Malestar por el «desprecio» del Ayuntamiento capitalino a la manifestación del 25N

La Red Feminista de Gran Canaria comunica que solicitó los permisos para la concentración, que debía terminar en la plaza de Santa Ana

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

La Red Feminista de Gran Canaria, integrada por diversos colectivos y asociaciones de la isla, expresa su malestar por el « evidente desprecio» del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria a la reivindicación de las mujeres en este 25 de noviembre (25N), Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres.

La Red Feminista de Gran Canaria explica a través de un comunicado que solicitó «hace dos meses» los permisos pertinentes para la realización de la tradicional manifestación, «y así consta en los diferentes registros». Se expuso al Consistorio el lugar de salida, el parque de San Telmo, y el de llegada, la plaza de Santa Ana. Emplazamientos que «vienen siendo los puntos de la manifestación de forma reiterada a lo largo de los años».

Pero de forma «sorprendente», señala la Red, este viernes 25 de noviembre la plaza de Santa Ana se encontraba ocupada hasta la mitad por un escenario y 500 butacas. Según explicaron fuentes municipales a la Red, desde el distrito de Vegueta se había autorizado un evento cultural el jueves, coincidiendo con el alumbrado navideño, y habría otro el sábado. Como comenta la organización, «nadie se percató de que el viernes 25 de noviembre la manifestación en contra de las violencias machistas concluiría en dicha plaza».

Desalojo para poder leer el manifiesto

En este caso, fueron las integrantes de la Red, así como personas que acudían a la manifestación, quieres desalojaron las 500 butacas para que se pudiera leer el manifiesto que cierra la marcha.

Este «olvido» del 25N, no deja de ser, en opinión de la Red, «la constatación de que las instituciones públicas se significan con timidez contra las violencias machistas». Además, aseguran que «un compromiso claro con los derechos de las mujeres y con la erradicación de la violencia de género debe ir más allá de poner lazos o iluminar los monumentos públicos con el color de la reivindicación o la denuncia». La organización califica el hecho de «violencia institucional», puesto que entienden que «lejos de favorecer la lucha por la igualdad se obstaculiza su manifestación pública».