Ludópatas desde antes de los 18 años

08/10/2018

Las apuestas ‘online’ atrapan a los menores, que solo necesitan un móvil u ordenador para jugar sin restricciones ni control. El 10% de los adolescentes canarios ha apostado en internet. El nuevo perfil del adicto es un joven de 20 a 25 años que se inició siendo menor.

La proliferación de diferentes modelos de apuestas a través de internet y su falta de control estatal y parental ha provocado un cambio en el perfil del jugador y del ludópata. El nuevo adicto al juego es un joven de entre 20 y 25 años que se enganchó a las apuestas deportivas online cuando era menor de edad. La realidad es que aunque la legislación no permite la participación de menores en los juegos de azar, el 10% de los adolescentes del archipiélago ha participado en algún tipo de apuesta en internet, según señala un estudio de la dirección general de Infancia y Familia del Gobierno canario.

Este porcentaje es «alarmante y preocupante», valora Óscar Lorenzo Lorenzo, psicólogo y responsable del Centro Aluesa de la Fundación Adsis, dedicados al tratamiento y prevención de las dependencias. «En nuestra opinión este dato podría ser mucho más elevado teniendo en cuenta que se trata de un nuevo fenómeno sobre el que las asociaciones de afectados llevamos advirtiendo hace muchos años».

Sin control

No cabe duda que las nuevas tecnologías tienen muchas ventajas, pero también peligros que, en este caso, conlleva «la facilidad de acceso y sin control de los menores a las casas de apuestas, bien sea póker o fútbol», destaca.

Lorenzo explica que no solo ha variado el perfil de jugador sino la tipología del juego que se practica. Hace años la tendencia eran las ludopatías clásicas –máquinas tragaperras, bingo y casino– que eran visibles y estigmatizantes; hoy en día los avances de las tecnologías ha dado lugar a las tecnoadicciones que afecta a los adolescentes y jóvenes, es decir, adicciones a internet, videojuegos y dispositivos móviles, lo que ha supuesto pasar de atender a personas de una edad media superior a los 50 años a jóvenes y adolescentes».

El menor tiene libertad de acceso a la red a través de su móvil y ordenador «cuando quiere, y dónde quiere» y, por ende, a las casas de apuestas online, puntualiza Yurena Tejera Rivero, también psicóloga de Aluesa, quien comenta que, en muchos casos, «los menores se inician en el juego en el entorno familiar y que el hecho de que se maneje dinero virtual, engancha aún más».

Acceso libre a la red

Según datos del informe de la Situación de la Infancia y Familia en Canarias del Ejecutivo regional, el 80,9% de los hogares tiene acceso a la red y el 65%de los menores de 10 a 15 años tiene móvil, en opinión de Tejera, «sin que nadie lo vigile y bajo el anonimato».

Sandra Armas Vera y Gema Méndez Domínguez, ambas terapeutas del citado centro, insisten en que la accesibilidad es «sencilla. Tan solo hace falta tener un tarjeta bancaria con la que apostar. Nadie se cerciora de que seas mayor de edad, puedes usurpar otra identidad e incluso, llegar a robarle las tarjetas a los padres para poder jugar». «Para los menores apostar es ya una cultura de socialización. Se unen a la salida del cole para ver un partido de fútbol o con la familia y se van enganchando pensando que se harán famosos como algunos youtubes y ganarán dinero fácil», añaden. «Es un fenómeno cultural profundamente adictivo en el que ya no hay diferencias de estatus social ni de edad», dicen.

Imagen de ídolos

Lorenzo hace hincapié en que resulta «complicado» combatir esta adicción cuando «son los propios futbolistas, los ídolos de los niños», lo que protagonizan las campañas de publicidad en televisión y radio, vallas publicitarias y con logos en las camisetas. Cuando nos sentamos delante de la televisión para ver un clásico, por ejemplo, «es habitual que haya pausas para que se anuncien las principales casas de apuestas y esto lo ven y quieren ser como ellos y ganar dinero». El problema es la enorme «accesiblidad» que se tiene a los juegos online «muy arraigados en el ámbito familiar donde se apuesta sin necesidad de ir a un lugar físico. El dinero virtual engancha y el poder apostar en cualquier momento excita. Hay una falacia de acierto irreal: yo sé mucho de fútbol y voy a ganar. Este enganche es muy potente».

Los expertos de Aluesa recomiendan a los padres que el mejor control es «estar vigilantes, pendientes y evitar usar las nuevas tecnologías como niñeras».

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