La artista conceptual y activista afgana, Rada Akbar. /Leticia Díaz y Álex Rivera

La artista conceptual y activista afgana, Rada Akbar. / Leticia Díaz y Álex Rivera

Santander WomenNOW

«Me rompe el corazón ver que el mundo no apoya a las mujeres afganas, nos han abandonado»

La artista conceptual y activista afgana, Rada Akbar, ha pedido en el Santander WomenNOW no abandonar al pueblo afgano al estar como «atrapados en un agujero negro»

Fernando Morales Rodriguez
FERNANDO MORALES RODRIGUEZ Madrid

Fue de las pocas mujeres que consiguió huir de Afganistán cuando los talibanes consiguieron alzarse con el poder hace ya diez meses. Vive en París pero quisiera estar en su casa, con su familia y sus amigos. Está lejos de aquella realidad y lo que más le rompe el corazón es ver que «el mundo no apoya a las mujeres de Afganistán. Nos han abandonado». Es la denuncia que ha hecho visiblemente emocionada la artista conceptual y activista afgana, Rada Akbar, durante su intervención en el Santander WomenNOW, el congreso de liderazgo femenino de Vocento, y en el que ha pedido «hacer más para proteger a las mujeres afganas». Hay que ponerse al lado de ellas en un momento en el que «el mundo nos dió la espalda».

Cree que los talibanes robaron «mi país, las esperanzas y los sueños de la gente». Recuerda los momentos antes del asalto final como los peores de su vida y aunque ella está lejos de esa vida, asegura que la situación en su país sigue siendo igual que la del verano pasado. Es, cuenta, «como estar atrapada en un agujero negro» donde sus habitantes no encuentran manera de salir de un lugar en el que se ha acabado los derechos para las mujeres.

Es por lo que pide que un europeo intente imaginar cómo es la vida en el afganistán de los talibanes. «Detienen y torturan a la gente que quiere llevar una vida normal». «Es inimaginable», ha lamentado a la par que denunciado cómo los europeos ven a los refugiados. «Somos iguales que cualquier otra persona, con la única diferencia de que los refugiados hemos tenido que abandonar nuestros países, familiares y amigos para conseguir crear una nueva vida». Una situación por la que nadie, a su juicio, quiere enfrentarse. «Es la decisión más complicada que una persona puede tomar, por lo que pido más empatía para comprender la situación que atravesamos».

Su única vía de escape la encontró en su trabajo, en el arte, con el que tiene como objetivo contar la historia de su país. Y es que a su juicio, en Europa se ve alas mujeres afganas como víctimas salvadas por Occidente, pero «no aparecimos en 2001 gracias a los americanos, sino que las mujeres siempre han contribuido a la sociedad afgana».

Aún así, espera que en un futuro tenga acceso a oportunidades para mejorar su arte y transformar la sociedad. Y sueña con una mujer presidenta en Afganistán. Y es que «faltan mujeres en el liderazgo». Aunque no va a perder la esperanza de verlo durante su vida y de volver a su país, donde tiene la tarea pendiente de abrir un museo dedicado a las mujeres de Afganistán, algo que tuvo que interrumpir tras el asalto de los talibanes.