aún está a tiempo y debería rectificar y escuchar el clamor de las comunidades», dijo Feijóo, que reclama un «consenso nacional» de mínimos sobre las restricciones para evitar la confusión que están generando en la ciudadanía las diferentes decisiones de las comunidades.

Y, sin embargo, parece que el Ejecutivo central no está dispuesto a dar su brazo a torcer en esta medida, que le obligaría a decretar un nuevo estado de alarma y a pasar, a los 15 días de hacerlo, por la prueba de un debate y de una votación en el Congreso de los Diputados que siempre resultan incómodos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dejó entrever al lehendakari Iñigo Urkullu en su encuentro del lunes en la Moncloa que no prevé cambiar la norma.